Un regalo. No lo puedo decir de otra manera. Que ViX estrene hoy viernes 11 de septiembre, justo cuando inicia el fin de semana de nuestras fiestas patrias, una serie como “Chávez vs. Chávez”, es un regalo.
Un regalo al pueblo de México. No importa si vive en Monterrey, en Chicago o en Bogotá.
Un regalo a México, a nuestra patria, a nuestra cultura, a nuestra historia, a nuestros valores.
Un regalo para la industria de la televisión mexicana, a los guerreros que siempre han estado al pie del cañón.
Pero, sobre todo, un regalo para el más amado de nuestros campeones: Julio César Chávez.
Ojo: estamos hablando de un titán como Vicente Fernández, como Juan Gabriel. De una leyenda como Silvia Pinal, como José José.
¿Cuál es la diferencia? Que Chávez está vivo. Está aquí, compartiéndonos su vida, su obra, su legado. Sin censura. Sin límites.
Si usted pensaba que los genios de las videotecas de Televisa, de todas las áreas de ese portentoso departamento con mil y un nombres encerrados bajo el logotipo de N+, e inmensos documentalistas como Diego Enrique Osorno ya nos habían dado joyas como “El show: crónica de un asesinato” (Paco Stanley), era porque no había visto esto.
“Chávez vs. Chávez” es, hasta ahora, la obra maestra de las series documentales de TelevisaUnivision.
¿Por qué? Porque, en términos periodísticos, da nota. Por el tamaño de personaje. Por el poder de convocatoria. Por la exquisitez de sus imágenes históricas. Y por la perfecta combinación de fondo y forma.
Si usted sólo se quiere informar. Si usted sólo se quiere entretener. Si usted sólo se quiere empoderar recordando, chismeando o comentando, aquí está una oportunidad como no ha habido otra.
Ahora, si usted quiere crecer. Si usted quiere aprender. Si usted quiere gozar con una grandiosa combinación de valores de producción, aquí encontrará la felicidad.
Yo siempre le digo que vea las cosas capítulo a capítulo, con calma, sin celulares.
Aquí, no. Aquí hay que sentarse a maratonear. Aquí hay que subir comentarios. Aquí hay que hacer memes.
No estamos ante la típica serie documental de siempre. ¡No! Estamos ante una verdadera serie documental de 2026.
Si usted sólo va a ver el primer episodio, no va a ver nada. No se va a dar cuenta del juego estructural. No va a sentir toda la oleada de ideas y emociones.
“Chávez vs. Chávez” se llama así porque Julio César confronta a Julio César. Y para que quede claro, desde la perspectiva cinematográfica, todo está contado a través de un juego de espejos.
Ver a un boxeador mirando su reflejo no tiene nada de espectacular, pero cuando usted vea a personalidades como Carlos Salinas de Gortari haciendo lo mismo, créame, se va a quedar sin aliento.
“Chávez vs. Chávez” tiene desgarradoras lecturas humanas, pero al mismo tiempo es un documento político y social.
Verla no sólo es ver todo lo que pasó y pasa alrededor de Julio César Chávez. Verla es ver todo lo que pasó y pasa con nosotras mismas, con nosotros mismos.
No es “Chávez vs. Chávez”. Es “México vs. México”. Ahí está la relevancia de este prodigioso ejercicio cinematográfico.
¿Ahora entiende cuando le digo que esto es un regalo? México no puede recibir un obsequio más grande, en su “cumpleaños”, que un abrazo, que un reconocimiento, que una sacudida, como la que esta serie le va a dar.
Luche con todas sus fuerzas por devorar ya “Chávez vs. Chávez” en ViX. Le va a gustar. De veras que sí.