Policía
  • Los sicarios del 'Mayito Flaco' en EU: las pandillas al servicio del Cártel de Sinaloa en California

  • Aunque el rol de las pandillas en Estados Unidos se había limitado a la distribución de drogas y el lavado de dinero, han comenzado a surgir casos e investigaciones sobre cómo sus integrantes también fungen como asesinos a sueldo.
El vínculo entre pandillas y cárteles mexicanos se detectó desde años atrás, no obstante, se ha diversificado | Imagen Artificial
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Andrew Núñez y Johncarlo Quintero tenían tan solo 15 años cuando se les presentó la oportunidad de ganar, cada uno, 50 mil dólares. El trabajo: asesinar a un rival del Cártel de Sinaloa que creyó que cruzando la frontera y escondiéndose en el sur de California se mantendría a salvo junto a su familia. Se equivocó.

La historia de cómo dos adolescentes estadunidenses fungieron como sicarios de la organización delictiva volvió avivarse luego de que el pasado 29 de septiembre el Departamento del Tesoro anunciara una serie de sanciones en contra de Ismael Zambada Sicairos -líder de Los Mayos- y sus principales colaboradores en Baja California, México.

Entre los más de 20 designados por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) destacó el nombre de Lorenzo Castillo Maldonado, un lugarteniente que opera bajo las órdenes de Jorge Luis Mendoza Uriarte -alias Güero Chompas- quien, a su vez, encabeza una célula del grupo criminal en Baja California y asumió la protección del Mayito Flaco.

Según apunta la investigación de la hacienda estadunidense, Castillo Maldonado se encarga de coordinar a una red de pandillas para conseguir sicarios, traficar drogas y lavar dinero para Los Mayos. Incluso, detalla el comunicado, por órdenes de Ismael Zambada Sicairos contrató sicarios para asesinar a miembros de cárteles rivales en el sur de California, tal y como ocurrió con Andrew Nuñez y Johncarlo Quintero en marzo de 2024.

Las pandillas aliadas del Cártel de Sinaloa en California

LA pandilla ha sido vinculada al Cártel de Sinaloa
La Mexican Mafia se fundó en prisiones de California. Sus miembros suelen portar tatuajes alusivos a la pandilla | Departamento de Justicia

Tanto el Departamento de Justicia como autoridades mexicanas ubican Culiacán como el bastión del Cártel de Sinaloa, sin embargo, reconocen también como uno de sus principales centros de operación un estado fronterizo: Baja California.

A través del corredor que conecta con San Diego en California, escisiones de la organización delictiva como Los Mayos contrabandean grandes cantidades de drogas como cocaína, metanfetamina, fentanilo y otras sustancias controladas que, del otro lado de la frontera son recibidas por socios para su eventual distribución local y a otras ciudades de Estados Unidos.

Del mismo modo, dichos colaboradores se encargan de la recolección de las ganancias de la venta de los narcóticos para, posteriormente, regresarlos a México ya sea en efectivo o a través de meticulosos esquemas de lavado de dinero.

"Los lugartenientes regionales y los miembros de sus células supervisan las actividades de contrabando de drogas y lavado de dinero. Emplean y dirigen grupos para que participen en actividades violentas en pro de los objetivos de la organización", describe el Departamento de Justicia sobre su operación.

La coordinación de dichos grupos en Tijuana es transfronteriza, desde años atrás autoridades habían detectado vínculos del Cártel de Sinaloa con pandillas como la Mexican Mafia -originaria de California- u otras de sus aliadas como West Wilmas.

Aunque entonces su participación se limitaba a la distribución y las operaciones financieras, poco a poco sus integrantes se involucraron en otro rol: el sicariato.

La venganza de Los Mayos

La ciudad fronteriza es foco rojo para el contrabando de narcóticos
El Cártel de Sinaloa y en específico la facción de Los Mayos acumulan una notoria e histórica presencia en Baja California | AP

La diversificación de las actividades que realizan las pandillas para el Cártel de Sinaloa en Estados Unidos se evidenció en 2024, sin embargo, se presagió desde noviembre de 2023 cuando el Cártel de los Arellano Félix robó a Los Mayos un cargamento de drogas que almacenaban para su posterior contrabando a Estados Unidos en una bodega de Tijuana.

Haberle robado a Ismael El Mayo Zambada desató en la ciudad fronteriza una cacería en contra tanto de los integrantes del grupo rival como de aquellos funcionarios y agentes del orden que colaboraron con ellos. El primer indicio de la venganza de Los Mayos fue un ataque armado contra las instalaciones de la fiscalía federal en la Zona Río que dejó a varios policías heridos. De acuerdo con reportes del semanario ZETA, días posteriores al robo fueron asesinados o agredidos con armas de fuego elementos de la fiscalía estatal y policía municipales, así como civiles vinculados al Cártel de los Arellano Félix.

Pese al miedo que se gestó entre la población civil y agentes de seguridad ante la posibilidad de ser los siguientes en ser atacados, la violencia prevaleció. En diciembre de 2023 fue atacado en su domicilio de Tijuana una víctima cuya identidad fue reservada en expedientes judiciales de Estados Unidos consultados por MILENIO.

Tras sobrevivir a dicha primera agresión, el rival de Los Mayos huyó a Estados Unidos, específicamente a California, en donde se instaló junto a su familia. Nunca imaginó que la venganza de la organización delictiva sería capaz de cruzar la frontera.

La cacería de un rival del Cártel de Sinaloa en Chula Vista

Jovanny Enríquez coordinó a sicarios para el Cártel de Sinaloa
Los tatuajes de Jovanny Enríquez delataron su pertenencia a la pandilla West Wilmas | Departamento de Justicia

Una vez en territorio estadunidense, Los Mayos recurrieron a sus contactos para ubicar a su objetivo. Uno de ellos fue Jovanny Enríquez, un joven de entonces 18 años perteneciente a la pandilla West Wilmas, que fungió como enlace entre el Cártel de Sinaloa y un líder de la Mexican Mafia identificado como Ricardo Sánchez.

Al entramado se sumaron Antonio Quiñonez y Poly Antunez de 21 y 30 años respectivamente, quienes además de también estar vinculados con la pandilla, siguieron el rastro del objetivo desde la garita de San Ysidro hasta Chula Vista.

El plan se gestó en la mente de Jovanny Enríquez, cuyas ambiciones por ascender peldaños en la pandilla a la que pertenecía eran más grandes que cualquier temor de ser detenido o asesinado. Al menos así lo narraba en una serie de conversaciones a los que autoridades estadunidenses tuvieron acceso y que quedaron plasmadas en un memorándum de detención presentado en el Distrito Sur de California.

“Pronto voy a dominar el barrio. Ya verán. Se lo prometo, denme 3 años. Pero me dijeron que yo controlo a los jóvenes”, escribió Jovanny Enríquez.

Al frente de los miembros más jóvenes de su pandilla, Enríquez propuso a Ricardo Sánchez, Antonio Quiñonez y Poly Antunez que fueran Andrew Núñez y Johncarlo Quintero quienes realizaran la encomienda del Cártel de Sinaloa. ¿El motivo? Ninguno de los dos sobrepasaba los 15 años de edad, lo que lo que eliminaba la posibilidad de que fueran procesados como adultos ante un tribunal estatal con base a la ley de California.

En marzo de 2024, los adolescentes llegaron de Wilmington a Chula Vista donde Poly Antúnez ya les había reservado un Airbnb. Una vez en dicho hospedaje, Nuñez y Quintero se reunieron con Antonio Quiñonez y Antúnez para afinar los detalles de la operación. Las horas estarían contadas para uno de los involucrados.

Los ataques en Chula Vista

Los involucrados planearon el asesinato
Miembros de West Wilmas y la Mexican Mafia contratados por el Cártel de Sinaloa para cometer el asesinato | Departamento de Justicia

El 26 de marzo de 2024 Antonio Quiñones, Andrew Núñez y Johncarlo Quintero siguieron a su objetivo. Los registros dan cuenta de que se coordinaron a través de 64 llamadas y mensajes de texto hasta las 8:51 pm cuando ocurrió el primer ataque.

La víctima y su familia salían de un restaurante en Chula Vista cuando Quintero y Núñez los abordaron en el estacionamiento. De acuerdo con la reconstrucción de los hechos fue Johncarlo Quintero quien descendió de un vehículo y disparó contra su objetivo lesionándolo en la pierna, fue entonces cuando su arma se atascó.

Al no poder destrabar su arma, Quintero regresó al vehículo que conducía Núñez e intentaron, sin éxito, atropellar a la víctima. Tras haber fallado, ambos adolescentes huyeron del lugar y se comunicaron de inmediato con Antonio Quiñones.

En las conversaciones encontradas por las autoridades discutían el pago ofrecido por el Cártel de Sinaloa
En las conversaciones encontradas por las autoridades discutían el pago ofrecido por el Cártel de Sinaloa | Departamento de Justicia

Los adolescentes regresaron al Airbnb donde se hospedaban y se reunieron con Poly Antúnez y Antonio Quiñones. Una vez en el lugar, los registros dan cuenta de que realizaron una llamada a un número con lada mexicana. Aunque no se especifica qué se discutió en dicha conversación, la investigación detalla que Jovanny Enríquez y Ricardo Sánchez acordaron que sería éste último quien acompañaría a Núñez y Quintero a realizar un segundo ataque en contra del rival de Los Mayos. La oferta del Cártel de Sinaloa ahora de 50 mil dólares para cada uno.

Durante las primeras horas del 27 de marzo de 2027 Andrew Núñez, Johncarlo Quintero y Ricardo Sánchez arribaron al domicilio donde no sólo se encontraba su objetivo sino también su familia incluido un menor de edad y uno de sus amigos.

Fueron contratados como sicarios en California
La llegada de los sicarios contratados por el Cártel de Sinaloa fue capturada por cámaras de vigilancia | Departamento de Justicia

De acuerdo con el memorándum de detención consultado por MILENIO, Ricardo Sánchez fue el encargado de tocar la puerta de aquel inmueble. El amigo del objetivo fue el encargado de abrir y fue entonces cuando Núñez y Quintero desataron una balacera en contra de cualquiera que se encontrara al interior.

Aquel amigo del objetivo principal -identificado como víctima 4- resultó lesionado por impacto de arma de fuego en su rostro, mano y brazo pero sobrevivió. Incluso, tuvo oportunidad de accionar su propia arma en contra de los agresores terminando así con el abatimiento de Ricardo Sánchez. Aunque Núñez y Quintero huyeron del lugar e intentaron pedir ayuda a Quiñones, ambos fueron arrestados.

El arresto y el vínculo con el Cártel de Sinaloa

Se les aseguraron objetos con distintivos del cártel.
Autoridades les aseguraron objetos con distintivos de 'Los Mayos' | Departamento de Justicia

Aproximadamente dos meses después de los hechos, fuerzas federales ejecutaron una orden de cateo en la casa de Poly Antúnez donde lograron su arresto y el de Antonio Quiñones, quien se encontraba vigilando abordo de un vehículo tipo jeep con reporte de robo en posesión de cuatro teléfonos celulares, una bolsa de municiones 9mm, más de 7 mil dólares y un detector de equipo de vigilancia electrónica.

En el mismo domicilio, las autoridades localizaron lo que definieron como "parafernalia del Cártel de Sinaloa", es decir, un par de gorras con símbolos bordados que se han convertido en distintivos de la organización delictiva y en específico de Los Mayos, tal es el caso de un sombrero y las letras MZ.

Poly Antúnez, Antonio Quiñones y Jovanny Enríquez fueron formalmente acusados ante una corte federal del Distrito Sur de California por delitos como conspiración para intentar y cometer asesinato en el marco de una organización criminal, agresión con un arma peligrosa en el marco de una organización criminal, conspiración para cometer asesinato por encargo y el uso de instalaciones interestatales para la comisión de asesinato.

Por dicho caso en específico, se ejecutó una orden de aprehensión en contra de los tres en febrero de 2026 y, ante la posibilidad de enfrentar penas máximas de 10 o 20 años de prisión por cada uno de los cargos que pesan en su contra, Antúnez, Quiñones y Enríquez optaron por rendirse ante las autoridades estadunidenses a través de un acuerdo de culpabilidad.

El mismo camino recorrieron los adolescentes Andrew Núñez y Johncarlo Quintero quienes desde diciembre de 2025 se declararon culpables ante un tribunal federal de cargos de asesinato e intento de asesinato, admitiendo que actuaban como sicarios a sueldo del Cártel de Sinaloa.

Aunque durante años la narrativa ha apuntado a México como el lugar donde ocurren la mayor parte de los ilícitos de los cárteles del narcotráfico, lo cierto es que sus tentáculos han llegado a territorio estadunidense gracias a la diversificación de las actividades criminales de pandillas que han sido sus aliadas desde décadas atrás y que autoridades de dicho país tampoco han logrado neutralizar.

ATJ

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Anel Tello
  • Anel Tello
  • Periodista egresada de la FCPyS, UNAM. Amo los ositos cariñositos pero cubro temas de narcotráfico, justicia y seguridad. Aprendiz de realidades.
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