Hay quienes todavía afirman que las cosas van muy bien en México y se atreven a sostener a capa y espada que hoy más que nunca el progreso predomina en todas las áreas productivas del país, sin embargo, los datos reales indican lo contrario; las crisis gubernamentales saltan a la vista y denotan la escasa confianza hacia las instituciones, que se cree, le traerá frutos a la oposición para la recuperación de los poderes y posiciones perdidas en el pasado reciente.
Basta ver un noticiero, cualquiera que sea, leer un portal de famosos nacionales y figuras locales del periodismo, comentarios en X, Instagram y otras redes, para darse cuenta de que lo negativo impera, en cada lugar, en todo momento y en cualquier tema.
Entre los graves problemas derivados de pésimas políticas públicas destacan el bajísimo crecimiento económico en 2025 de solo el 0.7%, aunado el éxodo de empresas y capitales hacia países con mejores perspectivas en seguridad, sin deterioro en los sectores de educación y salud y con bajos índices de corrupción.
Porqué defender lo indefendible cuando a sabiendas, con pruebas claras y contundentes, que el país sostiene una sociedad con los delincuentes donde el grado de desfachatez y de corrupción se muestra cínicamente, sin reparo alguno, imponiendo inclusive en cargos partidistas y de gobierno a personas sin pudor y sin vergüenza.
Lei con atención encuestas que muestran el grado de inconformidad que prevalece entre la mayor parte de la sociedad pensante, esa que no es comprada con monedas y que aún se atreve a criticar la sociedad en que se encuentra el territorio mexicano y surgió, cuando menos en el rincón en donde habito, la convicción de que este volverá a brillar.
No hay de otra, dejar al garete el enojo, tirar el orgullo por la borda, y permitir el saqueo, la indiferencia, el nepotismo inservible y dejar al pueblo en la humillante ignominia, solo servirá para seguir siendo pisoteados y burlados, cual esclavos y ya sin cartuchos útiles para la defensa.
Para que nos hacemos, que se diga claro y fuerte, al menos este rincón del noreste está en el olvido federal de quienes ejercen el poder y reparten presupuestos y, eso, no se vale.