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Sábado , 23.03.2019 / 15:49 Hoy

La pantalla del siglo

"Alien Covenant" y los nuevos dioses del universo

Annemarie Meier

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Cuando asistí al reestreno de Alien (Alien, el octavo pasajero) creado por Ridley Scott en 1979 pensé que el regreso del filme a las pantallas en “versión del director” significaría un homenaje para un filme que marcó la historia del cine y una despedida de la criatura más agresiva - y atractiva - de la filmografía de Scott. No cabe duda que Alien, el octavo pasajero influenció la ciencia ficción y el cine de horror con una historia sencilla, personajes y suspenso impactantes y una estética extraordinaria gracias, en gran medida, al artista plástico suizo HR Giger, creador del monstruo extraterrestre y su hábitat. Hubo versiones posteriores, dirigidas por realizadores como James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet y en 2012 Ridley Scott regresó al tema con Prometeo (Prometheus), una precuela de su primer filme. Sin embargo, el reestreno del primer Alien en 2014 no significó la despedida, ya que Ridley Scott acaba de presentar Alien Covenant en el que no sólo rescata sino revive y multiplica los peligros que acecha a la humanidad no sólo desde planetas desconocidos sino por engendros creados por el hombre.

La trama de Alien Covenant se sitúa en 2104. A diez años de la aventura de Prometeo la nave Covenant se dirige a un planeta lejano con una tripulación multiétnica, 2000 colonos y cientos de embriones en hibernación. Por conveniencia, una parte de la tripulación aterriza en un planeta desconocido que parece ofrecer una atmósfera y entorno adecuados y atractivos para el humano. Lo que encuentran en el planeta son los restos de la nave de Prometeo, ruinas de una civilización aniquilada y, como único sobreviviente, al humanoide David quien comparte el planeta con distintas formas de alienígenas.

Alien Covenant establece desde los primeros minutos que no se contentará con narrar una historia de viajes interplanetarios y bestias extraterrestres. En un prólogo de una estética impresionante observamos un diálogo entre el científico humano Peter Weyland y su “hijo” David, un humanoide con apariencia humana perfecta. Frente a una pintura romántica, la escultura del David de Miguel Ángel y con música de Richard Wagner, “padre” e “hijo” discuten acerca de la vida y la muerte, la perfección y la inteligencia artificial como único futuro posible. Esa primera escena marca el tema central del filme y trasmite la visión distópica que termina en lucha entre el bien y el mal, tan característica para el cine de EUA, se de como duelo entre dos humanoides de distintas generaciones de producción. Como guiño cultural irónico por parte de Scott los dos humanoides idénticos están interpretados por el actor alemán Michael Fassbender. La decisión abona, sin duda, a las referencias del filme a obras de escritores, filósofos y músicos como el poeta británico Shelley y su soneto Ozymandias, la ópera Götterdämmerung (El ocaso de los dioses) de Richard Wagner, textos de Byron, Nietzsche etc.

A pesar de premisas, elementos y una estética atractiva e inteligente, Alien Covenant deja insatisfecho al espectador y amante de Alien el octavo pasajero. Creo que se debe a que la segunda parte del filme se alarga en persecuciones y ataques físicos y que se pierde el impacto de las criaturas y el genial diseño de HR Giger.

annemariemeier@hotmail.com

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