Una particularidad de las enfermedades, principalmente asociadas con la alimentación, es que no siempre aparecen con lo obvio: un cuerpo grande no equivale a un obeso, ni una estatura baja es malnutrición.
En el caso de la diabetes, aunque el tipo 5 fue identificado desde 1955, hasta la fecha es muy difícil de detectar porque es, en cierta medida, el opuesto de su hermana la tipo 2, que es la común en México que se expresa con sobrepeso, obesidad, inactividad física, genética y mala alimentación.
Aunque se ha detectado que hay más de 20 millones de personas en el mundo que la padecen, su mapeo y detección son “el gato por liebre” de la medicina, por la similitud que tiene con otras enfermedades.
Por ejemplo, las personas con diabetes tipo 5 no sólo tienen un índice de masa corporal inferior, también presentan afectaciones propias de la desnutrición, como el deterioro en el crecimiento de los huesos, cambios en la piel o cabello, sed constante, así como el agrandamiento de una glándula salival situada a ambos lados de la cara.
Pero que sea difícil de detectar no la hace imposible, al contrario, con la información disponible en la actualidad se sabe que afecta principalmente a las infancias, adolescentes y, en menor medida, a adultos jóvenes.
MILENIO preparó este artículo de profundidad para entender las aristas de una diabetes que, pese a que es poco común, está presente en la población, y aunque parezca indetectable, la información sigue siendo la principal antítesis de su crecimiento.