No se justifica, pero sí tiene explicación que va más allá de la pareja. Dos especialistas consultados por MILENIO señalan: hay personas que rompen los acuerdos aún cuando “todo está bien” y eso suele ser más doloroso para quien lo descubre.
“Muchas veces la infidelidad no empieza en la relación actual, sino desde lo que aprendimos de chicos”, explica la psicoterapeuta Isela Román. Patrones que tienen origen en la familia, necesidad de validación o comportamientos que nunca se cuestionaron.
Las relacionales, dicen los expertos, apuntan a fallas si hay falta de comunicación, desconexión emocional y conflictos sin resolver. Entender el origen no disculpa la traición, pero sí da herramientas para transitar de la culpa a la responsabilidad. Y, si ambos lo deciden, reconstruir.