Cultura

“El diablo fuma …”

  • La pantalla del siglo
  • “El diablo fuma …”
  • Annemarie Meier

“El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)” también podría llamarse: El diablo fuma y atormenta a cinco hermanos y su abuela durante la ausencia de los padres. Pero mi título vendería la trama de la película mientras que el original es más poético y remite al imaginario infantil que recurre a la magia para explicarse sucesos que no entiende e inventa rituales mágicos para solucionar problemas difíciles. Lo que evoca la película dirigida por el realizador mexicano Ernesto Martínez Bucio y coescrita con la escritora y poeta Karen Plata, es la atmósfera, las situaciones, encuentros, miedos y angustias de un grupo conformado por cinco hermanos entre los 7 y 13 años y su abuela que se siente acechada por fuerzas malignas.

Elsa, Tomás, Marisol, Víctor y Vanessa perciben los problemas individuales y de pareja por los que pasan sus padres. En el momento en el que la madre decide dejar el hogar y el padre los abandona para ir en su búsqueda, los hermanos se quedan solos con su abuela. Los roles de familia están distribuidos: A Víctor, como el hermano mayor, el padre le ha encargado cuidar al grupo de hermanos mientras que la hija mayor asume el papel de preparar alimentos, servir la comida a los demás –incluso a la abuela–, lavar los trastes y alimentar a las gallinas y el perro. Por suerte están en vacaciones de verano y la dinámica familiar se puede concentrar en la convivencia y la organización del hogar. Por la televisión que trasmite la visita del Papa Juan Segundo y las noticias del día, nos enteramos que estamos en los años noventa y que el país pasa por una crisis económica. Y por los pocos momentos en los que, desde la casa, observamos a los vecinos y la interacción de los niños con unos jóvenes, reconocemos que el abandono y encierro de los niños ha creado curiosidad y rechazo en el entorno.

Lo que esbocé brevemente en el párrafo anterior no vende la trama ya que corresponde únicamente a la base narrativa del denso y movido relato que construye el filme. Los sucesos en la casa, los recuerdos de armonía familiar, las angustias nocturnas y los peligros en el entorno se narran a través de una sucesión de fragmentos que escalan y forman un todo que se vuelve cada vez más denso y complejo. Los espacios de la casa se convierten en un laberinto en el que los niños y la abuela conviven como individuos, se organizan y enfrentan a las dificultades como grupo, inventan y ejecutan estrategias de protección y defensa como tribu. El diablo al que alude el título no sólo es un visitante nocturno descubierto por la abuela, sino un ente superior al que se reza, pide una re-unión de la familia y evoca como elemento importante en un rompecabezas que se arma a partir de las piezas de una foto rota.

“El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)” se estrenó y ganó el premio a Mejor Ópera Prima en la Berlinale de 2025. Le siguieron otras nominaciones y premios en Francia, Hong Kong, Polonia y Morelia y las reseñas y críticas destacan su enorme sensibilidad por mostrar la realidad y los imaginarios de un grupo de niños y una anciana que viven en el aislamiento. Me uno a las voces y los elogios y resalto de manera especial el guión, el montaje, la calidad de la imagen de Odei Zabaleta, la actuación que respira autenticidad y entrega y una excelente dirección de actores. Por cierto, los nombres de los actores son: Mariapau Bravo (Elsa), Rafael Nieto (Tomás), Regina Alejandra (Marisol), Donovan Said (Víctor), Laura Uribe (Vanessa) y Carmen Ramos (abuela Romana).


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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