Cultura

Otra ronda para las masculinidades

  • La pantalla del siglo
  • Otra ronda para las masculinidades
  • Annemarie Meier

Las plataformas de video bajo demanda nos permitieron ver la película Druk (Otra ronda) de Thomas Vinterberg antes de que fuera nominada a los premios Oscar como Mejor dirección y Mejor Película Internacional. Parece increíble ver en la lista de los nominados al danés Vinterberg, quien en 1995 firmó el manifiesto anti-hollywoodense Dogma 95 que proponía crear películas pobres, reales, auténticas y lejos del cine de género. Recordemos cómo, junto a Lars von Trier y otros cineastas, Vinterberg creó Festen (La celebración, 1998) - en cuyos créditos no aparece como director – Los idiotas y Mifune entre otras. Entre las películas que el director dirigió fuera del movimiento destacan Jagten (La caza, 2012) y Druk (Otra ronda) de 2020.

Al igual que en La caza también en Otra ronda el actor danés Mads Mikkelsen interpreta a un maestro. El cincuentón Martin, docente de historia en una preparatoria, está sumido en una profunda crisis existencial, profesional y familiar. No está solo ya que varios colegas, entre ellos un maestro de deporte, uno de música y otro de psicología han perdido el ímpetu vital. La rutina diaria, la condición de hombre entre cuarenta y cincuenta años y la falta de motivación impulsa a los cuatro amigos a recurrir a la tesis científica de un filósofo noruego que sostiene que el ser humano nace con un déficit en el nivel de alcohol en la sangre, lo que le quita vitalidad (en danés Druk) y felicidad. Para salir de la crisis los colegas deciden realizar un experimento científico: Aumentar y mantener cierto nivel de alcohol en la sangre para sentirse, trabajar y disfrutar mejor de su vida.

Con realismo y humor la película describe el proceso de ejecución del experimento, observa los resultados y la manera cómo el consumo de alcohol escala y cambia la vida de cada uno de los involucrados. Sorprende bajo qué argumentos racionales los hombres deciden y con qué disciplina y autoobservación realizan el experimento ¨científico¨. Vinterberg construye un relato en el que los actos de los maestros están en estrecha relación con sus alumnos cuya juventud se tematiza desde los créditos iniciales con la cita de Søren Kierkegaard “¿Qué es la juventud? Un sueño. ¿Qué es el amor? El contenido de una sueño”. La primera escena del filme muestra a los jóvenes en una carrera y competencia por beber la mayor cantidad de cerveza posible. Las clases de historia despiertan interés cuando se relacionan con las debilidades, frustraciones y vicios de personajes, que, por otro lado también son capaces de pensamientos y acciones heroicas. Obvio que convence la comparación entre Churchill - tomador, fumador y glotón -, con el ascético y abstinente Hitler.

Con su final sensual y festivo la película recuerda El festín de Babette de Gabriel Axel. Vinterberg, sin embargo, se limita a la observación de las tribulaciones masculinas frente a su rol de educador, pareja, padre y amigo. El estilo realista recuerda las normas de Dogma 95 sin llegar a su austeridad narrativa y estética. Al contrario, Otra ronda contagia con su tema, dramatismo, humor y riqueza visual y sonora.


Annemarie Meier


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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