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Viernes , 22.02.2019 / 13:27 Hoy

Prácticas Indecibles

Miedo y placer

Rafael Pérez Gay

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Cuenta Claudio Lomnitz que el libro 1968-2018. Historia colectiva de medio siglo (UNAM, 2018) nació de una invitación que le hizo Jorge Volpi para organizar una historia contemporánea y para conmemorar los 50 años del movimiento del 68. Ya conté en este espacio que me tocó el año de 1978. Les ofrezco otro pedazo de mi contribución a esta pieza coral notable. No me lo tomen a mal, quito y pongo como si fuera otro texto.

En 1978, mis padres llegaron a la edad que tengo ahora. Habían pactado con los demonios que rondaban nuestra casa después de la bancarrota financiera y amorosa de su pareja. Olvidaban frecuentemente el pacto y se trenzaban en pleitos de fuego y pólvora. Mis hermanos mayores hacían su vida fuera de casa y del país; los dos menores, mi hermana y yo, compartíamos un pequeño departamento en la colonia Condesa. Mi madre tomaba cafiaspirinas y entraba al primer año de su vejez en santa paz; mi padre, cumplía 60 sublevado contra la vida, en pie de guerra, inconforme y bebiendo brandy sin parar. Odiaba trabajar en la oficina de la Conasupo, una paraestatal que comercializaba granos y protegía los precios campesinos.

A mi papá le daba miedo su jefe: Rubén Zuno, hermano de la ex primera dama María Esther Zuno de Echeverría. Zuno purga una condena de tres cadenas perpetuas por sus relaciones con los asesinos de Enrique Camarena, el agente de la DEA torturado y asesinado en una casa de seguridad que le pertenecía a Zuno. Espero que Zuno se pudra en esa cárcel. Mi padre, capaz de desafiar a un grupo de pandilleros en un callejón oscuro, le temía a Zuno. Nunca le pregunté por qué se doblegaba ante las órdenes de ese rufián.

La vida se me iba en la cama con mi novia. Vuelcos y revuelcos que guardo como una semilla de oro en la memoria. Nuestros himnos retumbaban en el norte del corazón, como diría el clásico. Oigan esto: “Because the Night”, la voz de Patti Smith nos volvía locos. No quiero mentir: bailé “Copacabana” cantada por Barry Manilow. Rita Coolidge me ponía melancólico: “We’re All Alone”. No sé cuantas veces escuché a Bonnie Tyler y su éxito: “It’s a Heartache”. No voy a ocultar esta canción que le canté al oído a una joven delgada, de pelo crespo, lentes y mirada disidente: “Just the Way You Are”; sí, Billy Joel.


rafael.perezgay@milenio.com



@RPerezGay



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