Henry Giroux es uno de los pensadores y académicos más reconocidos de su país natal, Canadá, y en el mundo de la educación. Es un férreo impulsor de la pedagogía crítica, o como él la denomina, “pedagogía fronteriza” o “pedagogía de los límites”. Su cercanía con el pensamiento y trabajo conjunto con Paulo Freire nos hace ver con claridad un posicionamiento político-pedagógico en defensa de una educación donde sea posible la creación y recreación de nuevas formas de conocimiento, subjetividad e identidad. Es un opositor a las tendencias neoliberales (nos solo en la educación) que considera antidemocráticas, al militarismo, al imperialismo y al fundamentalismo religiosos, considerando que ello ha generado ataques desde diferentes frentes a las condiciones de vida de las personas, particularmente a los más vulnerables, y a la educación pública.
Giroux, mantiene como fuentes teóricas, el postmodernismo crítico y la pedagogía crítica. En el postmodernismo crítico, advierte la necesidad de desterritorializar el plano de la comprensión cultural dominante y, en consecuencia, el rechazo de la idea de un sujeto unificado y racional. Considera de igual forma que la pedagogía crítica ve la educación como una práctica política social y cultural, a la vez que se plantea como objetivos centrales el cuestionamiento de las formas de subordinación que crean inequidades, el rechazo a las relaciones de salón de clases que descartan la diferencia y el rechazo a la subordinación del propósito de la escolarización a consideraciones económicas (González Martínez, 2006)
Giroux considera que la pedagogía crítica no es una cuestión metodológica en la escuela, sino que constituye una posibilidad de pensar sobre qué tipo de escuela queremos. Reconoce que los posicionamientos educativos son políticos y pedagógicos y no podemos desprenderlos de las cuestiones culturales, de la autoridad y del poder. La enseñanza es producto de nuestro devenir histórico-social y nos permite reflexionar sobre la pedagógica que desarrollamos, una pedagógica de opresión, que ataca en vez de educar. Un sistema escolar que se caracteriza por prácticas de memorización, de premio y castigo, y que han llevado a un conformismo educativo y social que impide que los estudiantes adquieran elementos para desafiar las prácticas antidemocráticas que atentan contra su formación. Giroux piensa que la crisis que vive la escuelaes la crisis de la democracia. Es pertinente entonces procurar el desarrollo del pensamiento en los estudiantes para que la educación se constituya en un frente contra las narrativas neoliberales y hegemónicas del imperialismo.
Pensar en una escuela diferente, requiere de pensar en la formación de los profesores. Giroux es enfático al decir “si queremos profesores críticos, hay que formarlos en pedagogía y didáctica”. Además, los maestros deben tener un control teórico de las formas en que se construye la diferencia, la diversidad y la inclusión. Un maestro debe constituirse en aquel que cruza fronteras para legitimar la diferencia como una condición básica para entender los límites del propio conocimiento (González Martínez, 2006). Esto es lo que Giroux plantea dentro del marco de la pedagogía crítica, reconoce que existen dentro de los límites sociales, políticos y culturales (por eso la denominación de pedagogía fronteriza) que son tanto múltiples como históricos en esencia y que ubican demandas particulares sobre el reconocimiento y la aprobación pedagógica de las diferencias (González Martínez, 2006).
Giroux, sintetiza su postura y pensamiento educativo en diez puntos: 1)La educación se ve afectada de manera muy profunda por las grandes fuerzas políticas y corporativas. 2)La sociedad actual desprecia la esencia de la educación. 3) La pedagogía actual es una forma de violencia. 4)La educación debe ser comprometida, crítica y revolucionaria. 5) El pensamiento crítico está en peligro. 6) La educación no solo ocurre en las escuelas. 7) Hay que repensar la educación para que sea un instrumento democrático. 8) La pedagogía crítica es mucho más que la transmisión de conocimientos. 9) Los profesores tienen una gran responsabilidad en el desarrollo de la pedagogía crítica, pero no siempre pueden ejercerla. 10) El objetivo final no es solo una nueva educación, sino una nueva sociedad. (Educación para la solidaridad, 2017).
Alfonso Torres Hernández