Cultura

Lapidario

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Entras por la puerta marcada con el número 77 de la calle Isabel la Católica, Centro Histórico de Ciudad de México; subes por unas escaleras y llegas al primer piso, te detienes y echas un vistazo panorámico ; pronto reinicias la caminata e ingresas en un laberinto de angostos pasillos que forman un amplio círculo, sin dejar de escudriñar hacia los lados, entre abigarrados locales de comercios, donde empeñosos orfebres exponen su mercancía en vitrinas y mesitas; otros también elaboran joyería de oro, plata y diversos metales; entonces, luego de dar vuelta en un recodo, te detienes casi de sopetón frente al taller de Ismael Ramírez Chávez, a quien Vicente, amigo y camarada cámara, había definido como un bruñidor de piedras, quien ahora mismo, para empezar, resume su oficio con una palabra que para su gremio es usual y para ti, rústico al fin, solo te remite a los cementerios.

—¿Lapidario?— repites.

—El término lapidario —explica el hombre— tiene dos significados: lapidar, que es arrojarle piedras a una persona, y el que se dedica a cortar piedras y hacer gemas.

Ande, pues.

Y lo miras fijo y sonríes, mientras él, con tres décadas de experiencia, explica sin jactancia, solo echando mano a sus conocimientos que incluso le permiten impartir clase en este espacio, donde tiene cinco años.

“Es lo único que encontramos en momentos de la pandemia”, explica. “No teníamos donde estar”

—¿Y anteriormente?

—Trabajaba en casa y se dio la oportunidad de venirnos para acá; afortunadamente la gente nos ha respondido.

—¿Y qué lo distingue de sus colegas en esta plaza?

—De la lapidaria, más que nada.

—¿Y cuál es la diferencia?

—Porque nosotros hacemos desde el corte de una piedra, hasta terminar en una pieza como esta —dice mientras toma una gema con su índice y pulgar—. Hacemos todo el contorno de plata y, en ocasiones, cuando el cliente así lo requiere, también trabajamos oro.

—Es lo que finalmente sale, una pieza fina.

—Así es, y, como ves, también tenemos piedras en bruto que empezamos a cortar, a darle forma. Después de todo el proceso de lapidaria, llegamos a esta mesa y hacemos el trabajo de joyería. Es una joyería, yo diría, básica…

—Pero fina.

—Ajá, o sea, un acabado fino. Un pulido espejo.

—Y tienen la posibilidad de conseguir piedras de cualquier parte del mundo.

—Ahora sí, pero anteriormente en México solo se conseguían obsidianas, turquesas, ámbar…

—En Chiapas.

—Sí, y la obsidiana en el estado de Hidalgo y en Jalisco; la turquesa, del estado de Sonora y de La Paz, más al norte del país; y ahora, como te decía, se ha dado la fortuna de que podemos conseguir piedras de todo el mundo.

—Y el cliente le trae el modelo o un dibujo…

—Normalmente lo que hacemos aquí es sobre diseño. La gente que nos prefiere nos manda una foto que descargan muchas veces de internet y nos dicen oyes yo quiero un anillo como éste…y elaboramos la pieza que necesite.

—Una piedra de río, por ejemplo.

—También la convertimos en alhaja. Justamente hoy vino una clienta que nos trae piedra de río y de mar, pero de Europa, y le vamos a hacer una perforación para armarle unos collares.

—Y también una piedra de arroyo.

—Usted puede traernos incluso una grava que se encuentra saliendo de la plaza; y si dice “quiero que la corte y me haga un anillo”, también de ahí hacemos un anillo— reta el hombre mientras sonríe.

—Aunque esté porosa.

—Le tapamos los poros.

Y para atestiguar de lo que son capaces aquí está una de sus alumnas, Ivania Magdiel, quien muestra el encargo de un cliente, elaborado por ella y sus compañeros.

“Esta pieza fue elaborada aquí en el taller del maestro por mis compañeros joyeros”, dice orgullosa, mientras la aproxima entre sus dedos.

—Aquí hicieron todo.

—Todo el proceso: desde cortar la piedra a hacer este talle; y todo está hecho a mano. Es de jade y tiene incrustaciones de oro— precisa.

Y aquí están los magos y magas de las artesanías finas que transforman cualquier piedra al gusto del cliente, incluso piedras de río, de cascajo o importada; siempre con su maestro lapidario en la batuta.


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Humberto Ríos Navarrete
  • Humberto Ríos Navarrete
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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