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La inseguridad afecta la economía

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Hemos platicado en esta columna de la paradoja que vive la economía mexicana: por un lado algunas políticas públicas muy inteligentes como finanzas públicas sanas, no crecer la deuda pública, austeridad presupuestal, recorte al gasto corriente y algunas más; por el otro lado, decisiones que han lastimado la confianza de los inversionistas nacionales e internacionales, como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, obstaculizar la inversión privada en temas energéticos al congelar la reforma energética y no permitir que crezca la inversión privada en la generación de energía eléctrica, al igual que otras más.

En resumen, las políticas atinadas han traído como consecuencia una economía estable con inflación a la baja y una moneda fuerte; todo lo anterior permite que las tasas de interés disminuyan y que no estemos enfrentando una crisis; sin embargo, no haber puesto atención a cómo fomentar la inversión privada y pública a la par de crear incertidumbre ha traído como consecuencia una economía estancada donde la creación de empleos es mínima y, por ende, no hay oportunidades para los que menos tienen, mismos que representan 50% de la población. De qué nos sirve que haya estabilidad si no hay crecimiento, y por supuesto menos habrá desarrollo; qué caso tiene tener un peso fuerte si la inversión privada y pública no se está dando y está muy por debajo de lo que sería razonable.

Hay economías que se han estancado por largos periodos de tiempo, como Japón, pero los japoneses se puede dar ese lujo porque son ricos; México, con más de 50 millones de habitantes en algún grado de pobreza, no se puede permitir cancelar el crecimiento, porque de esa forma limita la creación de empleos y oportunidades. ¿Cuánto tiempo aguantará la población este letargo?, francamente no lo sé, pero creo que no mucho.

El futuro se torna más gris cuando en este ambiente de estancamiento vemos que lo único que crece es la inseguridad. Este problema ya trasciende las fronteras al grado que en el Foro Económico de Davos se comenta que México tiene una crisis severa de inseguridad que está ahuyentando a los inversionistas de nuestro país, amén de dañar seriamente otras áreas económicas como el turismo.

La inseguridad, desde mi punto de vista, es la principal causa que tiene detenida las inversiones, no nos vayamos con el engaño de las cifras; se dice que el año pasado la inversión extranjera directa fue de 35 mil millones de dólares, y es cierto, pero más de la mitad (alrededor de 20 mil millones) fue reinversión de utilidades en proyectos existentes y el resto fue para continuar con los programas de crecimiento preestablecidos, pero para nuevas inversiones en nuevos proyectos el monto fue mínimo.

Me preocupa que el gobierno esté “satisfecho” (por lo menos eso se deja ver en el discurso) con la estrategia contra la inseguridad. Las evidencias y la realidad nos dicen lo contrario; creo que el gobierno debería cerrar filas con todas las fuerzas políticas y hacer un pacto de unidad nacional contra la inseguridad, porque ésta no beneficia a nadie, es más con lo cruel que es esta vida, en muchas ocasiones los más pobres y débiles están siendo los más afectados.

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Manuel Somoza
  • Manuel Somoza
  • Presidente de Somoza y Asociados by GBM. Es economista de la Universidad Anáhuac y tiene una maestría en Finanzas del Tec de Monterrey.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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