Los lentes inteligentes dejaron de ser únicamente un accesorio tecnológico para tomar fotografías o escuchar música. Con la incorporación de inteligencia artificial, ahora también pueden convertirse en una herramienta de apoyo para personas con discapacidad visual, al ayudarles a identificar objetos, leer información y desplazarse con mayor autonomía.
Ese es uno de los usos que está impulsando la popularidad de dispositivos como los Ray-Ban Meta, que combinan una cámara, micrófonos, altavoces y funciones de inteligencia artificial en un formato similar al de unos lentes convencionales.
¿Cómo ayudan a “ver” estos lentes?
El funcionamiento parte de una cámara integrada en el dispositivo. El usuario puede hacer una pregunta mediante la voz y pedirle a los lentes que describan aquello que tiene frente a él.
La inteligencia artificial procesa la imagen captada por la cámara y responde mediante los altavoces incorporados. De esta manera, el dispositivo puede ayudar a reconocer objetos o proporcionar información que normalmente sería difícil de identificar para una persona con discapacidad visual.
Colette Dentelle, una mujer de 83 años con discapacidad visual, contó a AFP que utiliza sus Ray-Ban Meta para desplazarse, hacer compras y obtener información de los productos que encuentra en las tiendas.
Los lentes, explicó, pueden indicarle qué está escrito en las latas de conserva e incluso ayudarla a conocer el precio de algunos productos.
También los utiliza cuando pierde algún objeto. Basta con preguntarle al dispositivo para intentar localizarlo, una función que para ella representa algo más que una comodidad: le permite conservar parte de su independencia cotidiana.
Una tecnología que gana terreno
El interés por los lentes inteligentes está creciendo rápidamente. Según la firma de investigación Omdia, durante 2025 se vendieron alrededor de 8.7 millones de gafas con inteligencia artificial en todo el mundo.
Counterpoint también reportó un fuerte crecimiento: las entregas mundiales de lentes conectados sin pantalla visual se triplicaron durante el primer trimestre de 2026, con un incremento de 210 por ciento.
Meta mantiene una posición dominante en este mercado con los Ray-Ban Meta y los Oakley Meta, desarrollados junto con EssilorLuxottica. De acuerdo con Counterpoint, ambos concentraron cerca de 84 por ciento del mercado durante ese trimestre.
La competencia, sin embargo, aumenta. Fabricantes como Xiaomi, Huawei y Rokid buscan ganar terreno principalmente en China, mientras que otros mercados asiáticos también muestran una rápida expansión.
No solo sirven para personas con discapacidad visual
Los lentes también están encontrando otros usos. Su cámara permite grabar fotografías y videos con las manos libres, mientras que sus micrófonos y altavoces permiten realizar llamadas, escuchar música y utilizar comandos de voz.
Ayoub Benheddi, un ingeniero de 24 años residente en París, utilizó una primera generación de Ray-Ban Meta para grabar sus viajes, recorridos en moto acuática y scooter, además de partidos de futbol con amigos.
Sin embargo, también señaló algunas limitaciones, como la duración de la batería y el límite de tres minutos para determinadas grabaciones.
El reto de la privacidad
El crecimiento de estos dispositivos también genera dudas sobre la privacidad. Los lentes cuentan con un indicador luminoso que señala cuando la cámara está grabando, pero existen usuarios que buscan desactivarlo.
Esto abre la posibilidad de que una persona pueda registrar imágenes o videos de terceros sin su consentimiento.
El debate ya llegó a comunidades como Reddit, donde algunos usuarios defienden la posibilidad de grabar situaciones como medida de seguridad, mientras otros expresan preocupación por el uso de estos dispositivos en espacios donde las personas esperan privacidad.
La aparición de aplicaciones como Nearby Glasses, diseñada para alertar cuando hay lentes inteligentes cerca, muestra que la tecnología no solo está planteando nuevas posibilidades, sino también nuevos desafíos.
Por ahora, los lentes inteligentes avanzan hacia un escenario en el que una cámara y una inteligencia artificial pueden convertirse en una herramienta cotidiana para interpretar el mundo que rodea al usuario.
Para quienes tienen discapacidad visual, esa capacidad puede representar algo especialmente valioso: más autonomía para realizar actividades que antes requerían ayuda de otra persona.
Con información de AFP / JCM