Política

Xi Jinping, me ves y sufres

Escuchar audio
00:00 / 00:00
audio-waveform
volumen-full volumen-medium volumen-low volumen-mute
Escuchar audio
00:00 / 00:00

No pensé que Dios me iba a prestar vida para ver que Donald Trump fuera sometido a tan fuerte terapia de humillación en su viaje a China. Él, que se sentía el rey del mundo, el muy, muy, el mátalas callando, el me ves y sufres, tuvo que postrarse de hinojos frente a Xi Jinping como Maru Krampus se postró ante la CIA y la góber petocha panista de Aguascalientes le besó la mano a la Payuso que está muy en uso en España donde todos los días la ponen como lazo de cochino. Sólo a ella se le pudo ocurrir ponerse a necear que sin los genocidios no hay ni civilización ni paraísos. 

Como quiera que sea, el paso de Trump por China fue un poco triste y lamentable. No sólo no recibió el mismo trato que le suele darle el presiduende Milei, arrodillado y boquiabierto, sino que ni siquiera el presidente chino se apersonó al aeropuerto para estrecharle la mano, dejando a su comitiva de putrimillonarios y machuchones con la mano extendida pidiendo un mendrugo de inversiones.

Trump, tristemente, no pudo ni hacer su clásico numerazo de bully cuando llega a cualquier otro país sacando a pasear su arrogancia, autocomplacencia y claro sentido de la falta de humildad, pues en China tuvo que aguantar la peluseada que le puso el malvado comunista que tanto ha buscado socavar y desestabilizar y nomás no ha podido. Don Xi Jinping nomás no le rindió pleitesía y antes al contrario lo estuvo pastoreando en un tono muy neutro y nada amistoso. Nada parecido a lo que se ha visto en sus encuentro con Putin, donde el oriental hasta sonría.

Pobrecito Trump, sus chistes malos no prosperaron y no le quedó más remedio que aceptar que el verdadero jefe era su archienemigo de ojos rasgados y cara de póker que ya le comió el mandado. Mi Donald, con su lengua corporal, con su sonrisa apagada reconoció que China era un gigante que había despertado y que el comunismo le había arrebatado la preponderancia imperialista al Tío Sam que está en avanzado estado de putrefacción. Nomás llegando el cheeto tamaño caguama se dio cuenta, en el lugar de los hechos, las dimensiones del tremendo poder al que se estaba enfrentando.

Bueno, Trumpzilla agachó la trumpa e hizo lo que nunca, levantó su copa y brindó por China.

Dio hasta penita ver la manera en que el heredero de Mao Tse Tung peluseaba a mi Donald.

Se me olvidaba, las patrullas en Chihuahua traen el logotipo de la policía de Nueva York (NYPD). ¿Acaso Maru Krampus le está poniendo los cuernos a la CIA? No se vale, en vez agradecer los apoyos brindados, caray. 


Google news logo
Síguenos en
Jairo Calixto Albarrán
  • Jairo Calixto Albarrán
  • jairo.calixto@milenio.com
  • Periodista producto de un extraño experimento cultural-social-educativo marxista, rockero, populachero, libresco y televisionudo / Escribe de lunes a viernes su columna "Política cero"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.