Política

Pobre Patrick

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No quitemos el flamígero dedo del doloroso renglón. Marcelo Patrick Ebrard Ramos vivió entre 2021 y 2022 en la residencia diplomática en Londres. En ese momento, en la recta final de la pandemia de covid-19, el brillante muchacho era un estudiante de psicología y su padre, secretario de Relaciones Exteriores. Un padre es un padre, si Gil tuviera hijos, lo daría todo por ellos, incluso la embajada de México en Londres. 

Ebrard Ramos residió durante meses en una amplia habitación con chimenea en el ala izquierda del edificio, según ha contado su periódico El País en una nota de Beatriz Guillén y Almudena A. Herrerías. El joven estudiante fue atendido por un mayordomo, una cocinera y dos personas encargadas de la limpieza dentro de una sede reservada para la embajadora, su familia o cargos del gobierno.

Pobre Patrick Ebrard, solo un mayordomo y una cocinera y dos personas encargadas de la limpieza, pobre Patrick. “No veo en ello ningún abuso de mi parte, no usamos ningún recurso indebidamente”, dijo Ebrard. Ups. La misma receta: no había derrame de Pemex, y no se usaron indebidamente recursos para Patrick.

Sufrir en Londres

Gil leyó en la nota de marras: el Código de Ética de 2021 de la Secretaría de Relaciones Exteriores impide “utilizar bienes o inmuebles, recursos humanos, materiales o financieros institucionales para fines distintos a los asignados”. El joven, ha explicado su buen padre, quería formarse en neurociencia en Londres, después de estudiar medicina y psicología en México. En 2019, la embajada ya había tenido una reunión para ayudarle a buscar una agencia inmobiliaria, según relata una fuente que estuvo presente: “Se mandó la información y se acabó el asunto”.

“Yo estaba muy atareado por traer a México las vacunas”, dijo Ebrard, “y tuve una conversación con Josefa [González-Blanco], quien había sido designada embajadora y le dije: ‘Oye, va a estar por allá mi hijo porque quiere hacer unos estudios y yo tengo muchas reservas’, porque estábamos en plena pandemia. Y (ella) me dijo: ‘Mándamelo a la residencia y lo trato como un hijo, cuando menos el tiempo que sea indispensable’. No estaba yo muy convencido de que fuera, pero mi hijo quería ir para tomar unos cursos”. Esa plática, entre un canciller y una embajadora recién nombrada, no le parece a Ebrard un abuso. Ebrard buscaba con denuedo (gran palabra) las vacunas que México necesitaba.

Qué trabajo les cuesta aceptar un error, caramba, que difícil enfrentar una equivocación. En realidad, Ebrard salvó a México. Nada más tuvimos 800 mil muertos en exceso. En las afueras de los hospitales hombres y mujeres morían de asfixia, y dentro de los hospitales se acumulaban los muertos en bolsas negras. Y mientras tanto el pobre Patrick sólo tenía un mayordomo, una cocinera y dos ayudantes allá en Londres. ¿Ya en serio, no es un poco demasiado? Era mucho pedir que Patrick se quedara en México estudiando en Zoom en un departamento de Polanco, por decir algo. Es que de veras.

Jesús es malo

Patrick estuvo en Londres de junio de 2021 a enero de 2022, es decir, ocho meses; y tres fuentes que trabajaron en ese tiempo en la representación afirman a su periódico El País que el estudiante vivía ahí incluso antes de que Josefa González-Blanco llegara en abril de 2021 a Londres. Esa información ha sido rechazada tajantemente por Ebrard. “Estuvo desde antes de que llegara la embajadora”, afirma una persona que estuvo empleada en la representación y recuerda que en ese tiempo los cuatro trabajadores de la residencia atendían en exclusiva a Ebrard Ramos: “En la residencia sí se recibían visitas, pero solo un par de días. Él fue el invitado que más tiempo se quedó”. Cuatro fuentes relacionadas con la cancillería apuntan que no hay precedentes de un uso así de las sedes diplomáticas por familiares directos de secretarios de Estado. “Jamás supe de alguien que no sea parte de la misión y esté viviendo en la misión”, señala una de ellas.

Dicen en los mentideros que Ebrard montó en cólera porque le mandaron un ukase, o sea una pregunta malintencionada. Ahí te hablan, Jesús. 

Todo es muy raro, caracho. Como diría el filósofo Adalberto Martínez, Resortes: “¡Ay, nanita!”.

Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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