Cultura

24 horas en 50 años

La semana pasada mientras podaban unos árboles en la calle, al parecer por error cortaron el cable del internet, dejándonos sin lo que en muchos sentidos se ha convertido en una herramienta tan esencial, que los días transcurridos son por fuerza distintos a lo normal en varios sentidos. Así que ante la imposibilidad de ver series o películas en plataformas, regresamos a una opción retro como es ver alguna película en DVD. Y ya para añadir otro toque retro a lo retro, la elegida fue 24 Hour Party People, la legendaria obra de Michael Winterbottom donde se sigue la vida del igualmente legendario Tony Wilson, creador de Factory Records, disquera original de Joy Division, New Order y los Happy Mondays, así como de la escena musical de Manchester de la época, incluida la apertura y cierre del mítico lugar donde nació la figura del DJ como la conocemos hoy, The Hacienda.

Como buena obra entre clásica y de culto, cada nueva vuelta revela tanto detalles antes inadvertidos como comentarios adicionales acerca de la propia época. Y si bien es cierto que conforme uno va teniendo cierta edad se acentúa la tendencia a hablar de los mejores tiempos pasados, incluso cuando sean anteriores a los que te pueda haber tocado vivir, es también un hecho que se han producido cambios drásticos entre la época que abarca la película (1976 a 1992) y la actual. Ya si son positivos o negativos es probablemente una cuestión subjetiva que depende de las creencias que cada quien albergue.

Tony Wilson era un presentador de televisión un tanto excéntrico y muy letrado que incursiona en el mundo de la música fundando la disquera Factory Records, cuyo primer LP fue nada menos que Unknown Pleasures de Joy Division. Con las debidas licencias poéticas que seguramente se toma una película que es en el fondo un homenaje, no tanto a Wilson como tal, sino a toda la escena musical de “Madchester” (que en un sentido cambió tanto la música con el nacimiento del postpunk, como la forma de escucharla públicamente con el nacimiento de la cultura rave), lo que más contrasta con la actualidad es la devoción por la música como tal, que lleva en ocasiones a tomar lo que serían malas decisiones de negocios. En una escena paradigmática en que la disquera London Records quiere comprarles Factory Records por cinco millones de libras, Wilson explica que por la forma en que se estructuraron los acuerdos con las bandas, donde la música es de estas, se previno contra la posibilidad de venderse, con lo cual el acuerdo se viene abajo. Pues si algo queda claro a lo largo del filme es que el valor musical y cultural antecedía a todo lo demás. Y quizá por eso se creó un movimiento con el impacto tan profundo y duradero que ha tenido.

Que ya si se mira a la luz de los cambios ideológicos y económicos de estos 50 años transcurridos, le da a Tony Wilson y Factory Records un aire entre ingenuo y romántico, absolutamente impensable dentro de la instrumentalidad corporativa y de mercado bajo la que transcurre nuestra actualidad. Pues no es solamente que las despiadadas prácticas corporativas del presente harían inviable un proyecto como aquel, sino que en el credo del mercado vienen incluidos los dispositivos ideológicos necesarios para justificar las acciones que se alinean con dicho credo (saber venderse, verse a uno como producto, aplastar a la competencia, etcétera), extinguiendo cualquier posibilidad de experimentar culpa por actos que se conciben incluso como lógicos o naturales. Por suerte en ese momento no fue así y como consecuencia tenemos ese legado musical y cultural, que casi parece más urgente hoy que como debió parecer en su momento.


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Eduardo Rabasa
  • Eduardo Rabasa
  • osmodiarlampio@gmail.com
  • Escritor, traductor y editor, es el director fundador de la editorial Sexto Piso, autor de la novela La suma de los ceros. Publica todos los martes su columna Intersticios.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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