En un momento de definiciones críticas para el futuro económico de América del Norte, el gobierno canadiense envía una señal clara de unidad trilateral y confía en que México no cederá a la presión de Estados Unidos de hacer un acuerdo bilateral y por consecuencia hacer de lado al T-MEC.
Dominic LeBlanc, presidente del King’s Privy Council de Canadá y ministro responsable del Comercio entre Canadá y Estados Unidos, explicó que su estrategia para la revisión del T-MEC no solo es defensiva, sino que descansa en una confianza sólida hacia su socio del sur: México. Sobre todo, ante el avance de las negociaciones bilaterales que han sostenido México con Estados Unidos en días recientes.
“Deseamos absolutamente que el acuerdo comercial trilateral que incluye a México permanezca intacto. No vamos a seguir siendo excesivamente dependientes de Estados Unidos, por eso nuestra estrategia es abrir nuevos mercados en el mundo y fortalecer nuestras relaciones con México.
“Durante 30 o 40 años dependimos del mercado de Estados Unidos, en particular para las exportaciones canadienses. Por lo tanto, no vamos a continuar así, pero necesitamos gestionar la situación para preservar la mejor posición”, comentó LeBlanc durante una entrevista en CTV News de Canadá.
Canadá y Estados Unidos mantienen una prolongada guerra comercial desde que el presidente estadunidense Donald Trump impuso una serie de aranceles a las importaciones canadienses en febrero del año pasado.
Si bien muchos de estos aranceles se han eliminado, aún se mantienen impuestos elevados sobre sectores clave de Canadá, como el acero, el aluminio, la industria automotriz, la madera y los lácteos.
Durante una reciente reunión para la revisión del T-MEC, Le Blanc, aseguró que tienen plena confianza en México.
“En nuestras conversaciones con la administración de la presidenta Sheinbaum, ha quedado claro que la prosperidad de México está intrínsecamente ligada a la de Canadá. No vemos a México cediendo a presiones para un acuerdo bilateral que fracture el T-MEC; al contrario, estamos construyendo un frente unido para demostrar que América del Norte es más fuerte cuando actúa como un bloque de tres", declaró.
En conjunto, Canadá, México y Estados Unidos representan un mercado de 517 millones de consumidores, con un PIB combinado de 48.8 billones de dólares.
En 2024, Canadá y Estados Unidos intercambiaron bienes y servicios por un valor cercano a los 3 mil 600 millones de dólares diarios.
Mientras que México y Canadá también han aumentado su comercio e inversión gracias al T-MEC desde 2020, de acuerdo con datos de Estadísticas Canadá, en 2024 su comercio bilateral asciende a 56 mil millones dólares.
México es el tercer socio más grande de Canadá en comercio de mercancías (después de Estados Unidos y China). Canadá fue el cuarto socio más grande en comercio de mercancías para México en 2024.
La inversión directa canadiense en México fue de 46.4 mil millones de dólares en 2024, lo que representa ser el noveno destino de inversiones directas más grandes para Canadá.
Entre los sectores clave que conforman la relación México y Canadá destaca el automotriz, dado que México es el principal proveedor de autopartes para las plantas de Ontario y con la nueva política de “Cadenas de Suministro Resilientes” del Comité de Canadá, se busca que México no solo envíe componentes básicos, sino que sea el socio principal en el ensamblaje de baterías de litio, aprovechando los minerales críticos de Canadá.
El otro nicho importante es el agroalimentario donde México es ya el segundo proveedor de alimentos para Canadá. Mientras que Estados Unidos enfrenta sequías recurrentes y costos logísticos al alza, las importaciones canadienses de frutas, hortalizas y bebidas mexicanas crecieron un 10.5 por ciento anual en el último ciclo.
El analista financiero Stephen Brown del periódico The Globe and Mail sugiere que existe un margen de entre 15 mil a 20 mil millones de dólares en bienes manufacturados, productos agrícolas procesados y componentes industriales que Canadá podría desviar de proveedores estadunidenses hacia mexicanos en los próximos tres años.
A su vez, la Cámara de Comercio de Canadá que aglutina a más de 200 mil empresas canadienses, asegura a través de su presidenta Candace Laing, que la visión de futuro en la revisión del T-MEC debe ser la seguridad económica de la región de América del Norte.
“A medida que nos acercamos al periodo de revisión del Acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México,el 1 de julio de 2026 , los gobiernos de los tres países recurren cada vez más a quienes se benefician directamente de los acuerdos comerciales: las empresas, los trabajadores y las comunidades”, comentó la líder empresarial.
Aunque reconoció que hay un riesgo real de que la relación comercial entre los tres países cambie, por presiones de Estados Unidos, las empresas, especialmente las que forman parte de las cadenas de suministro integradas, han abogado con firmeza y claridad por un T-MEC extendido, reforzado y efectivo.
“Millones de trabajadores a ambos lados de la frontera se benefician de nuestra relación comercial y confían en que encontremos la manera de convertirnos en una fuerza económica aún más fuerte en el mundo. La competitividad y la prosperidad de Norteamérica dependen de una relación modernizada, sólida y con visión de futuro entre México, Canadá y Estados Unidos”, añadió Laing.
Estrategia canadiense
Canadá y su gobierno encabezado por el primer ministro Mark Carney, han delineado una estrategia para la negociación y revisión del T-MEC basada en la postura de mantener el acuerdo de los tres países y no dar pauta a tratos bilaterales.
El Comité Asesor liderado por LeBlanc, está trabajando en tres pilares fundamentales para la revisión del T-MEC, uno es la seguridad de las cadenas de suministro, que implica fortalecer la producción regional para reducir la dependencia de Asia en la región; otro es la seguridad energética y climática, alineando políticas verdes que incluyan a la industria automotriz mexicana y canadiense; y, tercero, la diplomacia de "Todo el Gobierno", que se enfoca a un plan de acción que involucra a gobernadores, sindicatos y empresarios de los tres países para presionar al Congreso estadunidense.
Para lograrlo han impulsado un constante acercamiento con el gobierno de México, tanto con la presidenta Claudia Sheinbaum como con sus diferentes funcionarios públicos de tal modo que se ha fortalecido sus lazos de comunicación y al parecer hay una visión compartida.
Además, la petición de eliminar aranceles como base del T-MEC también es fundamental en la agenda canadiense, pues hasta el momento, el país ha perdido más de 45 mil empleos y se han afectado a cientos de empresas de diversos sectores productivos de acuerdo con datos de Estadísticas Canadá.
Por su parte, Mark Carney sostuvo que a pesar de existir voces en Estados Unidos que abogan por acuerdos bilaterales para extraer mayores concesiones de forma individual, la interdependencia entre México y Canadá es hoy más fuerte que en la renegociación de 2018.
"Canadá no esperará a que Estados Unidos dicte los términos de una revisión programada del tratado comercial. No es una situación en la que, alguien hace demandas y otro suplica; no es un caso en el que Estados Unidos dicte los términos. Tenemos una negociación y podemos llegar a un resultado mutuamente exitoso, pero tomará tiempo", comentó Mark Carney al salir de una sesión en el Parlamento canadiense.
Para el gobierno canadiense, la narrativa es simple: si México resiste la presión bilateral, Estados Unidos no tendrá más remedio que aceptar una revisión trilateral que beneficie la estabilidad de toda la región.
La industria automotriz canadiense se divide
En este contexto, apenas el 15 de abril, fue anunciada la creación de la Asociación de Fabricantes del Pacífico de Canadá (Pacific Manufacturing Association of Canada, PMAC) donde sus únicos integrantes, Toyota y Honda, pretenden impulsar la defensa de sus intereses en Canadá ante la inminente revisión del T-MEC.
Actualmente, la mayoría de las armadoras de automóviles en Canadá están dentro de la Asociación de Industrias Automotrices de Canadá (AIA Canadá) y desde ahí junto con todo el sector privado canadiense gestionan y cabildean con el gobierno de Mark Carney la estrategia frente a los aranceles de Estados Unidos.
La nueva organización de los gigantes asiáticos proporcionará una plataforma para la colaboración coordinada entre sus miembros incluidos Honda, Toyota y los fabricantes de autopartes con sede en Japón que operan en Canadá y los gobiernos federal y provinciales.
“En 2025, los miembros de PMAC Honda y Toyota, ensamblaron más del 75% de todos los vehículos fabricados en Canadá y emplearon a más del 60 % de los trabajadores de las plantas armadoras de vehículos del país”, señaló en un comunicado la nueva asociación.
Para Dave Jamieson, presidente de la PMAC, y también director ejecutivo de Honda Canadá, esta agrupación surge porque el sector automotriz canadiense atraviesa un periodo de profundos cambios y desafíos.
“Durante más de cuatro décadas, los equipos de Toyota y Honda, junto con nuestros proveedores, han invertido en las comunidades canadienses, creado empleos de alta calidad y fabricado vehículos que compiten a nivel mundial”, explicó Jamieson.
A su vez, Tim Hollander, presidente de Toyota Motor Manufacturing Canadá, expuso que el sector de fabricación automotriz de Canadá sigue desempeñando un papel vital en la fortaleza económica y el crecimiento futuro del país.
“A través de esta nueva organización, esperamos colaborar con los gobiernos y socios de la industria para mantener la inversión, fortalecer las cadenas de suministro y apoyar el éxito a largo plazo de la industria manufacturera canadiense”, apuntó Hollander.
La nueva asociación quiere ser una voz activa durante las negociaciones del T-MEC y las consultas en curso sobre la estrategia federal automotriz, el PMAC se centrará en cuestiones como los vehículos eléctricos, las emisiones de gases de efecto invernadero, la modernización regulatoria y otras medidas para mejorar la competitividad manufacturera de Canadá.
AKMD