Política

Nicaragua y México

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Decíamos ayer: la Asamblea Nacional de Nicaragua inició este martes un plan de trabajo para preparar reformas a la Constitución y otras leyes, después de que el presidente Daniel Ortega ordenara impulsar cambios para impedir que la oposición vuelva a competir en elecciones. El Parlamento, controlado por el oficialismo, anunció que realizará sesiones especiales con el Consejo Supremo Electoral afín al Ejecutivo, para definir los pasos constitucionales, legales y formales que, según indicó, permitirán “garantizar las bases jurídicas” de las reformas. Gil leyó esta noticia en su periódico El Financiero y volvió a preguntarse: ¿el gobierno mexicano tomará posición alguna ante este nuevo embate de la dictadura de Ortega?

Con la novedad de que la presidenta Sheinbaum no ha condenado las declaraciones de Ortega. Panamá las rechazó y llamó a consultas a su embajador en Managua; Costa Rica condenó el anuncio y reiteró su respaldo a las elecciones libres; Guatemala condenó el anuncio; Estados Unidos criticó duramente a Ortega. México espera, ¿qué espera? Sabe Dios, pero espera. Es dable esperar, entonces, que México guarde silencio, pues simpatiza con las dictaduras cubana y venezolana, modelos, más menos, de la tiranía de Ortega.

Gil jura y perjura que México no moverá un dedo para que se restablezcan los derechos humanos en Nicaragua, ya no digamos la democracia, que liquidaron Ortega y su pareja desde hace años. En eso acabó el sueño sandinista. Como casi todos los sueños de izquierda en América Latina. ¿Va bien Gil o se regresa?

¿Qué dicen los que tienen el poder?

De momento no está claro en qué consistirá la reforma al proceso electoral. Lo único que ha dicho Ortega es que a Nicaragua “no volverán las elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el gobierno, atrapar el poder”. Gamés pide a la lectora y el lector que lean por piedad con calma esta declaración que implica esta forma de la democracia: si gana el partido de Ortega, bueno; si los comicios los gana otro partido, se anulan para siempre las elecciones. Qué belleza.

A Gilga se le cuecen las habas por conocer la opinión de personajes como Taibo, El Fisgón, Jenaro Villamil, Jesús Ramírez Cuevas, Pedro Miguel y otros preclaros próceres de la cuatroté. No seamos impacientes, esperemos.

Según el dirigente opositor desnacionalizado Juan Sebastián Chamorro, Ortega siempre ha querido convertir a Nicaragua en un país de partido único como China, Corea del Norte y Cuba, porque a juicio del mandatario las organizaciones políticas “dividen a las sociedades”. Para Chamorro, los sandinistas celebrarán elecciones internas, como lo hacen en China, para designar a sus autoridades. “Es ese el centralismo chino y cubano el único que le ha interesado”.

Marco Rubio dice

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó a Ortega de haber mostrado su “verdadera naturaleza autoritaria” tras afirmar “que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones”. Rubio sostuvo que Ortega y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, han “abandonado incluso la apariencia de contar con el consentimiento popular” y defendió que los nicaragüenses tienen derecho a elegir a sus dirigentes mediante comicios democráticos.

“Estados Unidos hace un llamado a la comunidad internacional para que una esfuerzos y demuestre a la dictadura de Murillo y Ortega que no puede esperar mantener una relación habitual con otras naciones mientras socava los principios fundamentales de nuestro hemisferio democrático”.

Gil supone que si está de acuerdo con las declaraciones de Rubio se convierte de inmediato en un traidor a la patria. Pues con la pena, pero en este caso estos fachos trumpistas tienen razón.

Ah, el tiempo: Daniel Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años, gobierna Nicaragua desde 2007 y, desde febrero de 2025, comparte la presidencia con Rosario Murillo, designada copresidenta tras una reforma constitucional que creó esa figura. Su gobierno enfrenta desde hace años acusaciones de fraude electoral, persecución política y eliminación de rivales para impedir la competencia electoral.

Gamés vuelve a suponer que los defensores de la dictadura culparán a Estados Unidos del hecho escandaloso de suspender las elecciones en Nicaragua.

Todo es muy raro, caracho, como diría Kapuscinski: “El silencio puede ser el mejor aliado del tirano”. 

Gil s’en va


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Gil Gamés
  • Gil Gamés
  • gil.games@milenio.com
  • Entre su obra destacan Me perderé contigo, Esta vez para siempre, Llamadas nocturnas, Paraísos duros de roer, Nos acompañan los muertos, El corazón es un gitano y El cerebro de mi hermano. Escribe bajo el pseudónomo de Gil Gamés de lunes a viernes su columna "Uno hasta el fondo" y todos los viernes su columna "Prácticas indecibles"
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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