En la película Eddington, protagonizada por Joaquin Phoenix, Pedro Pascal y Emma Stone, se cuenta la historia de una pequeña localidad de ese nombre en Estados Unidos durante la pandemia de covid, y funciona perfectamente bajo la técnica del microcosmos que refleja las realidades a gran escala ahí representadas, que quizá se desarrollan en la actualidad incluso con más tensión que durante la propia pandemia. El personaje de Phoenix es un sheriff llamado Joe Cross que encarna la idea del hombre libertario individualista que cree que no debe someterse a las normas comunales, y se niega a usar cubrebocas, alineándose con teorías negacionistas de la realidad pandémica. Se enfrenta desde el principio con el alcalde Ted García (Pascal), con quien se va desvelando una supuesta trama de triángulo amoroso con la actual esposa de Cross, Lou, cuyo desequilibrio mental es magistralmente desempeñado por Emma Stone.
Conforme avanza la trama y el antagonismo, Cross decide lanzarse como alcalde con una plataforma radical antisistema, echando fuerte mano de teorías de la conspiración, mentiras y difamaciones (fórmula política que en los hechos ha encumbrado ya a muchos líderes, incluyendo por supuesto al actual presidente de Estados Unidos), y termina enfrentado con todo el mundo, incluyendo un grupo de jóvenes que hacen suyas las protestas del movimiento Black Lives Matter. Al final la trama avanza hacia la descomposición total y la violencia generalizada, donde el delirio de las teorías de la conspiración y la mentira instaurada como realidad política terminan por ser la norma, a la manera en la que sucede actualmente en la realidad política a gran escala.
Este tipo de obras bien logradas en un nivel atomizado son muy esclarecedoras justamente a nivel individual y de pequeños grupos de cómo se generan y configuran dinámicas de mayor escala que pueden resultar un tanto incomprensibles en ocasiones por su carácter disparatado. Al igual que sucede en esa obra maestra que es El maleficio, de Hermann Broch, donde muestra cómo se incuban en un pequeño pueblo alemán las ideas que serían fundamentales para la adopción masiva del credo nazi, en Eddington se muestra cómo personas en apariencia comunes y corrientes hacen suyas las ideas del odio y la demonización de quienes son diferentes, como base de la realidad política.
Y es sumamente interesante el viraje del personaje de Phoenix, que se asemeja un tanto al renegado inquebrantable que en el cine estadunidense tradicionalmente desempeñaban personajes como John Wayne, Clint Eastwood o incluso Jeff Bridges en True Grit, donde si bien eran siempre tipos duros y algo violentos, al final eran guiados por una suerte de faro ético que los hacía estar del lado del bienestar comunal. En cambio Cross ejemplifica alegóricamente las ideas de la actual figura del millonario libertario renegado que se postula como defensor de la libertad contra el Estado opresor (Trump, Musk, Milei, Salinas Pliego), en consonancia con la rebelión de empresarios narrada por Ayn Rand en La rebelión de Atlas, donde los millonarios aparecerían como víctimas de un fantaseado colectivismo que desea limitar su libertad para acaparar tanto como les sea posible. Donde incluso algo de sentido común como el cubrebocas es un atentado contra la libertad individual, y donde la única ley que vale es la del mercado y el lugar que asigna a cada cual. Por lo que el caos y el delirio al que desciende la localidad de Eddington resuena fuertemente con varios de los elementos del caos y delirio a gran escala del que cada día tenemos nuevas muestras.