M+.- Gil vagaba por el amplísimo estudio, sin ocio y ocia, sin partido que esperar, sin juego que buscar. Nada. Todo vuelve a su lugar, nada puede existir fuera de lugar. Aigoeei. Gamés vive en off side.
Con torneo y sin torneo, el caso Ruffo le ha parecido vergonzoso a Gil. Desde luego, Gamés no es ministerio público, ignora si el exgobernador de Baja California es o no culpable de participar en una empresa del huachicol fiscal. El primer gobernador de oposición en México no tenía fama de formar parte del crimen organizado. Lo que sí pudo verse fue a un gorila poniéndole el brazo en la espalda y tomándolo de la cabeza para meterlo en un coche o una camioneta de la policía. Ruffo tiene 74 años y no parece un atlético hampón a punto de darse a la fuga.
Luego se llevaron al exgobernador dos mil kilómetros de su lugar de origen, al penal del Altiplano, lugar en el que han recluido a los más temibles capos del narco. Prisión preventiva oficiosa.
Gilga deplora este abuso de poder y esta persecución policiaca. Cuánta eficacia de la fiscalía, qué rapidez para someter a este peligroso criminal. No evitemos la obviedad, medita Gil: mientras en un operativo de alta gama detuvieron a Ruffo, Rocha Moya asoma la cabeza y dice que él está tranquilo en su casa, que como la Martina allí se ha estado sentado, no se ha movido de ahí. Gil ignora cuándo se afilió Ruffo a Somos México, pero de paso el estado policiaco le da un golpe al nuevo partido. Malo, malo.
Si en Palacio Nacional creen que esta captura podría ser un guiño para el FBI, la DEA y el Departamento de Estado, se han equivocado. El mensaje ha sido claro: vamos por narcopolíticos y ya se sabe quiénes. Todo mal, pero ahora además todo peligroso.
Perdone usted
Mientras el peligroso Ernesto Ruffo Appel fue detenido, mju, Ismael El Mayo Zambada, de 76 años, ha sido condenado a pasar entre rejas lo que le queda de vida. Así lo ha anunciado este lunes un tribunal federal de Brooklyn.
Antes de conocer el fallo, El Mayo se disculpó con todas las víctimas de sus actos criminales, pidió el fin de la violencia y reclamó a los jóvenes que no cometieran lo que él dijo que habían sido sus errores. Gil supone que el capo se refiere a caer en una trampa que no supo evitar.
“Nadie gana en este tipo de guerras”, leyó en una carta en español. “No puedo cambiar lo que hice, pero sí asumir responsabilidad”, continuó, según informa la agencia Efe. La sentencia no impone ninguna multa sobre Zambada, pero ordena el decomiso de 15 mil millones de dólares para reparar los daños que ocasionó el narco, tal y como había solicitado la Fiscalía. 15 mil millones de dólares y perdonen ustedes los crímenes que cometí, dice uno de los criminales más desalmados que recuerde el crimen organizado.
En el estadio
La lectora y el lector lo saben: Zambada fue detenido en julio de 2024 junto a Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo, después de que su avión aterrizara en una pequeña pista de aterrizaje en el Estado de Nuevo México. Desde entonces, Guzmán López se ha declarado culpable de cargos de narcotráfico. “La organización que encabecé alentó la corrupción en mi país al pagar a policías, comandantes militares y políticos que nos permitieron operar libremente”, dijo Zambada durante la audiencia del año pasado en la que aceptó su culpabilidad.
El Mayo ha escuchado este lunes una condena que ya conocía de antemano en virtud del acuerdo de culpabilidad que alcanzó el año pasado. Entonces aceptó los cargos de conspiración para delinquir y dirigir una organización criminal.
Gil lo leyó en su periódico El País en una nota interesante de Luis Doncel: “la sentencia de El Mayo amenaza con ampliar las tensiones entre los gobiernos de Estados Unidos y México. La presidenta Sheinbaum no ha ocultado su malestar por la detención de El Mayo, una operación en suelo mexicano en la que no está claro qué papel jugaron las distintas agencias de seguridad del vecino del norte. Aunque en un primer momento las autoridades estadunidenses negaron su participación, poco a poco ha ido quedando claro que sí intervinieron”.
La Presidenta estaba contenta por la invitación a la final del Mundial, incluso al parecer ella y Trump arreglaron asuntos comerciales entre las gradas del MetLife Stadium.
Todo es muy raro, caracho, como diría Locke: “Donde termina la ley, empieza la tiranía”.
Gil s’en va