Ahora sí se puso bueno esto: mientras que Televisa y TV Azteca dieron claras muestras de decadencia contaminando nuestros cerebros con “La casa de los famosos México” y “La granja VIP”, los medios públicos mexicanos, encabezados por Canal 22, vivieron una jornada de gloria el domingo 13 de septiembre con la gran final de “México canta 2026”.
Quiero que entienda lo que está pasando aquí porque está muy fuerte, porque es una ironía mediática, porque es una ventana de oportunidad para Claudia Sheinbaum y, sobre todo, porque estuvo hermoso. Calidad mundial.
Establezcamos la situación: ¿Qué es “México canta 2026”? Un festival de la canción organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el Consejo Mexicano de la Música, Canal 22 y Spotify.
Fue la segunda edición de algo que nació el año pasado. Tuvimos la participación de jóvenes de todo México y de todo Estados Unidos. Grandes canciones. Grandes voces. Grandes historias.
Le guste a quien le guste, le moleste a quien le moleste, sí es algo importante, tanto que figuras consagradas como Majo Aguilar, La Banda El Recodo, La Arrolladora Banda El Limón y Los Tigres del Norte se apuntaron.
Después de una semifinal en Los Ángeles y otra en Mazatlán, la gran final de esto fue en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, completamente lleno, eufórico, desbordado.
¿Por qué le digo que aquí está pasando algo muy fuerte? Porque es de no creerse el nivel de contraste entre la oferta actual de los grandes medios privados nacionales como Televisa y TV Azteca, y esto.
Primero, porque no se necesita tener doctorado en comunicación para calificar de estúpidas, tóxicas y patéticas sus galas dominicales. Y, segundo, porque el viejo Canal 22, ni en sus mejores momentos, llegó a ofrecer algo así de imponente.
Ojo: se supone que los medios privados son los que tienen el dinero, la experiencia y los contactos. Y, peor tantito, se supone que Canal 22 es “El patito feo”, el que, según sus enemigos, sólo produce “contenidos comunistas”, el más miserable, el que no sabe hacer televisión.
¿Cómo les quedó el ojo a todas y a todos en la industria de la televisión? ¿Cómo les quedó el ojo a todas y a todos en la industria del entretenimiento?
¿A qué me refiero cuando le digo que esto es una ironía mediática? A que lo que acaba de hacer el nuevo Canal 22 es lo que hacía antes Televisa. Es lo que ya se le olvidó hacer a Televisa. Y a que lo que acaban de hacer estos, como dirían algunos, “chairos miserables” es lo que antes hacía la empresa de Ricardo Salinas y que ya se le olvidó hacer.
“México Canta” es el Festival OTI que transmitía Raúl Velasco. Es “La academia” que conducía Alan Tacher igual, desde el Auditorio Nacional.
¿No les da un poquito de vergüenza? ¡Los medios públicos les comieron el mandado a los privados! ¡Les dieron una sopa de su propio chocolate!
Si tuvieran un poquito de dignidad, ya estarían convocando a una junta de emergencia. Ya estarían buscando la manera de dejar de hacer porquerías y de volver a lo que nunca debieron de haber dejado: la atención de las audiencias.
Es demasiado obvio que lo que buscan “La casa de los famosos México” y “La granja VIP” es el conflicto, la vulgaridad y la exaltación de antivalores.
Y no nos vengan con el cuento de sus altísimos números porque jugar a eso sería como defender al crimen organizado por su “admirable éxito económico”.
Ya no estamos en 1996. Ya no estamos en “La guerra de las televisoras”. Todas y todos los que vivimos de esto sabemos que, en la actualidad, el tema de las mediciones va por otro lado, que está segmentado por nichos, que ya no podemos jugar al “hit parade”.
No se trata de hacer “rating” por hacer “rating”. Se trata de aportar y ahí sí, Canal 22 los dejó como palo de gallinero echándoles en cara su propia historia, sus propios recursos, sus propios métodos.
¿Dónde está la ventana de oportunidad para el gobierno de Claudia Sheinbaum?
Seamos sinceros, un “talent show” de cuatro capítulos no es un “talent show”. Es una llamarada de petate. Y mire lo que es la vida: triunfó.
Si alguien va y le dice a la presidenta, si alguien consigue hacer que Claudia Sheinbaum se entere de esto, que se entere bien y abra los ojos, le juro que podría cambiar la historia de los medios y de las redes de este país.
¿Cómo? Invirtiendo. Si Canal 22, con su muy poquito dinero, con su muy limitado personal, con el odio de 14 mil enemigos políticos y no políticos, y sin una micra de publicidad pudo lograr esto, ¿se imagina lo que sucedería si lo convirtieran en una parte, sólo en una parte, de lo que antes fue Imevisión?
Ahí sí se conseguiría un cambio en las narrativas. Ahí sí temblarían los medios privados. Ahí sí se sentiría el legado de la primera mujer presidenta de la historia de México. Se lo dejo de tarea.
Felicidades a las tres personas que ganaron “México canta 2026” (Tiffany Galaviz, Bryan Soto y Lizandro Espinoza), a las que se presentaron en el Auditorio Nacional y a las que participaron en las semifinales.
Felicidades a Majo Aguilar y a Natalia, las conductoras de este evento. Majo, por cierto, dio cátedra cuando cantó. ¡Qué talento! ¡Qué fuerza! ¡Qué manera de conectar con las audiencias!
Felicidades a todas y a todos los involucrados. No sólo lo hicieron bien. Lo hicieron muy bien. ¡Lo consiguieron!
Y decir eso, hoy, no es cualquier cosa. ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravísimo!
Luche con todas sus fuerzas por volver a ver la final de “México canta 2026” en YouTube, por seguir los álbumes y las playlists en Spotify, y por apoyar a estos talentos emergentes. Le van a gustar. De veras que sí.