Policía

La justicia no sé si llega

SERIE PERIODÍSTICA “MUERTE SÚBITA” / CAPÍTULO XVI

Mario y su mamá. Diego Enrique Osorno
Marioy su mamá. Diego Enrique Osorno

Roberto:

Espero que estés bien. Mi nombre es Diego Osorno y soy reportero de México. Desde hace unos meses he realizado una investigación sobre el asesinato de Mario Palacios Montarcé, para lo cual he estado en Toluca, entrevistando a una decena de personas que conocieron a Mario, o que tuvieron alguna relación circunstancial con él. He tenido acceso a documentos importantes y a una serie de testimonios. Me gustaría conversar contigo, mediante la forma que mejor se acomode a tu apretada agenda. Ojalá te sea posible. Agradeciéndote de antemano la atención a este mensaje, te mando un saludo afectuoso. Diego.

Estimado Diego:

Recién leo tu mail... sorprendido porque el tema ha sido tan duro para toda la familia y nos ha dejado sin respuestas. Ya pasó el tiempo, del dolor falleció el papá de mi primo a los pocos meses, y la desgracia no se borra aún. Yo hice la denuncia, reconocí el cadáver, hice los trámites para repatriarlo, viajé hasta su ciudad con él y lo entregué a su familia. Luego intenté saber de la causa, pero tanto en tu país como en el nuestro la justicia no sé si llega, y si lo hace a veces es demasiado tarde. Yo hablé con las distintas amistades de Mario, traje sus pertenencias, acudí a la PGJ en Toluca varias veces y me cansé de no obtener ninguna respuesta jamás. Hasta desistimos de retirar el carro, porque se nos hizo difícil encontrarlo, y una vez allí nos cobraban un dineral de estadía, por lo que mi tía me aconsejó dejarlo. A mi primo yo le conseguí el trabajo en Toluca, y llevar sus restos a sus papás fue lo peor que me ha sucedido, te imaginarás. De las causas de su muerte no tuvimos certezas, la familia de él quedó muy mal, dependían de sus trabajos, y no tenían la posibilidad de viajar y seguir la causa, por lo que fueron tratando de olvidar sin muchas respuestas. Hoy en nuestra familia escuchar hablar de México y de Toluca en especial nos hace muy mal, y a mí sobremanera porque le presenté la oportunidad de trabajar allí. Que me hayas escrito te lo agradezco, pero imagina que revive en mí mucho dolor. Ojalá se resuelva el caso, que se castigue a los culpables de la manera más dura, porque sólo los que lo conocimos sabemos lo que era Mario. Te escribo porque te creo, tienes mucha responsabilidad porque esto es muy delicado y desearía saber sólo la verdad. Gracias. Roberto.

Estimado Roberto:

Ahora estoy en Neuquén. Quisiera poder hablar contigo en persona. Planeo ir el próximo domingo 12 de octubre a Buenos Aires para seguir con la investigación en torno a la muerte de Mario. Es algo muy importante. Diego.

Estimado Roberto:

Perdona tanta insistencia, pero me gustaría poder platicar contigo. Ahora estoy en Neuquén. Mañana iré a Buenos Aires, pero si quieres que me traslade a algún, sitio lo haré. Espero tener una señal tuya. Diego.

Hola, Diego:

Ya te he contestado un mail… yo estaré en Buenos Aires el viernes próximo, si quieres nos vemos. En mi contestación te puse que por favor respetes la situación familiar. Fue un tema muy duro para todos, y hay que ser muy respetuosos con la memoria de mi primo que fue un ángel, y la familia ha sufrido mucho. Me cansé en México de preguntar por la causa. Me trataron con indiferencia, me pusieron trabas. Tardaron meses en hacer pericias. Me di cuenta de que jamás iba a haber novedades. Si es para tranquilizarnos nos vemos y platicamos, pero que por favor no sea un trabajo periodístico que sea para tu beneficio y nos deje peor de lo que estamos a todos nosotros. Háblame y platicamos si tienes afán de ayudar. Gracias. 

***

Las dudas sobre la muerte de Mario Palacios comenzaron a trasladarse de los rincones de las fiestas de sociedad en Toluca a las columnas políticas de la vida mexiquense. Por esas fechas, la separación confirmada de Montiel y Versini avivó el tema, que aún se presentaba a manera de susurros.

El 10 de marzo de 2008, en una columna sin firma del periódico Cambio se publicó lo siguiente:

El desaparecido ciudadano argentino que fuera instructor de tenis de la entonces primera dama, Maude Versini, está muerto. Fue asesinado a tiros hace unos años en una panadería que se ubicaba en la esquina de las calles Lerdo y Josefa Ortiz de Domínguez, donde intentó refugiarse cuando huía de los hombres que lo perseguían para quitarle la vida. El hecho fue registrado por la prensa local, pero pasó por desapercibido porque nadie lo relacionó. El crimen, hasta hoy, no ha sido resuelto. Margarita Neyra González, la encargada de la imagen pública de Maude Versini el sexenio pasado, es la mente detrás del personaje que ha hecho de la figura del gobernador, descendiéndolo a sex symbol al dar preeminencia a sus atributos físicos sobre sus cualidades intelectuales y políticas. Ella ha sido la encargada, con la anuencia de David López, de promover las recurrentes apariciones de Enrique Peña en las llamadas revistas del corazón para las entretenidas, pero insulsas entrevistas que bordan sobre su vida privada. La también sobrina del sempiterno dirigente estatal de la CTM, Armando Neyra Chávez, ahora directora de Mercadotecnia del gobierno, repite la misma receta que usa para Maude.

El 22 de julio de 2008, en otra columna sin firma del semanario Nuestro Tiempo se publicó:

 “Una reveladora foto de un maestro de tenis argentino pende de una de las paredes de un restorán argentino, en la carretera Toluca-México. Allí está, acompañado de deportistas profesionales del Toluca, sonriendo como si nada le hubiera pasado. Hoy casi nadie conoce su paradero”.

Por las mismas fechas, Rafael Loret de Mola, al hacer un recuento de la corrupción protagonizada durante el régimen de Montiel publicó lo siguiente en su columna:

 “Versini tiene también su historia turbulenta. Habría que recordar el nombre de aquel maestro de tenis argentino, desaparecido misteriosamente hace unos años, precisamente cuando daba clases a la entonces primera dama de Estado de México”.

Y el miércoles 14 de mayo de 2008, Flor Berenguer tituló “Arturo, el millonario seductor” su columna “En Voz Alta”, donde decía:

Montiel, nacido en 1943, se casó en 1970 con Paula Yáñez, oriunda de Aguascalientes, quien había sido Señorita San Marcos. Allí comenzó Arturo a mostrar esa debilidad fatal por las mujeres guapas. Cuando Paula, por los años y la maternidad, dejó de parecer una reina de belleza, entró providencialmente en escena una reporterita de medio pelo de origen francés llamada Maude Versini, quien había venido a México a escribir un artículo de corte turístico que incluía una entrevista a Montiel.

La hermosa y escultural morena impactó al gobernador mexiquense, quien le mandó como primer regalo una caja de frutas. El romance inició empujado por la ambiciosa, pero hipócrita reporterita, quien incluso entró a la casa oficial a tener relaciones sexuales con Montiel cuando aún no se divorciaba de Paula Yáñez, que, dicho sea de paso, estaba hasta el gorro de Montiel.

Montiel comenzó a vivir un sueño de hadas donde todo parecía ir bien. Su estrella política brillaba, su nombre comenzaba a sonar a lo grande; y Maude, el nuevo trofeo sexual de Arturito, anunció que estaba embarazada, así el gobernador mexiquense volvería a ser padre a los 60 años. ¿Qué podría salir mal? Al parecer nada, pero así es la vida de impredecible y comenzaron los rumores de infidelidades, de pleitos y de divorcio. Cuando nació el primer hijo de la dupla Montiel-Versini, momentáneamente se acallaron los rumores sólo para resurgir poco después. Los escuché por primera vez por medio de un muy resentido empresario y político mexiquense de origen libanés, con pretensiones intelectuales, quien habiendo fungido como agregado de cultura de la embajada de México en España con los embajadores de origen mexiquense, ambos exgobernadores, Alfredo Baranda e Ignacio Pichardo Pagaza, sintió que el PRI lo había traicionado al no nominarlo para la presidencia municipal de su natal Toluca, su eterno y frustrado sueño. Un día este personaje me llamó para contarme, a modo de chisme, que Maude Versini estaba embarazada de nuevo, esta vez de gemelos, pero que no eran de Montiel y que el posible sospechoso, el maestro de ping pong de la primera dama mexiquense, había sido encontrado misteriosamente muerto de un balazo en la sien en pleno centro de Toluca. Mi primera impresión fue de burla y honestamente pensé que era una estrategia muy sucia para vengarse de Montiel, por lo que de entrada desestimé el chisme, pero poco a poco comencé a escuchar más versiones de la misma historia que incluyó la rápida huida de Maude a París y la subsecuente persecución del gobernador mexiquense para traerla de regreso, no sin antes regalarle un fastuoso departamento en uno de los barrios más caros y exclusivos de la Ciudad Luz. 

(CONTINUARÁ…)


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