Garudasana mejora el sentido de equilibrio, estira y fortalece los hombros, espalda, muslos, caderas, tobillos y pantorrillas, y puede ayudar a disminuir el dolor de espalda baja. Es una asana que desarrolla el discernimiento, el saber distinguir entre el bien y el mal. En el plano espiritual, el desarrollo de la apertura del corazón hace que la fortaleza interior se vea iluminada por la sabiduría del águila. La página web yogaflow explica que a San Juan, al redactar el cuarto Evangelio, se le representó con un águila “por sus cualidades visionarias. Quien puede tener una visión amplia no necesita del ensayo y del error para aprender porque logra concentrarse y discernir. Es tiempo de anudarse para desenredar las trampas que nos hacemos nosotros mismos y que nos impiden alcanzar lo que nos proponemos. Tiempo de que el alma venza al intelecto. Tiempo de concentrarse para poder ver con la agudeza del águila”.
Fragmentos tomados del libro Yoga en tiempos de redes sociales,
escrito por Marién Estrada para Madre Editorial.