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  • Los lentes inteligentes de Meta quieren relevar al smartphone

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La llegada de estos dispositivos abre la puerta a una nueva forma de vigilancia. Cortesía.

Ven, escuchan y prometen anticiparse a nosotros. Pero su avance también desafía los límites de la privacidad.

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La joven, vestida con unos shorts rosa intenso, mira su teléfono cuando un hombre con lentes se le acerca. “Eres increíble”, le dice antes de invitarla a salir. “Acabo de romper con mi pareja”, responde ella. Él pregunta si pueden ser amigos e intenta conseguir su número. Ella sonríe con incomodidad y lo despide con un gesto de la mano.

Poco después descubre que aquel breve encuentro en una tienda Target fue grabado en secreto por el hombre, que llevaba unos lentes inteligentes Ray-Ban de Meta. Se reconoció en uno de sus videos de “rizz”, clips en los que hombres se graban intentando ligar con mujeres.

“ESTA es la razón por la que estos lentes, o cualquier otra versión, NO deberían existir”, escribió Elyse Herrera, comentarista de esports conocida como Herculyse, después de que un seguidor la reconociera en el video de Instagram. “Es inquietante. Me provoca náuseas; es una violación de la intimidad y está MAL”, agregó en X.

La cuenta que publicó el video ya no está disponible y podría formar parte de un creciente número de perfiles que Meta está bloqueando por difundir imágenes de mujeres grabadas en secreto con lentes inteligentes.

Las redes sociales llevan años librando una batalla contra el acoso y los abusos. Pero la llegada de estos dispositivos abre la puerta a una nueva forma de vigilancia, discreta y potencialmente más intrusiva.

Y, pese a la reacción negativa, los directivos de Meta, Google, OpenAI y otras compañías tecnológicas consideran que esto apenas comienza. Su apuesta es que los lentes inteligentes y otros dispositivos similares puedan sustituir algún día al teléfono móvil como principal puerta de acceso a la inteligencia artificial (IA).

La idea es sencilla: si nuestros asistentes virtuales pueden ver y escuchar lo mismo que nosotros, podrán ayudarnos a recordar, buscar información y organizar nuestra vida de manera mucho más eficaz. Para la industria tecnológica, hablar por la calle con un agente de IA a través de unos lentes podría llegar a resultar tan normal como hoy conversar por teléfono usando unos AirPods.

Los Ray-Ban Meta son un anticipo de ese futuro. Parecen unos lentes de sol convencionales, pero incorporan cámaras, micrófonos e IA. Meta ya ha vendido millones de unidades a consumidores que los utilizan para tomar fotografías sin usar las manos, escuchar mensajes de WhatsApp o pedir información sobre aquello que tienen frente a los ojos.

El dato...

10 millones de unidades de los lentes inteligentes

Han vendido Meta y Ray-Ban desde su lanzamiento en 2021.

“Creemos que la IA será algo que realmente empodere a las personas”, afirma Alex Himel, vicepresidente de wearables de Meta. Miles de millones de personas ya utilizan anteojos, argumenta, por lo que convertirlos en una interfaz para interactuar con la IA resulta más natural que sacar el teléfono y abrir una aplicación.

Pero esa misma omnipresencia inquieta a sus críticos. “Estos lentes son un ‘software’ de acoso que da pena ajena y, como ya vemos, a toda la gente ‘cool’ le horrorizan”, afirmó Meredith Whittaker, presidenta de la Signal Foundation. “Representan una nueva vulneración del contrato social facilitada por las grandes compañías tecnológicas”.

Las preocupaciones no parecen frenar al mercado. Counterpoint Research estima que los consumidores gastarán más de un billón de dólares entre 2026 y 2032 en dispositivos ponibles, a medida que las empresas incorporen cámaras, micrófonos e IA en productos que van desde audífonos hasta dijes.

Solo los lentes inteligentes podrían generar ventas por unos 44 mil millones de dólares (mdd) para 2032. Google, Samsung y Apple, entre otras compañías, preparan sus propios anteojos digitales.

“Cada vez que metes la mano en el bolsillo o en el bolso para sacar el teléfono, te desconectas del momento en el que estás”, dice Himel. “Lo que nos gusta de los wearables es que siempre los llevas contigo y son fáciles de usar”.

Esa comodidad tiene otra cara. Los lentes inteligentes darán a asistentes como Gemini, Siri y ChatGPT algo que hasta ahora les faltaba cuando estaban confinados en un teléfono: ojos y oídos.

La visión de Meta va todavía más lejos. La compañía contempla lentes con IA de “superpercepción” capaces de captar de manera constante el entorno del usuario. Para los defensores de la privacidad, el siguiente paso podría ser el reconocimiento facial instantáneo y otras formas de vigilancia mediante IA al alcance de millones de personas.

Ray-Ban Meta. Parecen unos lentes de sol convencionales, pero incorporan cámaras, micrófonos e IA.
Jennie anunciada como Global Brand Ambassador da Ray-Ban e Ray-Ban Meta. Shutterstock.

El problema es que el entusiasmo tecnológico avanza más rápido que las reglas sociales destinadas a contenerlo.

“Las compañías tecnológicas tienen una capacidad increíble para lanzar estas herramientas más rápido de lo que la sociedad puede asimilar la amenaza”, advierte Woodrow Hartzog, profesor de Derecho en la Universidad de Boston. “Para cuando la sociedad reacciona, ya se produjo un cierto grado de normalización”.

Los lentes espias

El grupo activista Everyone Hates Elon (EHE), que anteriormente dirigió sus críticas al fundador de Tesla, Elon Musk, intenta combatir esa normalización colocando espectaculares modificados que parodian los anuncios de Meta.

El mayor avance en tecnología para pervertidos desde la gabardina”, reza uno. En otro aparece el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein luciendo los Ray-Ban Meta bajo el eslogan: “Lentes para gente que no entiende de consentimiento”.

Para el grupo, el rechazo a estos dispositivos es inseparable de temores más amplios sobre el impacto de la IA en el empleo y la cultura. Su argumento no es que la tecnología deba desaparecer, sino que debe utilizarse para beneficiar a las personas, no para explotarlas o abusar de ellas.

Las campañas contra los llamados “lentes para pervertidos”, sin embargo, apenas han afectado las ventas. Desde que en 2021 se lanzó la primera versión de los lentes con cámara de Meta y Ray-Ban, fruto de la colaboración con el gigante óptico EssilorLuxottica, los analistas estiman que ambas empresas han vendido más de 10 millones de unidades, incluidas más de 7 millones el año pasado.

el dato...

85 por ciento de las ventas mundiales de los lentes

Inteligentes concentra Meta, consolidándose como el jugador dominante de Este mercado.

EssilorLuxottica informó recientemente que los ingresos derivados de los anteojos con IA casi se duplicaron interanualmente durante el último trimestre. En junio, Meta recurrió a la superinfluencer Kylie Jenner para diseñar y promocionar su modelo más reciente.

La compañía italiana asegura que su alianza con Meta sigue siendo “sólida” y sostiene que la privacidad ha sido un factor clave desde la fase de diseño. “Como ocurre con cualquier tecnología emergente, existe un periodo de adaptación”, señala.

Las ventas de lentes inteligentes todavía son pequeñas frente a las de los smartphones, de los que se comercializan más de mil millones de unidades al año. Pero en un mercado de electrónica de consumo presionado por el aumento de costos, los lentes inteligentes destacan como uno de los pocos focos de crecimiento.

Meta domina el mercado con alrededor de 85 por ciento de las ventas, según George Jijiashvili, de la firma de análisis Omdia. Aunque actualmente estos dispositivos se utilizan sobre todo para escuchar música y tomar fotografías con las manos libres, más que para interactuar con IA, el analista prevé que las ventas totales crecerán de 15 millones de unidades este año a 45 millones en 2030.

“Meta aprovechó el reconocimiento y el atractivo de Ray-Ban, algo que cuesta conseguir a cualquier compañía tecnológica que no sea Apple”, afirma. La enorme presencia comercial de EssilorLuxottica también resultó decisiva. “Meta no habría logrado esta escala sin esta colaboración”.

El éxito ha despertado la envidia de otras compañías que llevan años intentando convertir los lentes con cámara en un producto masivo.

Hace una década, una combinación de rechazo por cuestiones de privacidad y mala usabilidad acabó con Google Glass, precursor de los Ray-Ban de Meta: más caro, con menos funciones y convertido en uno de los fracasos más conocidos de Google.

​​​Himel atribuye el cambio a las mejoras en diseño, cámara y calidad de las bocinas, pero también a una coincidencia decisiva: la primera versión apareció apenas un año antes del auge de ChatGPT.

“Cuando la IA avanzó más rápido de lo que nosotros y el sector habíamos previsto, nos dimos cuenta de que estos lentes que ya estábamos fabricando serían fantásticos para la IA”, explica.

Un exejecutivo de Meta que participó en el desarrollo del producto cuenta que Mark Zuckerberg comprendió pronto que, para vender lentes inteligentes, primero tenían que parecer lentes que la gente quisiera usar. Por eso acudió a EssilorLuxottica.

El fabricante insistió en que incorporar componentes electrónicos no debía volverlos demasiado pesados, pese a la presión de los ingenieros de Meta por añadir tecnología.

“Hubo un choque entre los defensores a ultranza del estilo franco-italiano y los fanáticos de la ingeniería de Silicon Valley, y los primeros ganaron”, recuerda el ejecutivo.

La fórmula cambió la estrategia de sus competidores. Google y Samsung colaboran con Warby Parker y Gentle Monster en sus primeros modelos de lentes con IA, cuyo lanzamiento está previsto para finales de este año.

Apple también trabaja en su propio diseño, que podría llegar al mercado tan pronto como el próximo año, según personas familiarizadas con el proyecto. Pero enfrenta un dilema: entrar en esta carrera sin sacrificar la reputación de protección de la privacidad que ha cultivado durante años.

Una posibilidad es que limite el uso de las cámaras para que Siri pueda interpretar el entorno y complementar sus respuestas de IA, en vez de permitir fotografías convencionales.

Ray-Ban Meta. Parecen unos lentes de sol convencionales, pero incorporan cámaras, micrófonos e IA.
Las gafas inteligentes Meta Ray-Ban Display se presentaron en Meta Connect. Reuters.

Otra pista apareció en enero, cuando adquirió la startup israelí Q.AI. Sus patentes describen una tecnología aplicable a audífonos o lentes capaz de detectar “micromovimientos de la piel facial” para identificar lo que una persona dice incluso sin emitir sonido. En teoría, permitiría susurrar instrucciones a Siri en público, una alternativa discreta a hablar en voz alta a medida que la interacción con la IA se desplaza del teclado hacia la voz.

También están apareciendo usos inesperados. Even Realities, una startup china que fabrica anteojos inteligentes con una pequeña pantalla óptica, asegura que sus dispositivos ganaron popularidad entre desarrolladores de software que quieren programar sin utilizar las manos.

“Puedes tener una terminal de programación frente a ti y simplemente hablarle para escribir código”, explica su director ejecutivo, Will Wang. Los desarrolladores pueden comunicarse con agentes de IA a través de los lentes y recibir las respuestas directamente en la diminuta pantalla.

Durante más de una década, Meta y Apple han invertido miles de millones en dispositivos de realidad virtual y aumentada capaces de superponer contenido digital sobre lo que observa el usuario. Pero los costos y las dificultades técnicas mantienen esos productos lejos del mercado masivo.

Los actuales lentes inteligentes podrían ser, entonces, apenas una etapa intermedia.

“El santo grial es la siguiente generación de lentes, los anteojos de realidad aumentada que ofrecen una pantalla completa”, afirma Anthony Geffen, director ejecutivo y creativo de Atlantic Productions. “No me cabe duda de que los lentes serán la próxima gran plataforma. Sin embargo, aún faltan dos o tres años para el inicio de esa etapa”.

La paradoja es que aquello que puede convertirlos en esa próxima gran plataforma —su capacidad para mezclarse con la vida cotidiana hasta volverse casi invisibles— es también lo que alimenta el rechazo. Cuanto más se parezcan a unos lentes normales, más fácil será olvidar que detrás de ellos puede haber una cámara, una IA y, eventualmente, una computadora capaz de saber mucho más sobre lo que tenemos enfrente.

La ambición de Meta

Para seguir invirtiendo en la siguiente generación de dispositivos, Meta necesita que sus lentes empiecen a generar ingresos significativos. El problema es que, por ahora, buena parte de las ventas de las Ray-Ban Meta termina en las cuentas de EssilorLuxottica.

el dato...

44 mil mdd alcanzarán las ventas de lentes

Inteligentes hacia 2032, conforme la IA se integre cada vez más a Dispositivos de uso cotidiano.

El acuerdo establece que cada socio contabiliza los ingresos de los anteojos vendidos a través de sus propios canales. Y dada la enorme red de distribución del gigante italiano, este se queda con la mayor parte. Para Meta, una vía para equilibrar la ecuación es convencer a los usuarios de pagar también por servicios de IA.

La compañía ha dicho que algunas funciones requerirán una suscripción una vez superados ciertos límites de uso. Al mismo tiempo, comenzó a abrir sus lentes a desarrolladores externos, siguiendo una estrategia similar a la que convirtió la App Store de Apple en una enorme fuente de ingresos.

“La IA será cada vez más útil, más personalizada y tendrá mayor capacidad de actuación autónoma. El mejor asistente no es el más inteligente, sino el que mejor te conoce”, señala Himel. “Veremos una tendencia a incorporar cada vez más estas capacidades en los wearables”.

Esa ambición vuelve a colocar la privacidad en el centro del debate. Meta prueba lentes con capacidades de “superpercepción”, capaces de captar audio de forma continua y tomar fotografías cada pocos segundos para funcionar como una especie de memoria asistida por IA, según personas con conocimiento del proyecto.

La función podría activarse en los lentes actuales mediante una actualización de software, incluso sin encender la luz que hoy avisa cuando el dispositivo está grabando. Meta declinó comentar sobre “prototipos internos”.

Otra posibilidad aún más polémica es el reconocimiento facial. En junio, Wired reveló código para un sistema integrado en la plataforma de lentes inteligentes de Meta, aunque nunca fue lanzado al público y posteriormente la compañía lo eliminó.

Organizaciones como la American Civil Liberties Union (ACLU) y la Electronic Frontier Foundation calificaron la idea de “distópica” y advirtieron sobre su potencial para identificar y acosar a personas o facilitar la vigilancia policial.

Ray-Ban Meta. Parecen unos lentes de sol convencionales, pero incorporan cámaras, micrófonos e IA.
Los lentes inteligentes y otros dispositivos similares pueden sustituir algún día al teléfono móvil. Reuters.

Himel sostiene que estas tecnologías también podrían ser útiles en contextos específicos, por ejemplo, para ayudar a una persona ciega a reconocer a sus amigos en un restaurante.

“Es posible imaginar usos indebidos de una tecnología similar”, admite. “Uno de nuestros mayores esfuerzos consiste en determinar cómo ofrecer esta tecnología en momentos oportunos a las comunidades adecuadas, evitando al mismo tiempo los abusos”.

Meta también actualizó sus lentes para desactivar la cámara cuando detectan intentos de manipular el indicador LED de grabación. Y Himel descarta una ambición más extrema: “La capacidad de reconocer a cualquier persona del mundo… es una función que literalmente nadie quiere y que no tenemos ningún interés en ofrecer”.

Por ahora, sin embargo, el principal obstáculo de los lentes con IA quizá no sea un futuro distópico, sino algo mucho más cotidiano: que todavía no funcionan lo suficientemente bien.

“Hay indicios de que pueden ser muy útiles”, dice Jijiashvili, propietario de unos Ray-Ban Meta. “Pero todo tarda demasiado tiempo y resulta algo inconsistente, así que al final acabas usando el teléfono”.

Tampoco toda la industria está convencida de que los lentes sean la puerta de entrada ideal a la IA. Carl Pei, director ejecutivo de Nothing, asegura que los dispositivos actuales registran “tasas de devolución muy altas y una retención muy baja”.

Nothing llegó a trabajar en sus propios lentes inteligentes, pero congeló el proyecto y optó por seguir desarrollando otros dispositivos con IA.

“Simplemente no logramos encontrar una propuesta de valor realmente sólida y no creo que nadie más la haya encontrado todavía”, dice Pei. “Las funciones de IA apenas se utilizan. Eso cambiará a medida que los asistentes de voz ganen capacidad, pero aún no hemos llegado a ese punto”.

AAL


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