El mosquito transmisor del dengue podría adaptarse a la altitud de la capital del país y establecerse en la Ciudad de México, lo que abriría la puerta a brotes en una de las zonas urbanas más pobladas del país, advirtieron especialistas al anunciar la creación de un observatorio para anticipar su llegada y contener la enfermedad.
“La Ciudad de México está a 2 mil 200 metros de altura. Por el momento no tenemos casos de dengue, pero el cambio climático y la adaptación del mosquito pueden tener como consecuencia la llegada de la enfermedad en una ciudad muy poblada y dinámica, y entonces desarrollar un brote fuerte”, advirtió Audrey Arnal, presidenta de la Fundación SAFE en entrevista con MILENIO.
“Si el mosquito está presente en la Ciudad de México es un riesgo, pero si además los mosquitos traen el virus que produce dengue, pues estamos mal. Entonces es vigilar el mosquito y vigilar el virus”, sostuvo Rosa Elena Sarmiento, vicepresidenta de la fundación.
“El mosquito no tiene fronteras, entonces puede adaptarse a la altura, al clima de la Ciudad de México y generar brotes en el país”, añadió Sarmiento.
“Tenemos muchas zonas con altos niveles de dengue en la población y muy probablemente estén subdiagnosticados. Lo que reportamos puede ser dos o tres veces más alto de lo que realmente ocurre”, agregó Arnal.
La eventual llegada del dengue a la capital implicaría un escenario de alta complejidad sanitaria por la densidad poblacional, la movilidad diaria y la posible transmisión acelerada sí coinciden el vector y el virus en circulación.
“No podemos decir cuándo se va a presentar un brote, una epidemia, pero lo importante es fortalecer la vigilancia, el diagnóstico y los sistemas de salud que estemos preparados para estos posibles brotes”, señaló Arnal.
El anuncio del observatorio se realizó en el marco del One Health Summit, durante el evento paralelo “Advancing Dengue Responses through One Health”, organizado con la participación de la red Pasteur, como parte de una iniciativa internacional de acción colectiva contra el dengue.
En ese espacio se formalizó el lanzamiento de la Fundación SAFE (Sustainable Approaches for the Prevention of Emerging Zoonoses), concebida como una plataforma para articular ciencia, políticas públicas y acciones territoriales frente a enfermedades emergentes, particularmente zoonóticas y transmitidas por vectores.
Entre sus primeras acciones destaca la creación del observatorio de dengue en la Ciudad de México, concebido como una plataforma de vigilancia anticipada para detectar los primeros indicios de transmisión local.
Las especialistas explicaron que dentro de esta fundación están desarrollando un observatorio de dengue en la Ciudad de México. “Ese es el compromiso que tenemos con CENAPRECE, lo más pronto posible estamos en la fase de juntar fondos y estrechar la colaboración para poder implementar este observatorio en la Ciudad de México”, explicaron.}
El observatorio no tendrá una sola sede física, sino que operará como una red articulada de investigación y vigilancia con un punto de coordinación. “Físicamente podemos tener un punto central que es el CENAPRECE, pero no tiene como frontera. La idea es juntar a los investigadores para permitir trabajar juntos sobre este tema”, detallaron.
Esta estructura permitirá integrar capacidades científicas de distintas instituciones. “Tendremos personas de la UNAM, de virología, de química, de veterinaria, también de la Facultad de Medicina, personas de ciencias sociales y de comunicación”, abundó Sarmiento.
El objetivo es construir un sistema de alerta temprana basado en múltiples fuentes de información.
“Se trata de caracterizar de manera fina las primeras etapas de la transmisión local, identificar las condiciones ecológicas, climáticas y sociales que favorecen la emergencia de focos de transmisión, así como las interacciones entre el mosquito, el entorno y los comportamientos humanos”.
Para ello, el observatorio integrará datos climáticos, entomológicos, epidemiológicos y sociales que permitan anticipar decisiones de salud pública.
Las especialistas comentaron que el observatorio va a integrar datos climáticos, entomológicos, epidemiológicos y sociales para desarrollar sistemas de alerta temprana que permitan orientar decisiones de política pública a nivel local.
La estrategia contempla intervenciones diferenciadas según el contexto. “Vamos a combinar control vectorial dirigido, análisis biológicos sobre la dinámica de las poblaciones de mosquitos y la circulación viral, y también ciencias sociales para entender prácticas, percepción del riesgo y condiciones de exposición”, precisaron.
Además, el enfoque busca anticiparse al brote antes de que ocurra. “La idea es trabajar antes de que pase el brote, evitar entonces este tipo de brote”, señalaron.
El observatorio se encuentra en fase de financiamiento y articulación institucional, con la meta de implementarse en el corto plazo como una herramienta clave para anticipar y evitar la instalación sostenida de la transmisión en la Ciudad de México.
LG