Cultura

"Tarumba" por cuenta propia

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“…territorio de la malaria, tiempo enfermo…”

Jaime Sabines, Tarumba

Buenos epígrafes aquellos de cuando naciste, Tarumba (1956); vuelvo a verlos hoy que tienes ya mi edad: “Sálvanos, oh Dios, salud nuestra: Júntanos y líbranos de las gentes…” (CRÓNICAS, 16, 35); “… porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes” (SAMUEL, 26, 20).

Tú te acuerdas de los dioses protectores que inventábamos: Cabalabula-bulacábala-bulabo. (Para el domingo: Jovis-jurovis-multilovis.) Y aquella divina presencia: Comecaca. ¿Qué tiempos son estos, Tarumba, en que hoy mejor ni mencionarlos para no dar ideas “científicas” de escudos sanitarios al poder?

A la casa del día entran gentes y cosas. Un organillero, un Guasón, una chiapaneca con bolsas tejidas. Tú y yo. Todos vamos a vendernos. Pero hoy no hay quien nos compre, Tarumba.

¿Qué putas puedo yo, Tarumba, cuando me ofrecen como gran cosa libros que en realidad son cómics caros; qué, cuando me vienen con la historieta patria en los dos sentidos?

¿Creerás, Tarumba, que volvió el Pueblo del Político? Mi único antídoto: cada vez que oigo el Pueblo el Pueblo el Pueblo lo sustituyo con o le opongo el Gente el Gente el Gente que decía con gracia el personaje de Salvador Sánchez en la película Canoa.

Detesto cada vez más las Tés mayúsculas. Solo en ti me gusta la T, Tarumba; y en Tina Turner cuando canta en Mad Max III: “No necesitamos otro héroe; solo queremos estar más allá del domo donde nos tunde el trueno”.

Esto es difícil pero si pones atención aprenderás a hacerlo. Te sacas la lengua poco a poco y la enrollas en un carrete de hilo negro. (Al terciar la cuarentena ya lo habrás dominado.)

Y en cambio me encanta la M mayúscula en los nombres y apellidos de mujeres dentro de mi cabeza. (Sobre todo la médica Mercedes, que el lunes vuelve a salir a un frente covid. Quedo triste, Tarumba: ni siquiera con beso habré de despedirme.)

El café del sábado ya no lo tomo igual, como quien se destapa los ojos de un balazo. No lleno la taza; lo hago espaciado y de a pocos para moverme más.

Ya viajo en Viejo: de golpe el evento y las canas me encontraron la edad.

Tarumba, parece que ya no hay gel. 

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Luis Miguel Aguilar
  • Luis Miguel Aguilar
  • lmacx@prodigy.net.mx
  • Ensayista, narrador y poeta. Ganó el Premio del PEN Club México 2010 por Excelencia Literaria, y el Premio del Festival Internacional de Poesía Ramón López Velarde, en 2014. Publica todos los martes su columna El camaleón peripatético.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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