Política

No es democracia, es miedo

  • Política Orwelliana
  • No es democracia, es miedo
  • Lía Trueba

“El pueblo pone, el pueblo quita”, la romántica demagogia permite impulsar una campaña presidencial intermedia travestida de democracia participativa o medio de control ciudadano.

Estar en contra de la Revocación de Mandato que propone el Presidente, en la voz del oficialismo, te hará un antidemócrata, o quienes optan por el infantilismo político “un miedoso”, ya que los afines al régimen, desprestigian la resistencia de la oposición a dicho mecanismo, alegando que son presas de un temor irracional ante la eventual presencia de López Obrador una vez más en la boleta, quizá el miedo sea cierto, más no su irracionalidad. ¿Qué bando político con legítimas ambiciones de arribar o recuperar el poder, advirtiendo los inminentes riesgos a la democracia, no tendría temor de que el monstruo carismático arrastre de nueva cuenta un voto irreflexivo en cascada salpicando a las postulaciones más absurdas, aberrantes o simplemente grisáceas e irrelevantes?

Por supuesto que en la oposición hay miedo, pero en igual o mayor medida en el poder también existe, su agenda pública se rige por una visión utilitaria de sus propias expectativas políticas, les aterra perder su hegemonía, la cual se consolida mediante elecciones inequitativas sin competencia real, donde simplemente, la rotación en el poder no puede darse.

El jerarca redentor teme, aunque no por él, sino por los virtuales candidatos a quienes ungirá para dar la cara en los comicios del 2021, muchos ya, con nombre y apellido, (despachando en alguna Secretaría o Delegación Federal), otros en la carrera, pero que tienen en común la desventaja y los saldos negativos si les quitas de la ecuación electoral el arrastre y “efecto AMLO”, así como se reconoce el capital político del líder, deben reconocerse las claras deficiencias de la mayoría de los emisarios que ejecutan su política y su programa de gobierno.

Sin cuadros que despierten ni un décimo de lo que mueve el tabasqueño, claro está que el régimen está intranquilo, aún con los altos grados de aprobación del mandatario, el hartazgo de años que aun le reditúa al partido en el poder, los alrededor de 23 millones de beneficiarios que habrá de algún apoyo social directo y en efectivo, el corporativismo, las alianzas, las estructuras, los padrones, las movilizaciones, aún y con todo eso, temen que en las elecciones intermedias pueda perderse la mayoría en la cámara y plazas estratégicas a nivel local.

No solo es la modificación legal con la falsa bandera de la rendición de cuentas a través de la revocación de mandato para hacer campaña disfrazada, es la reducción al financiamiento público de los partidos, así como reducción de curules y escaños de representación proporcional, (figuras y conquistas de las minorías políticas), que nacieron para velar por los principios de equidad en la contienda y la democracia representativa, figuras que históricamente fueron aprovechadas por la oposición para construir su arribo al poder. Ahora que ya cruzaron el puente, cortarán las sogas, todo por el recelo de que otros lleguen como ellos llegaron, en palabras de Denise Dresser, “cambian las reglas del juego después de ganarlo”.

Paradójicamente, bajo la bandera de la democracia, instituyen mecanismos para acabar con la misma. Sin principios, únicamente pragmatismo, destruirán todo por lo que ellos lucharon y se convertirán en todo lo que decían, querían destruir, tal como los cerdos de la novela satírica de George Orwell, Rebelión en la Granja. 


* Abogada por la Universidad de Guanajuato

@liatrueba

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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