El énfasis en la concurrencia y la consiguiente competitividad actual plantean un eventual conflicto entre las prácticas directivas y de supervisión desarrolladas por siglos, en el sentido más amplio del término, y las propuestas de innovación que se han venido impulsando fuertemente en los últimos años. Ante esta tensión, surge la interrogante ¿Cuál debe ser el sistema educativo más apropiado para un nuevo orden mundial cuyo principal valor de referencia es la competitividad? Una tendencia hacia prácticas más reflexivas y críticas, estructuradas en Redes, parece ser una respuesta.
En esta lógica, se recupera la idea de Casalet y Casas (2000) de que las Redes constituyen los vínculos que ligan los conjuntos de actores diferenciados a través de relaciones implícitas o explícitas que desde el simple conocimiento hasta la cooperación. De esta forma, las redes no son el resultado de la voluntad de un solo actor, sino que responden a un plan estratégico donde cada uno participa en un conjunto de interacciones con otros actores relativamente autónomos motivados por un interés propio, situación que demanda ajustes continuos y adaptaciones mutuas.
Se considera que las Redes de Gestión en supervisores y directores son una actividad que consiste en una revisión crítica de los problemas que presentan las prácticas pedagógicas y de gestión que apuntan, a través de su análisis, al fortalecimiento de la tarea directiva y de supervisión, y a inducir nuevas motivaciones y actitudes profesionales. Debe, por lo tanto, ser un proceso incorporado a la definición misma del trabajo directivo.
Una Red de Gestión, en este sentido, pone énfasis en las innovaciones que tienen lugar en la política educativa, en el campo pedagógico y de gestión, en los respectivos campos de la práctica educativa, así como en la interdisciplinariedad.
Si esto es así, las Redes deben institucionalizarse para favorecer las oportunidades de perfeccionamiento directivo y permitir así los reconocimientos profesionales en el desempeño de los supervisores y directores por la capacitación realizada.
Las Redes de Gestión como elemento de formación docente permanente, constituyen un proceso continuo de preparación de profesionales para una tarea específica: dirigir o supervisar. En este marco de ideas, se puede decir que el rol del supervisor y director comprendería el diseño, puesta en práctica, evaluación y ajuste permanente de acciones adecuadas de su función para el desarrollo integral de los docentes, a través de la promoción del aprendizaje y la construcción de saberes, habilidades y actitudes dentro de un marco innovador.
Frente a las exigencias del desempeño del nuevo rol profesional y a los problemas que presenta la formación actual, el objetivo de las Redes de Gestión debe ser la construcción y el fortalecimiento de la capacidad de decisión de los directivos en el marco de un nuevo modelo institucional de gestión en el cual ejerzan su rol en interacción con los demás agentes del proceso educativo y asuma la corresponsabilidad en la elaboración y aplicación de los objetivos, prioridades y programas del planeamiento institucional.
Este propósito básico de las Redes se fundamenta en un análisis crítico de la realidad social de la escuela y zona escolar, según el cual el problema de la renovación de la educación y del cambio en la escuela o zona no es sólo cuestión de nuevos diseños curriculares ni tampoco de la realización de experiencias escolares innovadoras progresistas de carácter puntual, aunque ambos aspectos tengan indudable importancia. El problema sería, más bien, cómo se pueden ir consolidando, en las Redes, concepciones y prácticas diferentes a la cultura escolar tradicional, es decir, cómo se puede ir introduciendo en el sistema escolar mayores grados de diversidad, libertad y autonomía.
Sin lugar a dudas, los directores y supervisores que actualmente se desempeñan en la educación básica, deben estar preparados y poseer destrezas de pensamiento estratégico y globalista. Desde la perspectiva del pensamiento global, la sociedad moderna requiere del aprendizaje continuo para poder adaptarse a los cambios vertiginosos de forma efectiva y productiva. Por consiguiente, mediante el establecimiento de un nuevo modelo de gestión, en el que se incorporen las nuevas tendencias, se aspira a formar directores y supervisores capaces de resolver situaciones y problemas a través del proceso de investigación en acción (alternativa de apoyo para la construcción de una Red).
Coincidiendo lo anterior, estos actores deben fomentar el debate, la deliberación, la contraposición de ideas, así como el que los docentes y directivos asuman posiciones críticas y creativas. Las Redes de Gestión requieren entonces, de la integración activa de los sujetos involucrados en el proceso, obviamente no como un ente transmisores, sino como facilitadores y aprendices a su vez. Mediante esta nueva concepción educativa, los supervisores, directores y docentes tienen el escenario ideal para lograr que los principios estratégicos e innovadores se lleven a la práctica.
torresama@yahoo.com.mx