“The voice of Hind Rajab" se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 2025. La coproducción entre Tunisia, Francia y EUA dirigida por la realizadora tunecina Kaouther Ben Hania, causó un impacto fuerte en el entorno de glamour y personalidades famosas ya que irrumpió en el ambiente festivo como recordatorio de una realidad terrorífica: La situación desastrosa de Gaza y sus habitantes donde los ataques del ejército de Israel siguen causando muerte, hambruna y destrucción. En México el filme se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Morelia, se exhibió por una breve temporada en las salas de cine y se puede ver por plataformas de streaming.
La sacudida que “La voz de Hind Rajab” causa en el espectador surge debido a que el filme no sólo se basa sino se construye sobre una grabación real de un hecho que sucedió el 20 de enero de 2024 en plena zona de guerra en Gaza. Una niña palestina de 6 años, atrapada en un coche destrozado, estuvo en contacto por teléfono celular con un centro de apoyo de Media Luna Roja. En la grabación de 70 minutos entre la niña y los trabajadores del centro, la pequeña llora por ayuda, habla de su miedo, reconoce que es la única sobreviviente, que está rodeada por los cadáveres de sus tíos y primos y que se desespera porque nadie llega a ayudarla. Los trabajadores del centro de ayuda – y esa es la parte ficcionada y montada sobre la voz real de la niña – tratan por un lado de tranquilizarla al mismo tiempo que intentan conseguir el permiso para recoger a la niña a través de un “corredor seguro” por el territorio bajo fuego. El filme es, entonces, un híbrido entre la voz real de la niña y la ficción de cuatro empleados del centro de ayuda que mantienen el contacto con ella mientras buscan apoyo para mandar una ambulancia a su rescate.
Analizar un filme como “La voz de Hind Rajab” como una película híbrida entre documental y ficción, no es la manera más afortunada para explicar el impacto que provoca. La hibridez del filme no basta para explicarlo ya que la cosa es mucho más compleja y, de plano, más arriesgada en cuanto a la moral y ética en y detrás de un filme. El escritor y crítico de cine alemán Georg Seβlen distingue tres ámbitos del cine donde entra la pregunta por la moral: El tema y la perspectiva bajo la cual se hace una película, la manera en la que se organiza y realiza el proceso de producción y la selección de medios y herramientas narrativas, estéticas, genéricas y estilísticas con las que se construye el relato. En el caso de “La voz de Hind Rajab”, el tema es, desde luego, urgente y fue absolutamente necesario contar la historia de la niña palestina. De la manera cómo el filme fue producido no tenemos información. Pero lo que, sin embargo, sí podemos cuestionar, es si una ficción dramatizada bajo las convenciones de un thriller, es la manera adecuada de mostrar los horrores de una “guerra” a todas luces injusta. Como espectadores de un filme compuesto por la voz de una niña que transmite horror y muerte y un discurso altamente dramatizado, tendemos a identificarnos con los personajes ficcionados que pasan por momentos de extrema desesperación. El peligro, la desesperación y la muerte de una niña y el horror absurdo de la guerra genocida de Gaza se nos puede olvidar. No es la hibridez del relato sino la dramatización convencional de la ficción la que puede quitarle la fuerza y urgencia al tema de “La voz de Hind Rajab”.