Política

¿Se puede querer al país?

En estas fechas, sea por el mundial de futbol, por el día de la Constitución o por el próximo día de la Bandera, se exalta el “amor a la patria” como una característica de los mexicanos, pues esas fechas (y otras semejantes) se consideran una oportunidad para reconocer el sentimiento patriótico, un legado de las generaciones que construyeron esta Patria y un motivo para defender el país de los extraños, extranjeros y malvivientes. Y desde luego para festejar la memoria de los héroes que nos dieron Patria.

Desde luego, sabemos bien, las realidades sucedidas en el tiempo y obra de esos héroes y luchadores son un poco diferentes de las exaltaciones de libros de historia patria, usados en las escuelas, antes de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y aun ahora en las actividades y festejos promovidos por los gobiernos. También y quizá más importantes todos sabemos las diferencias entre lo oficial y las realidades, y no nos importa pues todos podemos ver y comprender los actos de los gobiernos por construir un país donde los habitantes podamos vivir en paz, constituir una familia y mejorar en los órdenes fundamentales de la vida humana. ¡Ah! Y también reconocer y trascender la actividad de los “aprovechados” y los “arrimados al poder” cuyo modo de progresar es “ordeñar” el erario y si se puede a los capitales. Y sí, no todo es belleza en este México que aguanta todo o casi.

¿Cuál puede ser la respuesta de personas mexicanas a una hipotética pregunta tal como la siguiente: ¿Usted ama a México país? Y quizá otra pregunta a quien haya respondido un Sí: De cero a cien, ¿Cuál cantidad refleja su cariño por México país? Otras preguntas pueden darnos ideas sobre cuál es el contenido de ese amor y cariño. Por ejemplo: Si México entrara en guerra contra otro país, usted ¿estaría dispuesto a integrarse a los defensa militar del país? O bien esta otra: Si México entra en guerra con otro país, ¿usted estaría dispuesto que sus hijos e hijas se unieran como reclutas a las fuerzas militares? Por último, otra cuestión más grave. Si México perdiera la guerra contra ese otro país, ¿usted estaría dispuesto a salir del país y buscar otro en donde sobrevivir?

Y ahora, sería posible que quienes respondieran de manera positiva a “defender” al país ¿serían la mayoría de la población, digamos un 80 %? Con estos datos imaginarios se podría decir, sin dudar, que el país es querido por sus habitantes. Ahora, por último, si ese imaginario fuera cierto ¿podríamos afirmar que esa disponibilidad es fruto de la educación actual, tal como la conocemos? ¿O sería fruto del patriotismo emanado por los regímenes que han gobernado y gobiernan hoy este México? O bien ¿sería un fruto de la familia y su educación de amor a la patria?

Si volvemos a la realidad y dejamos el juego anterior vale la pregunta ¿Qué pasa en la educación de amor a la patria cuándo vemos en las noticias tantos y tantos hechos delictuosos, fuera de la ley, casi siempre en perjuicio del patrimonio nacional y el familiar?

¿Algo le falta a la educación? La mayoría de los políticos y de los miembros de los grupos delincuenciales han pasado por la escuela. Incluso algunos han ocupado cargos de primer o segundo nivel en las estructuras burocráticas. Todos ellos han pasado por la escuela y no se nota, desde el punto de vista de la formación moral y del respeto al prójimo, ¿Estudiaron? ¿Obtuvieron calificaciones aprobatorias? Algunos se notan bien educados: Hablan de corrido. Argumentan. Saben contestar una apreciación no favorable. Defienden sus principios, al menos en de lengua para afuera. Así, ¿qué pasa con la escuela? ¿no lograron formar al menos en los mínimos a ese conjunto de personas capaz de no respetar las leyes?

Y no es una situación mexicana. Durante meses los medios de comunicación nos han enterado del caso de un extranjero con buena fortuna y capaz de construir un emporio, engañar a personajes de excelente educación, incluso miembros de las monarquías, dueños de las grandes compañías, artistas, y más… todo para amasar fortuna, fama y con su influencia manipular para su beneficio y riqueza. Pasó por la educación. En su caso acabo queriéndose a él y burlándose de su escuela, su país y hasta de su amigos. La educación no logró que amará a su país y su gente.

Desde luego no todos los casos son tan lamentables, aunque es un hecho que en este mundo capitalista, individualista y, como dicen los clásicos, “sin temor de dios” es frecuente que en la diaria “búsqueda de la vida” sean pocas las ocasiones para aplicar en la vida diaria, de trabajo, de escuela, de familia… comportamientos amorosos, respetuosos y sobre todo edificantes.

Por eso la escuela tiene una tarea ingente: lograr al mismo tiempo los conocimientos de la ciencia, el arte y la tecnología, esos otros conocimientos para convivir, gustar y respetar a todos y con todo. Es el reto de la escuela, de la educación hoy: ayudar a los estudiantes a querer a su, nuestro, país, el de todos los días, el lleno de contrastes y de personas de todos los tamaños y con diversidad de ideas y quereres… pues querer al país, así tal cual es, es la condición para que sea distinto, mejor y en lucha por crecer y lograr, cada vez más, la mejor vida para todos. Sin conformismos y falsas ilusiones.


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Miguel Bazdresch Parada
  • Miguel Bazdresch Parada
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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