Policía

La confesión de un sicario: El caso José Flores y la vigencia del terror del Cártel del Golfo en Tamaulipas

José Flores fue arrestado por delitos migratorios en Texas, sin embargo, fue su teléfono celular el que terminó por revelar el rol que desempeñó dentro de una de las organizaciones delictivas más violentas de México.

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A finales de los años noventa Osiel Cárdenas Guillén, entonces líder del Cártel del Golfo, tomó una decisión que cambió el hampa mexicano para siempre: el reclutamiento de un grupo de desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) del Ejército Mexicano. Aquel brazo armado terminaría siendo conocido como Los Zetas.

A través de plomo y la proliferación de prácticas de horror, el Cártel del Golfo y Los Zetas se expandieron por el este de México manteniendo bajo su yugo criminal a decenas de comunidades. La violencia se disparó cuando la unidad sicarial se independizó de la organización delictiva y se convirtió en un cártel por derecho propio.

De aliados a rivales, la disputa entre el Cártel del Golfo y Los Zetas dejó a su paso crudos episodios como el motín del penal de Topo Chico o las masacres de Nuevo Laredo. Homicidios, desapariciones, privaciones de la libertad, fosas clandestinas… la violencia que sembraron se esparció y, aunque las diligencias de autoridades y la caída de líderes ha intentado contenerla, el horror se mantiene vigente.

Fue el pasado martes 15 de septiembre cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una acusación ampliada en contra de un ciudadano mexicano por proporcionar apoyo a una organización designada como terrorista: el Cártel del Golfo.

Su nombre es José Flores Flores y, aunque entró al radar de autoridades estadunidenses por delitos migratorios, fue una inspección a su teléfono celular la que lo orilló a confesar las atrocidades que tuvo que realizar al formar parte del que es considerado como el cártel más longevo del país.

La caída de José Flores Flores

Autoridades texanas colocando boyas en la frontera con Tamaulipas (AP)
Por la frontera de Tamaulipas cruzan decenas de migrantes a Estados Unidos. (AP)

El calendario marcaba como fecha el 10 de julio de 2026. La patrulla fronteriza realizaba sus recorridos habituales en el Río Bravo cerca de Mission, Texas cuando identificaron a un hombre proveniente de Reynosa, Tamaulipas que intentaba cruzar a Estados Unidos. Su nombre: José Flores Flores.

Tras su arresto, aquel hombre no dudó en delatarse ante los agentes fronterizos: admitió ser un miembro activo del Cártel del Golfo. Antes de proceder con su respectivo proceso judicial, los miembros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) rastrearon cualquier información sobre el detenido.

Además de confirmar que no contaba con los permisos necesarios para cruzar a territorio estadunidense, los registros apuntaban que apenas un año atrás, el 16 de enero de 2025, José Flores Flores ya había sido detenido por la patrulla fronteriza cerca de McAllen, Texas. El antecedente dictó una tendencia, sin embargo, la inesperada confesión del detenido orilló a las autoridades a indagar. La veracidad de sus palabras estaría escondida en su teléfono celular.

El horror del Cártel del Golfo

Cártel del Golfo
El Cártel del Golfo ha sido denominada organización terrorista por Trump. | Cuartoscuro

"Soy barbero y sicario", contestó José Flores Flores luego de que agentes fronterizos le preguntaran a qué se dedicaba. De acuerdo con la acusación ampliada presentada ante una corte federal del Distrito Sur de Texas, el detenido relató haber desempeñado dicho rol dentro del Cártel del Golfo durante, al menos, un año.

José Flores Flores describió que dentro de sus actividades se contemplaba la protección de su área, asegurarse que nadie robara, cometiera extorsiones o secuestros. Según precisa el documento judicial, formaba parte de la facción de la organización delictiva que opera en Reynosa, Tamaulipas.

Como muchas historias dentro del crimen organizado, José Flores inició como halcón. Primero se le proporcionó un radio a través del cual tenía que avisar sobre la presencia de policías o militares y posteriormente el Cártel del Golfo le proporcionó un rifle, un chaleco antibalas y un vehículo.

"Afirmó que si un superior del CDG le da el nombre o la foto de un objetivo, entonces va a 'agarrarlo y luego simplemente lo entrego'", describe el documento judicial.

El relato del sicario se tornó aún más oscuro cuando consintió una inspección a su teléfono celular. Al indagar en su carpeta de “elementos recién eliminados”, los agentes descubrieron el horror: un video de José Flores desmembrando el cadáver de un adulto, desprendiendo de su torso ambos brazos con una sierra. Al momento de la grabación al cuerpo ya no tenía piernas.

Al material se sumó la fotografía de dos torsos humanos apilados. Ambos brazos habían sido amputados. Ambas piernas habían sido amputadas. Adicionalmente, se sumó una fotografía de un barril envuelto en llamas, así como una del detenido portando un radio y un rifle AR-15.

"FLORES-FLORES admitió ser él quien aparecía en el video desmembrando al hombre adulto [...] afirmó que las víctimas se habían metido en problemas con CDG al extorsionar a personas, tiendas, vender cristal y secuestrar personas bajo el agua sin que CDG lo supiera, dentro del territorio que CDG reclamaba", narra la acusación ampliada presentada ante una corte federal del Distrito Sur de Texas.

La brutalidad de las imágenes acompañó la confesión del sicario. Según se describe en el citado documento judicial, afirmó que cercenaba los cuerpos para que fuera más sencillo introducirlos en el barril donde los incineraban. Los hechos los realizó a las afueras de Reynosa el 26 de junio de 2026, tan solo dos semanas antes de haber sido arrestado en la frontera.

"Estaba haciendo cosas malas por ese lado”, le dijo José Flores Flores a agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) que lo interrogaron sobre su oficio dentro del Cártel del Golfo.

El proceso en EU

Instalaciones del Departamento de Justicia de los Estados Unidos
Instalaciones del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. | AFP

José Flores Flores fue notificado de que, para el gobierno estadunidense, el Cártel del Golfo es considerada como una organización terrorista de modo que enfrentaría cargos por brindar apoyo al terrorismo así como por entrar ilegalemente por segunda ocasión a Estados Unidos.

De acuerdo con información del periodista Angel Hernández para MILENIO, se prevé que el sicario confeso del Cártel del Golfo vaya a juicio, no obstante y mientras se desarrolla su caso, está citado a comparecer ante el juez Arthur R. Jones una corte federal del Distrito Sur de Texas el próximo 14 de octubre.

Aunque su confesión fue poco común, su historia revela explícitamente como la violencia y el horror que sembraron Los Zetas y el Cártel del Golfo en la región no ha dado tregua pese a que en ocasiones se percibe como erosionada. Su legado atroz sigue vigente.

ATJ 

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Anel Tello
  • Anel Tello
  • Periodista egresada de la FCPyS, UNAM. Amo los ositos cariñositos pero cubro temas de narcotráfico, justicia y seguridad. Aprendiz de realidades.
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