Ciencia y Salud

Cero discusiones, sexo espontáneo y grandes gestos: los cinco mitos que te alejan de una relación sana y feliz

El Instituto Gottman advierte que ciertas creencias (algunas "bienintencionadas") pueden darnos una falsa imagen de lo que es una relación sana.

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No hay duda que las relaciones de pareja y sus dinámicas han cambiado con el paso de los años; lo cual, a su vez, ha permitido identificar que los elementos detrás de una “relación sana y duradera” son diversos: desde el amor, sexo y el cariño, hasta las discusiones y pláticas incómodas.

Pero aún con las investigaciones desarrolladas al respecto, algunos mitos continúan infiltrándose en conversaciones bienintencionadas de la familia y los amigos —e incluso llegan a difundirse en medios de comunicación, series y películas —. El Instituto Gottman, especializado en relaciones de pareja, ha identificado cinco de ellos.

1. “Las parejas felices no pelean”

No hay una relación que esté exenta de conflictos y discusiones. Por lo tanto, una inconformidad (exceptuando casos extremos como violencia o manipulación) no es el antesala de la ruptura ni una señal de insatisfacción; al contrario, puede ser una oportunidad de crecimiento.

“(Las discusiones significan) que tú puedes escuchar mi parte y que yo pueda escuchar tu parte, para, de esa manera, ver si hay un punto medio que podamos encontrar”, explicó a MILENIO la psicóloga, Sara Becerra. “No está asociado con pelear, gritar o con el drama; sino a una conversación”.

Así, el Instituto Gottman reitera que la “felicidad” de una pareja no radica en si discute o no, sino en cómo ambas partes se tratan cuando lo hacen: “Quienes discrepan sin recurrir al desprecio, la crítica, la actitud defensiva ni el bloqueo emocional lo están haciendo bien”.

Bajo esa misma línea, Becerra planteó que el “secreto” de una sana discusión recae en tres puntos:

  • La comunicación amable y respetuosa: cuidar el tono de voz y las palabras utilizadas.
  • El lugar y momento adecuado: evitar sitios que propicien la distracción o dificulten la comunicación.
  • Hablar de “mí” y no del otro: dialogar a partir del “cómo yo me sentí”.
Una relación exitosa es aquella que gestiona adecuadamente las dicusiones y los conflictos
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2. “Nunca te acuestes enfadado”

Un consejo que, en el 2024, el propio Papa Francisco dio a una pareja que lo visitó en el Vaticano, seguido de la frase “la Guerra Fría del día siguiente es peligrosa”. Y así como lo fue el pontífice, diversas personas son partidarias de resolver los conflictos antes de ir a la cama y no dormir peleados.

Pero la realidad desafía a esta teoría: a veces las discusiones pueden elevarse de tono, lo cual puede abrumar a las partes involucradas, orillarlas a “estar a la defensiva” y volver prácticamente imposible el intercambio de opiniones y la negociación. En ese punto, lo que podría ser un buen consejo, en realidad resulta contraproducente.

“Forzar la conversación para que continúe sólo porque no se quiere ir a la cama enfadado puede provocar que el conflicto se agrave”, señala el Instituto Gottman. “Para autorregularnos necesitamos pausas. (...) Yo sugiero que no sea más de un día. O sea, de diez minutos a un día. Tres días es demasiado tiempo”, recomendó Becerra.

3. “Hay que resolver todos los desacuerdos”

Aunque la pareja ostente de una buena comunicación y capacidad de negociación, hay desacuerdos que simplemente no van a encontrar una resolución definitiva.

Estos, explicó el Instituto, son aquellos relacionados con “diferencias fundamentales en sus personalidades o en sus necesidades de estilo de vida”. Por ejemplo, la repartición de las tareas del hogar o establecer un presupuesto que funcione para ambas partes.

Por ello es que, ante estos casos, la clave no está en intentar resolverlos, sino en gestionarlos sin estancarse; toda vez que haya compromiso.

4. “El buen sexo no se planea”

La creencia popular dicta que el sexo espontáneo promete mucha más satisfacción. No obstante, la realidad es que aspectos como el trabajo, el estrés, la crianza de los hijos o problemas de salud pueden afectar el deseo y, por ende, dificultar que haya un sexo espontáneo y placentero al mismo tiempo.

Ante ello, es que el Instituto recomienda a las parejas estar abiertas a reservar tiempo para la intimidad. “Planificarlo no le resta importancia. (...) Les permite desconectar de sus interminables listas de tareas, el cuidado de los demás y otras responsabilidades”.

Pero aún con esta información, la respuesta a la pregunta “¿Es mejor el sexo planeado que el espontáneo?” dependerá de las circunstancias y necesidades sexuales de la pareja. Más bien, lo perjudicial es cuando una u otra opción se interioriza como “un requisito del buen sexo”: ahí es cuando pasa de generar placer a insatisfacción e incluso disfunciones sexuales.

5. “Los grandes gestos son los que realmente importan”

Aunque los grandes gestos pueden ser significativos, no son la base de las relaciones. El amor se forja y se nutre de los momentos cotidianos y las pequeñas “muestras” de conexión.

ASG

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Alejandra Sigala
  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.
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