Política

La dictadura de entonces y la de ahora

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Escandaliza a pocos que Morena sea tan parte del gobierno como lo fue el PRI de los gobiernos priistas, antes de la transición democrática.

Creo que ni los mismos morenistas se dan cuenta de la escandalosa simbiosis autoritaria que han vuelto a plantar, corregida y aumentada, en la vida pública de México.

La Presidenta informa como al pasar que una secretaria de su gobierno, Citlalli Hernández, se va a Morena; luego, que la dirigente de Morena, Luisa María Alcalde, pasa a la Consejería Jurídica del gobierno, porque la consejera jurídica en funciones, Esthela Damián Peralta, se va como candidata de Morena a la gubernatura de Guerrero.

La propia Presidenta anuncia quién será la nueva dirigente de Morena: la Secretaria de Bienestar de su gobierno, Ariadna Montiel, cosa que no carece de lógica, pues Montiel es quien convirtió a la Secretaría del Bienestar en la columna política, organizativa y financiera del clientelismo electoral de Morena.

Montiel ha sido cuatro años la encargada de manejar los programas sociales del gobierno y de dispersar por el país su presupuesto, 900 mil millones de pesos anuales, para inducir, crear y amarrar votantes de Morena.

Es también la secretaria de Estado que paga un ejército de activistas, llamados servidores de la Nación, más de 20 mil empleados que recorren el país promoviendo el voto por Morena, a cuenta de los programas sociales de la Secretaría.

Todo esto pasaba antes con el PRI, pero nunca en el actual nivel de contubernio Gobierno/Partido, con esa naturalidad cínica de integración política, organizativa y presupuestal.

Nunca, ni en las épocas gloriosas del PRI, el partido de Estado le costó tanto dinero a los mexicanos, ni por los 900 mil millones anuales que reparte la Secretaría de Bienestar, ni por la corrupción que el autoritarismo político permite, corregida y aumentada, respecto de la época del PRI.

Vargas Llosa llamó a aquel autoritarismo priista, la “dictadura perfecta”. No era tan perfecta, pues perdió el poder en unas elecciones.

La dictadura de entonces acabó en un cambio democrático. La dictadura de ahora no parece ni remotamente dispuesta a repetir esa imperfección.


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Héctor Aguilar Camín
  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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