Aunque el principal enfoque para erradicar el dengue es atacar al vector que dispersa al virus (los mosquitos hembra Aedes aegypti) el riesgo de que generen resistencia, el cambio climático, así como el aumento de incidencia de casos graves complican el panorama futuro.
Recientemente Qdenga (TAK 003) , vacuna contra el dengue de origen japonés, fue aprobada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Con ello, México se suma a la lista de más de 40 países que incorporan el inmunológico a la estrategia para contener una de las diez principales amenazas para la salud en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.
Una vacuna que tardó en llegar
Pese al conocimiento y los años de circulación del virus, las vacunas efectivas contra dengue tienen muy poco tiempo de haber sido creadas, de hecho, no fue hasta 2024 que Brasil se convirtió en el primer país del mundo en ofrecer inmunológicos a través del sistema público de salud.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) los vacíos en el conocimiento, así como la falta de compresión sobre el desarrollo de inmunidad a largo plazo y la ausencia de un modelo animal adecuado obstaculizaron su desarrollo.
En una entrevista para MILENIO, Enrique Chacon-Cruz, médico pediatra, e infectólogo con maestría en vacunología por la Universidad de Siena, Italia, agregó: uno de los mayores retos, además de lograr que la vacuna brindara protección contra los cuatro serotipos del dengue, era evitar que desencadenara una reacción severa.
“En el dengue ocurre un fenómeno particular, si te infectas por primera vez con un serotipo (digamos, el tipo 2), generalmente te da un cuadro leve. El problema es la reinfección. Si después te pica un mosquito con un serotipo diferente, puedes desarrollar un dengue grave o hemorrágico”
Este mismo fenómeno ocurrió con Dengvaxia (de Sanofi), vacuna creada hace 10 años. En algunos casos, su aplicación derivó en reacciones severas tras un infección natural posterior. Según el Dr. Chacon-Cruz, este fármaco utilizaba como soporte o "esqueleto" (backbone) el virus de la fiebre amarilla.
“El problema fue que, en personas que nunca habían tenido dengue (seronegativos), la vacuna actuaba como una "primera infección". Si después les daba dengue natural, tenían riesgo de sufrir la forma grave. Por eso, para usar esa vacuna, primero hay que hacerse una prueba de sangre; si no tienes anticuerpos previos, no te la puedes poner”.
Esta fue precisamente una de las principales trabas para su aplicación en campañas masivas: era poco práctica y costosa. De hecho, pese a que su uso fue aprobado, en 2023 la Cofepris emitió avisos de riesgo, alertando de una incorrecta aplicación en menores de 9 años. Hoy está prácticamente descontinuada en el país.
¿Vale la pena vacunarse contra el dengue?
La vacuna Qdenga, recientemente aprobada para su aplicación en México se administra en dos dosis (con intervalos de tres meses) y su aplicación es apta a partir de los 4 años de edad.
A diferencia de su antecesora europea, esta vacuna integra “pedazos genéticos" de los cuatro serotipos del dengue, lo que, además de brindar protección contra las diferentes variantes, evita que se requieran pruebas de sangre previas.
“Si una persona que nunca ha tenido dengue se vacuna y luego se infecta, no desarrolla la enfermedad grave. Es segura tanto para quienes ya tuvieron dengue como para los que no”.
En Google, una de las principales preguntas respecto al inmunológico es si vale la pena vacunarse contra el dengue: “Sin duda alguna”, responde el vacunólogo.
“Todos en México estamos expuestos al mosquito Aedes aegypti. Ya sea porque vivimos en zonas endémicas (que es casi el 80% de México) o porque viajamos a ellas (Cancún, Acapulco, Mazatlán)”, comenta.
“Es una vacuna muy bien tolerada; puede dar algo de fiebre o malestar leve, pero el beneficio de prevenir un dengue grave es inmenso”. Al respecto, el especialista acota: si bien los países pueden contar con la mejor vacuna del mundo, “sin programas que garanticen buenas coberturas, no sirve de nada”.
¿Hay quienes no se pueden aplicar la vacuna?
Si bien la vacuna contiene partes del virus “atenuadas”, es importante tomar algunas consideraciones respecto a su aplicación, especialmente en caso de:
- Un sistema inmunológico debilitado
- Tratamientos médicos que afectan la respuesta inmune
- Embarazo
“En mujeres embarazadas no se debe administrar porque no se han hecho estudios. Tampoco se pueden aplicar en menores de 4 años de edad”, alerta el experto y también fundador de la empresa Think Vaccines.
El panorama del dengue en México
México, como el resto de las zonas del planeta con clima tropical o subtropical, mantiene una relación de larga data con el dengue. Pese a los años de convivencia con el virus, al día de hoy no se han logrado contener los brotes, por el contrario.
En las últimas décadas la incidencia ha aumentado “considerablemente” no solo en el país, sino también en otros territorios del continente americano, como reporta la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Apenas en 2024 se superaron las cifras de años anteriores con más de 70 mil casos confirmados y 478 defunciones. Aunque entre 2025 y lo que va de 2026 los números parecen ir disminuyendo, algunos estudios centrados en México han reportado una tendencia al alza de casos graves, especialmente a partir de 2002.
Por otro lado, de acuerdo con un estudio recientemente publicado en Nature Communications, México podría enfrentar una expansión más extensa y rápida de lo que se pensaba anteriormente. Se prevé que en el 2039 el 81.5 por ciento del país haya sido alcanzado por el dengue.
La ruta de propagación, según el equipo internacional a cargo del reporte, podría darse principalmente hacia el interior de la meseta central, en zonas de mayor altitud, lo que incluye a municipios de Jalisco, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro.
“Esto incluirá la propagación a las últimas grandes ciudades libres de dengue que quedan en México”, escribieron los expertos.
Por años, el Valle de México ha permanecido seguro y libre de dengue autóctono debido a que las condiciones geográficas (la altura) no son compatibles con las necesidades del mosquito que lo transmite.
Sin embargo, recientemente en una entrevista reciente realizada por la periodista Blanca Valadez, Audrey Arnal, presidenta de la Fundación SAFE, aseguró que el panorama podría cambiar en el futuro debido al cambio climático y una posible readaptación de los mosquitos a las condiciones geográficas de la región.
Finalmente, el dengue es una enfermedad que depende de muchos factores. La vacunación estratégica en zonas de alta transmisión es una herramienta poderosa, pero debe ir acompañada de sanidad ambiental (evitar criaderos de mosquitos) . Sin ambas medidas, difícilmente se podrán prevenir brotes.
LHM