Política

La docencia necesita descanso

  • Apuntes pedagógicos
  • La docencia necesita descanso
  • Alfonso Torres Hernández

Los periodos vacacionales son espacios de descanso para las maestras y maestros. Las vacaciones representan un distanciamiento de las actividades cotidianas. A pesar de que la docencia no está catalogada como una actividad física, la intensificación de las tareas del día a día llevan a muchos docentes al agotamiento físico después de la jornada escolar, y aun después de ella, la atención a múltiples demandas de información y comunicación por parte de directivos, representantes sindicales y madres y padres de familia. Esta intensificación, descontrolada la mayoría de las veces, les genera un acumulamiento de emociones, molestias, apresuramientos, tensiones, que se reflejan en su cuerpo de manera física y mental. Evidentemente que el estrés los invade y su deseo de descansar va ocupando un lugar prioritario en su agenda.

La complejidad de la sociedad hoy en día se ve reflejada en al ámbito escolar. Los temas de violencia, inseguridad, miedo y cuidado de sí, son parte de las narrativas escolares. La creciente incomprensión de la tarea docente ha generado un sinfín de recomendaciones normativas (leyes, lineamientos, reglamentos, acuerdos, circulares, programas) colocando la esencia en la protección de las niñas, niñas y adolescentes y dejando en un lugar periférico (o en el olvido) a las maestras y maestros. La escuela se constituye así en un lugar de vulnerabilidad para el trabajo docente, por las decisiones que toma, por las acciones que desarrolla o por las omisiones que pueda cometer. Los acontecimientos escolares que impliquen inseguridad y/o violencia para los alumnos, tienen en el docente (desde la mirada de las madres y padres de familia) al primer responsable y/o culpable de la situación. El docente se advierte en su vulnerabilidad, incluso sin el apoyo de sus directivos o de su sindicato.

Todo este marco normativo, que debe seguir protocolos en cada acontecimiento irregular, y las tensiones que ello provoca, llevan a las maestras y maestros a grados de tensión alto. La inversión de tiempo es amplia, descuidando sus tareas de enseñanza y en ocasiones, cuando los asuntos exceden el horario escolar, descuidando su vida personal y familiar.

En paralelo a estas situaciones está el trabajo pedagógico, con sus demandas de cumplimiento de enfoque, metodología y aprendizaje. Para ello, los docentes planifican su enseñanza, investigan, preparan recursos, se informan, desarrollan sus proyectos, los evalúan, dan seguimiento de sus acciones, atienden las demandas particulares de sus alumnos y de sus familias. Muchas de estas tareas las lleva a cabo en horario extraescolar, actividades invisibles a la mirada de la sociedad. Toda esta carga física y mental que desarrollan los maestros merece periodos de descanso. Es importante tener presente que el docente es una persona y que su actividad de enseñanza no lo exenta de estar en riesgo respecto a su salud física y mental. Así que no hay más que desear que disfruten y descansen en sus periodos vacacionales.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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