M+.- Me encanta que la ultraderecha internacional rompa los esquemas y le dé la vuelta al algoritmo de Ferriz. Cuando uno creía que en general los derechairos eran criaturas cero empáticas, aparecen cositas que nos hacen creer en la derechauriza en éxtasis.
Donaldo Trompas, en vez de seguir bombardeando escuelas y de tratar de apretar el botón rojo ante su muy poquita frustración por no haber ganado la guerra a pesar de haberlo anunciado 23 veces (dicen las malas lenguas que estuvo a punto de soltar los pasos prohibidos y las nucleares), mejor decidió buscar una salida pacífica al sugerirle a la FIFA que sacaran a Irán del Mundial y mejor metieran a Italia. Todo iba bien hasta que la Meloni —que es una de esas fachas a la antigua, a las que no les gusta Donald Trum— ya declaró que eso sería una vergüenza. Al rato van a querer mandar al equipo de Satanyahu con la playera de “Ódiame más”.
Ya después muy morigerado, el cheeto tamaño caguama aseguró que él ha reunido más gente que Martin Luther King. ¡Genio! Mientras el doctor luchaba contra el racismo, mi Donald lucha por restaurarlo.
Muy conmovedora la manera en que la góber petocha de Chihuahua, Maru Krampus, adoptó a los agentes de la CIA (todos los prianistas tienen un agente de la CIA, aunque sea en su cabeza), les dio oficinas en Ciudad Juárez en la llamada Torre Pimpimpinela, digo, Centinela, donde está todo el aparato de recontraespionaje Marunesco (dicen, no me consta, que el sistema de audio del edificio se escuchan solo canciones del Buki al ritmo de “pero recuerda, nadie es perfecto y tú lo verás”) y seguramente hasta les hacía su lonche.
Me cuentan que los panistas como Anayita, Téllez y Jojojojorge Robero de Terrenos, quieren quitar el Hemiciclo a Juárez para ponerles un monumento a los de la CIA. No se rían.
Otra maravilla que no pensé que dios me iba a prestar vida para disfrutarla, fue la manera tan vertiginosa y sensible en que Milei llevó a los argentinos a pasar de la carne de res a la de burro y ahora a la de gato. Al rato vendrá el canibalismo. ¡Qué estadista!
Ya para rematar, se me hace mala onda que Jorge Ramos, al que solo los cubanos de Miami llaman comunista, ponga a parir chayotes a Krauze Jr. y a toda la opo ultraderechaira mediática al declarar que para dictaduras la del PRI (donde todo era represión, censura y persecución), que ahora él podía ir a una Mañanera de AMLO o de Claudia con la seguridad que por muchas críticas que hiciera no terminaría en la cárcel. No se vale.