Todavía con el recuerdo fresco del impacto que me causó la película Roma de Alfonso Cuarón, volví a ver Mariana, Mariana de Alberto Isaac que está en línea. Fue una experiencia renovada y enriquecida. Cuarón describe al barrio desde su memoria a finales de los años sesenta, Mariana, Mariana (1987) nos remite al año 1948 y la observa a partir de las experiencias y fantasías de Carlitos, un niño de entre ocho y diez años, que experimenta su primer amor. Basada en la novela breve Las batallas del desierto de José Emilio Pacheco, publicada por la editorial Era en 1981, el filme destaca por el guión de Vicente Leñero, la cinefotografía de Ángel Goded y la dirección de Alberto Isaac, quien se encargó del proyecto después de la muerte de José Estrada, el primer director asignado. Mariana, Mariana empieza con un montaje de imágenes de vitrales, detalles de hierro forjado y fachadas de casas de la Colonia Roma en Ciudad de México. Con la leyenda “El pasado es un país extranjero. En él ocurren las cosas de una manera diferente”, L. P. Hartley el filme nos prepara a ver una historia de época a partir de la memoria de un personaje cuyos recuerdos sin duda mezclan realidad con fantasía. Y así es: Los recuerdos de Carlos, como hombre mayor que en 1980 acude al funeral de su padre, se narran como flash backs a su infancia de la que recuerda su vida familiar, las experiencias del colegio, la amistad con Jim, los enfrentamientos con Santos y su primer y profundo enamoramiento por Mariana, la madre de Jim. ¿Habrá sido real lo que Carlos recuerda de su niñez en 1948? No lo sabemos y no importa ya que el filme habla de la niñez y la memoria como tiempo/espacio de incertidumbre y cargado de recuerdos gratos y dolorosos. Mientras que la empatía por Carlos adulto (Pedro Armendáriz) y su ex compañero Santos (Fernando Palavicini) se nos dificulta, la identificación con Carlitos (Luis Mario Quiroz) es instantánea y sus experiencias infantiles nos atrapan con suspenso. Conocemos a sus padres de moral estricta, el colegio para hijos de clase media y el maestro con fe ciega en la ciencia y el futuro. Obvio que su compañero Jim, nacido en EUA, y su glamorosa madre Mariana (Elizabeth Aguilar), despiertan su admiración. En lugar de los crucifijos y muebles viejos, Jim y Mariana viven en una casa elegante, están rodeados por artefactos de Estados Unidos y pasan los fines de semana a orillas del Lago Tequesquitengo. En escenas precisas y muy divertidas, la película muestra lo que el régimen de Miguel Alemán provocó en la clase media: La primera licuadora y la primera aspiradora en casa de Carlitos. la energía atómica (y la pluma atómica) como tema del colegio, el inglés como lengua de oportunidades. Terrible, sin embargo, cómo la promesa de progreso contrasta con la moral – más bien la doble moral - que condena a Mariana por ser la amante de un político, corre a la sirvienta y lleva a Carlitos con el cura y un psiquiatra por su conducta “anormal”. El filme termina con imágenes de edificios que se derrumban. ¿Por los terremotos, el paso del tiempo, la ilusión de Carlitos y el futuro alemanista que se derrumbó?
"Mariana, Mariana"
- La pantalla del siglo
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Annemarie Meier
Ciudad de México /