Ciencia y Salud

¿Gripe o alergia? Guía para sobrevivir a la temporada de ozono y polen en la ciudad

La temporada de alergias está por comenzar, lo que puede ser un reto para el 40% de la población en México que las padece.

Lo que parece un resfriado persiste podría ser en realidad una alergia no diagnosticada, un problema cada vez más común en el mundo. Solo en México afecta al 40% de la población, según datos del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

A pesar de que han acompañado a la humanidad a lo largo de su historia, no fue hasta hace poco que se comenzaron a estudiar, lo que ha dejado en evidencia un repunte crítico en adultos así como temporadas mucho más severas para las que probablemente solo unos cuantos estén preparados.


Por qué las alergias con cada vez más severas

Las alergias son reflejo de que el cuerpo puede ser su peor enemigo. Entre el 3640 y el 3300 a.c. el rey Meneses de Egipto murió después de ser picado por una avispa. No fue el aguijón lo que determinó el desenlace, sino la reacción severa que desencadenó su sistema inmunológico.

Hoy se sabe más sobre el por qué algunas personas desarrollan reacciones mucho más severas que otras y se siguen sumando datos nuevos respecto a las alergias, cuyo origen es multifactorial. Por ejemplo, anteriormente se asociaba a un padecimiento de la infancia, sin embargo, la tendencia cambió en las últimas décadas.


Datos del INER reportan que actualmente el número de adultos de 60 años en adelante que acuden a urgencias debido a una complicación ha crecido de manera exponencial.

La Red Mexicana de Aerobiología (REMA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) parece haber hallado algunas respuestas al respecto: ha documentado que las temporadas de polinización en ciudades como la CDMX, Monterrey y Guadalajara se han vuelto más agresivas debido al calentamiento global.

El aumento de ozono y las partículas contaminantes suspendidas en el aire aparecen potenciar los efectos haciendo a las esporas más agresivas para los pulmones envejecidos. Las consecuencias son tangibles: en los últimos 10 años la reacción al polen en la zona centro del país incrementó en un 20%.

EL DATO

Una consideración para el cuidado del sistema inmunológico

El sistema inmunitario envejece, algunos factores externos e independientes al paso del tiempo, pueden acelerar el proceso mejor conocido como inmunosenescencia. Las consecuencias: debilitamiento de las defensas y posibles respuestas severas ante agentes externos, es decir, alergias.


Cinco consejos prácticos para enfrentar la temporada

Flores, olor a pasto recién cortado: la primavera marca el inicio del clima templado, el despertar de las plantas y claro, de las alergias.

La temporada suele estar influenciada por esta estación, por lo que, en este lado del hemisferio, se considera que inicia en marzo y se extiende hasta octubre, como detalla Harvard Health Publishing.

Si bien la temporada está establecida, con el pasar de los meses el origen de la alergia puede variar, además, nadie experimenta igual los efectos, algunos presentan reacciones más severas o durante más tiempo. Tomando en cuenta esto, el manejo y tratamientos pueden cambiar, como alertan los especialistas.

En el caso específico de los estornudos, congestión, goteo y demás malestares que aparecen durante la primavera, también conocida como la fiebre del heno o rinitis alérgica, Mayo Clinic tiene algunas recomendaciones:

Reducir la exposición a desencadenantes

Los días secos y con viento son perfectos para que el polen viaje, por lo que, en caso de ser posible, lo mejor es permanecer la mayor parte del tiempo en interiores. A la par, es preferible evitar dar mantenimiento al jardín. Otra forma de limitar el contacto con el polen es colgar la ropa en zonas que no estén tan expuesta al aire así como el utilizar cubrebocas al salir.

Monitorear los niveles de polen 

Las concentraciones de alérgenos en el aire nunca son las mismas, conocer en qué días y horarios se presentan medidas superiores permite prepararse. A pesar de que en México aún no se incluye el conteo de polen en las mediciones de la calidad del aire, existen instituciones que brindan información al respecto.

El monitoreo semanal es liderado por la Red Mexicana de Aerobiología de la UNAM, mismo que rastrea concentraciones de por metro cúbico tanto en la capital como en otros estados del país. Los datos revelan que Miguel Hidalgo y Cuajimalpa son de las dos alcaldías con mayor concentración de alérgenos.

Tomando esto en cuenta se pueden tomar medidas extra, cómo mantener puertas y ventanas cerradas el mayor tiempo posible para evitar la entrada del polen o reprogramar las actividades matutinas al aire libre para evitar la exposición.

La temporada de alergias está por comenzar, lo que puede ser un reto para el 40% de la población en México que las padece.
Semáforo reciente de niveles de polen en la Ciudad de México | Especial

Limpieza de primavera y purificación del aire

Limpiar con frecuencia evita la acumulación de polvo y sus componentes. El uso de aire acondicionado para mantener el aire circulando, así como la aplicación de filtros de partículas de aire en habitaciones pueden ser de utilidad.

Remedios accesibles; medicamentos de venta libre

En las farmacias es posible conseguir diferentes opciones para aliviar el malestar. Entre los recomendados por Mayo Clinic se encuentran:

  • Antihistamínicos orales
  • Atomizadores nasales
  • Descongestionantes

Es importante contar con la asesoría de un especialista para elegir la mejor opción ya que no todos los cuerpos responden de la misma manera a los fármacos.

Irrigaciones nasales

Diversos estudios han demostrado que esta práctica milenaria es una gran opción para reducir el uso de medicamentos y conseguir un alivio en las vías respiratorias, independientemente de si se trata de un resfriado o una alergia.

La técnica es simple: enjuagar las fosas nasales con solución salina. Existen kits de aplicación disponibles en internet o farmacias, aunque siempre se puede recurrir a la opción casera.


Asesoría de un especialista

Mantener una alergia bajo control puede parecer simple, pero no siempre lo es, especialmente si se desconoce el origen ya que esto puede retrasar el acceso a un tratamiento eficaz.

Si bien el polen es el principal detonante de narices rojas durante la temporada de alergias, no es el único factor, de hecho “el alérgeno más común es el polvo que se encuentra en peluches, alfombras, sillones, colchones y otros; está compuesto fundamentalmente por restos de animales, plantas y orgánicos”, como explica la Secretaría de Salud.

Después del polen, le siguen el moho y algunos alimentos como la proteína de leche de vaca y huevo. En cualquier caso, lo mejor para quien padece este problema es evitar el contacto con el desencadenante. Aquí entra el papel del especialista que, mediante una serie de pruebas cutáneas o análisis de sangre determina el origen y tipo de alergia.

¿Qué está detrás de las alergias en primavera?

Actualmente se sabe más sobre lo que hay en el aire que se respira a diario, mismo que está marcado por la geografía y condiciones del lugar en el que viaja. Particularmente, en la atmósfera de la Ciudad de México circulan alrededor de 50 tipos de polen, aunque no todos son alérgenos muchos están detrás de los síntomas.

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Los tipos más comunes provienen de fresnos, juníperos, encinos y variedad de pinos como reporta el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM. Al respecto, las investigaciones han detectado que el fresno es de los que más predomina, especialmente entre el mediodía y las cinco o seis de la tarde.

Durante su viaje, los pólenes ocasionan lo que se conoce como “fiebre del heno” o “alergia primaveral”. Detectar su presencia es relativamente fácil: se presenta en forma de ojos rojos, comezón, lagrimeo e inflamación junto con afectaciones en vías respiratorias, como comezón en la nariz, estornudos frecuentes, secreción nasal o congestión. La evolución más severa incluye episodios de asma.

Ozono: sus efectos van más allá de la nariz

Las investigaciones revelan que el ozono potencia los efectos del polen, sin embargo, por sí solo es una importante fuente de riesgos para la salud. Según la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales la temporada de este gas inicia aproximadamente a mitad de febrero y concluye con las lluvias (usualmente recurrentes a partir de junio).

Su presencia, según análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), deriva en efectos fisiológicos e inflamatorios en los pulmones independientemente de si estos se encuentran sanos.

En este caso, las recomendaciones son similares a las que se hacen con el polen: reducir el tiempo en exteriores, especialmente cuando se trata sectores vulnerables como infancias, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con problemas respiratorios.

LHM


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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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