Política

Ciudad de México, un desastre

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M+.- No precisamente ojerosa y pintada, como escribió Agustín Yañez, caviló Gil, dejemos para la historia melancólica esa imagen y veamos: la Ciudad de México se ha convertido en un desastre que Gamés no recuerda, y ya tiene años para la memoria. Mientras la jefa de Gobierno planea hacer la ola más grande del mundo, pinta de morado las balizaciones y luego se entera de que deben ser amarillas y las repinta de amarillo, el secretario de Gobierno hace chistes de Capulina recomendando un jarabe “Ajolotius”, en fin, ingenio de un dedo de frente. Por eso Gil cuida mucho las vaciladas que imprime en esta página del fondo porque ya todos en Morena se han vuelto chistosones.

Esto pensaba Gilga mientras decenas, sí, decenas, de motocicletas hacen piruetas sin el menor respeto al reglamento de tránsito en las calles e insultan conductores y peatones. A esa hora, innumerables establecimientos son extorsionados y sus propietarios amenazados. También es verdad que algunos extorsionadores no han podido llegar a su destino porque el Centro y algunas de las más grandes avenidas de la ciudad han sido tomadas por los rufianes de la CNTE, que además se dan el lujo de echarse una cascarita a mitad de la calle Reforma, lo que se llama el ambiente del Mundial.

Quienes trabajan en este desastre, verdadera sucursal del infierno, recurren a los pasajes subterráneos, pero el Metro es una desgracia, las obras para embellecer, anjá, la ciudad aún no terminan. Gil lo vio en la estación Hidalgo (no confundir con Fidalgo), pusieron unos hermosos faroles que se verían bien en un rancho de Tejupilco. O sea, por debajo de la ciudad tampoco se puede transitar libremente.

Agua y reductores

Un aguacero encharcó e inundó diversas colonias de la ciudad. Los que saben de este tema sostienen que el drenaje profundo lleva años sin atención. Un buen día podríamos despertar inundados en detritus (que elegancia la de Gil, mierda vaya, para que entienda Cravioto).

Y que le dicen a Gil de los reductores de la velocidad (baches, hoyancos, para que entienda Cravioto). Si una red es una colección de agujeros, la ciudad es una gran red sin principio ni final. Gamés podría seguir porque la ciudad sigue descomponiéndose, desarreglándose, desmadrándose cada día sin que la señora Brugada tome en serio el cargo que ocupa.

Gerardo Esquivel

Desde hace tiempo, Gilga lee los artículos de Gerardo Esquivel en páginas contiguas de su periódico MILENIO. “Tenemos que hablar de las CdMx” es un análisis demoledor del trabajo, por llamarlo de algún modo, de Clara Brugada.

Con datos y datas, Esquivel se refiere a los resultados de dos encuestas relativas a la Ciudad de México levantadas por el equipo de Alejandro Moreno. La primera aborda la aprobación y el desempeño de la jefa de Gobierno. En un año el deterioro ha sido constante. “En 2025 el balance era de +51 (con 75% a favor y 24 en contra), ahora el balance es de apenas +13 (56% aprueba y 43 no).

La otra encuesta mide la calidad de vida en la Ciudad de México. Aquí es más simple: el 53% de los encuestados otorgó una calificación reprobatoria. Escribe Esquivel: “la frivolidad, la mala planeación, la desatención a temas estructurales, la aparente preferencia a quedar bien sólo con los turistas y las sospechas de corrupción en las obras del Metro y en la instalación de luminarias, todo eso va sumando en contra de la imagen de las autoridades (…) Es tiempo de dar un golpe de timón en la ciudad. De otra manera, el golpe lo darán los electores en 2027”.

Decía Gil: demoledor.

Meditación en Circuito Interior

Entrampado en Circuito Interior, Gil hesitaba: ¿puede cambiar Brugada su forma de gobernar? No. Para eso tendría que ser otra persona, otra política y hasta ahora nadie puede transformarse de un día para otro. Brugada nunca estuvo a la altura del cargo que obtuvo cuando los electores salieron a votar por la continuidad de Liópez en la figura de la presidenta Sheinbaum. En fon.

Todo es muy raro, caracho, como diría aquel bardo: “diagonal matona”

Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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