Cultura

La violencia como escape

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Hace poco me tocó ser jurado de un certamen orientado a escritores y escritoras incipientes. Como suele suceder en estos casos, en mi opinión el nivel era irregular, pues en unos casos se advertía gran promesa literaria, y en otros mucho menos. Sin embargo, me llamó la atención que la enorme mayoría de ellos trataban sobre realidades muy violentas, e incluso había varios escritos en un registro críptico/apocalíptico, donde sin que la trama ni los personajes quedaran del todo claros, se narraban pestes, virus letales y panoramas de gran caos y destrucción. 

Esto me recordó una frase del cuentista norteamericano David Means, donde afirma que hay que pensarlo muy bien antes de escribir sobre un acto violento, pues si se hace “simplemente porque ése es el tema central, o porque tu imaginación no da para más, o porque quieres crear un puente entre tu vida interior y la cultura —que, por supuesto, es a todas luces violenta—, entonces estás condenado al fracaso, ya que al convertir la violencia en una herramienta útil, la estás trivializando y, sin lugar a dudas, ésta acabará por reemplazar la situación, la situación humana”.

Creo que de aquí se desprenden varios significados. En primer lugar, es lógico que en tanto vivamos en una cultura ultra violenta en países como México, ese rasgo permeé la narrativa tanto de escritores que comienzan como de gente mucho más experimentada, como sucede con la profusión de literatura del narco, migración, desapariciones, feminicidios y demás temas escabrosos de la realidad nacional. Existen desde luego grandes obras en estos registros, que hacen plena justicia a la “situación humana” a la que se refiere Means, que en absoluto trivializan la violencia, y otras que sí parecerían utilizarla como “herramienta útil”. Supongo que corresponde a los lectores discernir cuáles se inscribirían en qué categoría.

Pero más allá de las tendencias narrativas, quizá la frase de Means se pueda extender a otros ámbitos donde sin duda se trivializa la violencia, como pueden ser las redes sociales, donde ahora incluso líderes o partidos políticos participan del insulto o la amenaza pública a la menor provocación, o las propias guerras culturales, donde de pronto parecería que una obra lúdica que además claramente puede interpretarse en clave subversiva, como es el caso del Zapata con tacones, de pronto se convierte en una afrenta a la historia patria y, seguramente, a la propia identidad de aquellos a quienes ocasiona tanto agravio. A fin de cuentas, quizá la violencia incesante trasladada a la escritura o a los ámbitos privados no sea sino un infructuoso intento por evadirse de la violencia verdadera, y pelear todo el día en ámbitos mayormente inofensivos opere como negación de aquello con lo cual nos resulta imposible lidiar. 

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Eduardo Rabasa
  • Eduardo Rabasa
  • osmodiarlampio@gmail.com
  • Escritor, traductor y editor, es el director fundador de la editorial Sexto Piso, autor de la novela La suma de los ceros. Publica todos los martes su columna Intersticios.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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