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¿Hay posibilidades de que las tasas suban en lugar de bajar?

Desafortunadamente sí existe esa posibilidad, y la razón principal es la extensión del conflicto en Medio Oriente, que ha presionado al alza los precios del petróleo hasta niveles elevados. Si el conflicto se prolonga, los efectos inflacionarios a escala global pueden intensificarse y obligar a los bancos centrales a mantener posturas monetarias restrictivas por más tiempo.

El comportamiento de las tasas de interés dependerá en gran medida de la trayectoria del petróleo. En un escenario adverso, el precio del barril de crudo podría ubicarse entre 150 y 200 dólares; en un escenario intermedio, entre 100 y 150 dólares, y en el escenario más favorable, regresar a niveles previos al conflicto, en un rango aproximado de 69 a 80 dólares por barril. Los impactos inflacionarios estarán directamente relacionados con estos niveles.

Para México, el efecto es particularmente relevante. A diferencia del pasado, cuando un aumento en el precio del petróleo fortalecía las finanzas públicas, hoy el país presenta un déficit en la balanza energética. Esto significa que importamos más gasolinas y productos refinados de los que exportamos como crudo. En consecuencia, un aumento en los precios internacionales del petróleo deja de ser una buena noticia.

Ante este contexto, el gobierno enfrenta una disyuntiva compleja: absorber el incremento mediante mayores subsidios a las gasolinas a través del IEPS, presionando las finanzas públicas y el déficit fiscal, o trasladar el aumento a los consumidores, con efectos directos sobre la inflación. Ninguna de las dos opciones es favorable.

En el escenario más negativo, el Banco de México (Banxico) podría verse obligado a subir de nuevo la tasa de interés. En un escenario intermedio, probablemente la mantendría en niveles actuales, mientras que si el petróleo se estabiliza por debajo de 100 dólares por barril, aún existiría espacio para recortes hacia niveles cercanos a 6.5 o incluso 6.25 por ciento.

En Estados Unidos, el escenario adverso podría implicar incrementos adicionales de hasta un punto porcentual, llevando la tasa de interés hacia niveles cercanos a 4.75 por ciento. En un escenario intermedio, podría mantenerse alrededor de 3.75 por ciento, y en el más favorable descender hacia 3.25 por ciento.

En el caso de Europa, debido al nivel relativamente bajo que tienen las tasas actuales, lo más probable es que permanezcan sin cambios en un escenario optimista, pero con aumentos probables en escenarios intermedio y negativo.

En síntesis, sí existe el riesgo de que las tasas de interés vuelvan a subir si los precios del petróleo permanecen elevados o continúan incrementándose. La evolución del conflicto geopolítico y del mercado energético será determinante para definir la trayectoria de la inflación y, en consecuencia, de la política monetaria a escala global.


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Manuel Somoza
  • Manuel Somoza
  • Presidente de Somoza y Asociados by GBM. Es economista de la Universidad Anáhuac y tiene una maestría en Finanzas del Tec de Monterrey.
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