No existen curas milagrosas, tampoco remedios infalibles, sin embargo, se sigue buscando la manera de que la salud quepa en una píldora o comprimido. Un ensayo clínico aporta nueva evidencia al respecto planteando que los multivitamínicos pueden reducir levemente la velocidad del envejecimiento.
Investigaciones previas han encontrado que los suplementos pueden ser útiles para diversas enfermedades crónicas relacionadas con la edad en adultos mayores, sin embargo, la utilidad de estos productos parece generar debate entre especialistas.
Recientemente un grupo de investigadores de diferentes instituciones, entre ellas el Hospital Brigham and Women's y la Facultad de Medicina de Harvard, analizó el impacto de un multivitamínico concluyendo que podría ser útil para frenar levemente el envejecimiento biológico.
Para ello siguieron a 958 personas de más de 60 años y sin enfermedades crónicas previas a quienes dividieron en grupos. Algunos consumieron un tipo de suplemento con más de 29 vitaminas y minerales, otros extracto de cacao rico en flavonoides (antioxidantes) mientras que algunos recibieron placebos por dos años.
Tras el periodo establecido, el grupo midió la edad biológica de cada participante a través de biomarcadores basados en patrones de metilación del ADN, es decir, modificaciones químicas que regulan la expresión de los genes.
¿Pueden las pastillas frenar el reloj biológico?
En comparación con quienes tomaron los placebos, la suplementación diaria “redujo modestamente” la tasa de aumento de algunos de los relojes epigenéticos. Los datos, publicados en Nature Medicine, señalan que se trata de una reducción de entre -0.11 y -0.21 años en el ritmo de envejecimiento anual.
En cuanto al consumo de cacao con propiedades antioxidantes, no se encontró evidencia de que su suplementación tenga un efecto protector sobre los marcadores del envejecimiento .
Al respecto, los autores adelantan: aún se desconoce si la pequeña diferencia en el ADN se traduce en vivir más o evitar enfermedades. Por otro lado, se requieren estudios más amplios para confirmar si los cambios en los relojes explican los beneficios documentados de las vitaminas, especialmente considerando que los datos se centraron en personas blancas, además de que no se tomaron en cuenta factores como el tipo de alimentación.
En general, para los adultos mayores, un multivitamínico diario podría estar ayudando a que sus células envejezcan un poco más lento, especialmente si el cuerpo ya muestra signos de desgaste prematuro.
No obstante, antes de ir a la farmacia por un multivitamínico, los especialistas sugieren esperar a los resultados de nuevas investigaciones, especialmente considerando los efectos secundarios documentados en este tipo de productos sin vigilancia médica.
De hecho, profesionales de la salud como la profesora Pilar Guallar del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid, son mucho más tajantes respecto al consumo de suplementos: lo mejor es no gastar en ellos.
“Mi consejo personal es que deje de consumir multivitaminas, ya sea en pastillas o en gominolas”, dijo a Science Media Center respecto a los resultados recientes.
¿Qué suplementos son útiles durante el envejecimiento?
Existen investigaciones enfocadas en el uso de suplementos para el manejo de enfermedades crónicas asociadas a la edad. El Omega 3, la vitamina D3, magnesio y antioxidantes como la vitamina C y el Zinc son buenas para manejar la inflamación y fortalecer el sistema inmunológico.
El Omega 3 es uno de los antiinflamatorios naturales más potentes, funciona reduciendo la producción de las sustancias que la incentivan ayuda a las membranas de tus células.
Por otro lado, un informe de 2025 publicado en The American Journal of Clinical Nutrition basado en datos del subestudio VITAL ( VIT amin D y Omeg A -3 Tria L ) codirigido por investigadores del Mass General Brigham, afiliado a Harvard, plantea que la suplementación de vitamina D ayuda a proteger el sistema inmunológico e incluso podría proteger al cuerpo del envejecimiento biológico.
El otro lado de los suplementos: los riesgos
El cuerpo necesita consumir al menos 13 vitaminas y 16 minerales regularmente. Aunque su papel es crucial en múltiples funciones cotidianas, pocas veces somos concientes de como obtenerlos.
Hasta 2023 más de 15 millones de personas en México utilizaban algún tipo de suplemento, como revela un informe de la Asociación Nacional de la Industria de Suplementos Alimenticios.
El creciente mercado que sostienen estos productos solo refleja que su fama antecede a lo que la ciencia recomienda: un estudio reciente con más de 20 mil consumidores no encontró ningún dato objetivo que justificara su uso, así que, gomitas, pastillas masticables, cápsulas gigantes, inyectables y jarabes (por lo general bastante costosas) rara vez son necesarias.
Aunque en el pasado se llegó a afirmar que tomar vitaminas era bueno para la salud, estudios recientes apoyan esta idea. A pesar de que el cuerpo está diseñado para desechar el exceso de nutrientes, existen algunos que, en grandes cantidades ya no se procesan.
Por ejemplo, la vitamina A y D no se eliminan tan fácilmente debido a que son liposolubles, es decir, se disuelven en grasa. Al acumularse, eventualmente resultan tóxicas y, en el caso de la primera, puede debilitar los huesos.
Los estudios también reportan que un exceso de vitamina B3 aumenta los riesgos de daño en el hígado, mientras que el desequilibrio de vitamina B6 puede provocar pérdida de sensibilidad en brazos y piernas.
Además, no siempre hay certeza de que los suplementos cumplan con lo que prometen: un reporte reciente reveló que 60 % de los que se distribuyen en Estados Unidos no contienen lo que dicen sus etiquetas.
Previamente, en una entrevista para MILENIO, Lorena Stoopen licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos con certificación en medicina del Estilo de Vida por el International Board of Lifestyle Medicine aseguró que, si bien la suplementación puede ser una herramienta útil, debe se utilizada con acompañamiento profesional.
En general, se debe considerar cuando hay deficiencias diagnosticadas, dietas especiales o periodos en los que el cuerpo cambia sus necesidades como por ejemplo, durante el embarazo, la lactancia, envejecimiento o entrenamiento intenso como compartió la también encargada del programa de educación de la Fundación Mexicana para la Salud Hepática.
LHM