SERIE PERIODÍSTICA “MUERTE SÚBITA” / CAPÍTULO XVII
En la Oficialía número 3, libro 6, constancia 01018, de Toluca, se encuentra el acta de defunción de Mario Palacios Montarcé, soltero nacido en Neuquén, muerto a causa de “herida penetrante por proyectil de arma de fuego en cráneo” y “sin hijos”.
El médico que lo atendió en sus últimos minutos con vida se llama José A. Bernal Ocampo y la funcionaria que dio fe del deceso es Ruth Olivia Bringas Colín. Según el acta de defunción, el 25 de noviembre de 2003, el cuerpo de Mario fue revisado por Sanidad Internacional del Aeropuerto de la Ciudad de México, antes de partir a Neuquén.
Embalsamadora Kong, ubicada en la calle Santos Degollado en Toluca, fue la encargada de preparar el cuerpo para el viaje. “Se recibe cuerpo procedente de Semefo Toluca con respectivo certificado de defunción debidamente expedido. Asimismo, la documentación del MP procediendo a reabrir cavidad toraco-abdominal para aseo visceral, extracción de gas, líquido y materia fecal introduciendo sustancias conservadoras y en duro; posteriormente se realiza la misma maniobra con cavidad craneana”, detalla el certificado de conservación hecho por Santiago Kong Santamaría, quien rechazó una entrevista.
Pese a que la empresa Intercontinenal Cargo, S. A. de C. V., con sede en la Ciudad de México, fue la encargada de hacer los trámites aduanales necesarios para sacar el cadáver, en la embajada de Argentina en México no existe registro oficial del deceso de Mario Palacios Montarcé. “Oficialmente puedo decirte que de 2003 a la fecha no existe registro alguno de la muerte de un argentino con ese nombre que tú me dices”, declaró de manera oficial Facundo Macedo, agregado de prensa de la representación diplomática argentina.
Pero los restos del instructor de tenis de mesa descansan en un cementerio de la Patagonia, y un documento con registro 0325141 del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina da constancia de que el entonces cónsul argentino en México, Carlos Aparicio, autorizó el 25 de noviembre de 2003 que el cuerpo de Mario saliera del país. Aparicio, quien actualmente labora en el área de relaciones institucionales de la cancillería, en Buenos Aires, fue buscado sin suerte para que comentara lo sucedido. Lo mismo ocurrió con el director de asuntos consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores, el embajador Félix Córdova Moyano, quien, contactado vía telefónica ofreció enviar una respuesta a través de un mensaje electrónico, el cual nunca llegó.
Rosario López, la gerente de exportación de la empresa Intercontinental, S. A. de C. V., me dijo en entrevista que ellos solamente se habían limitado a tramitar los pagos especiales que se hacen en los aeropuertos por donde transitaría el cadáver. “Nosotros no sabemos de los permisos que da la embajada. De eso no nos encargamos nosotros.”
***
La relación de Montiel y Versini comenzó a causar estragos en los proyectos del grupo político de Montiel, no sólo para gobernar el estado, sino también para el proyecto de la candidatura presidencial en los comicios de 2006. El gobernador se desconcentraba en las reuniones de trabajo y en ocasiones llegaba irritado. Sus allegados culpaban de esto a Maude.
A veces, Montiel cancelaba actividades de su agenda oficial entre viernes y lunes para viajar con su esposa. “Ese fue uno de los primeros ‘síntomas’ del mal que le provocó Maude a Montiel”, me cuenta alguien que fuera muy del exgobernador.
Los rumores sobre la relación de Maude con un “tenista” llegaron a la oficina de este funcionario, quien pidió a sus subordinados que investigaran. Unos cuantos días después llegaron con novedades: Versini se veía a escondidas con un “maestro de tenis” del Club Toluca.
“Nosotros sabíamos eso y otras cosas, pero no se le podía tocar el tema a Montiel. Yo no iba a decirle qué pasaba con Maude. Ella ya ejercía un enorme poder sobre él”.
—¿Cómo se enteró del asesinato del instructor?
—Alguien de mi gente me lo dijo.
—¿Cree que el ex gobernador está involucrado?
—No. Para nada. Yo creo, aunque no sé nada, que pudo deberse a un asunto de ella.
—¿Cómo?
—A lo mejor este profesor de tenis vio algo que no debía ver, que ella no quería que viera, o no sé. Lo que no creo es que Montiel lo ordenara.
—¿Usted nunca tocó este tema con el gobernador?
—Nunca.
Otro funcionario de menor rango, pero también cercano a Montiel y que incluso fue invitado a la boda de éste con Versini, aseguró que en el gobierno estatal habían ocurrido cosas que “si algún día salieran a la luz pública estremecerían al país de lo terribles que fueron”.
Antes de que yo se lo preguntara, este hombre me dijo que no tenía ninguna duda que desde el gobierno de Montiel era posible que se hubieran dado órdenes para asesinar personas. “En el Estado de México saben jalar el gatillo y repartir maletines llenos de dinero. Para ellos eso sí es fácil”, confesó en un tono que parecía que en realidad lo alarmaba.
Uno de los más entrañables amigos de Montiel y su asistente más cercano a lo largo de su carrera política, Isidro Pastor, al calor de la sucesión en la gubernatura, acusó públicamente al mandatario de estar involucrado en el asesinato de Marcos Olivo García, uno de sus asistentes que fue encontrado muerto el 14 de febrero de 2005 con una bolsa de plástico en la cabeza, las manos amarradas con cinta canela y un trapo en la boca. Había sido reportado como desaparecido quince días antes.
El dirigente estatal del PRI y presidente del Congreso que había reformado leyes a modo para que Montiel pudiera casarse de inmediato con Versini, aseguró que el asesinato era responsabilidad del gobierno del estado.
—¿Acusa al gobernador del asesinato?— le preguntó un reportero a Pastor.
—El gobierno estatal tiene una cabeza-respondió el ex líder priísta.
Semanas más tarde, el automóvil de Maribel Mireles, secretaria particular de Pastor, amaneció con nueve perforaciones de arma de fuego. “Es una venganza”, volvió a acusar Pastor, conocedor de la entraña priísta.
El otrora amigo de Montiel buscó la ayuda del gobierno federal. A cambio de apoyar al candidato a gobernador del PAN, Rubén Mendoza Ayala, pidió a la Secretaría de Gobernación que le garantizaran protección a él, a su familia y a su equipo cercano. El crimen de Marcos Olivo García y el ataque contra Maribel Mireles nunca se resolvieron.
(CONTINUARÁ…)