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Habitar entre fosas clandestinas: El hallazgo de desaparecidos llega a parques, escuelas y patios

En entrevista con MILENIO la coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, Andrea Horcasitas, explicó cómo ha evolucionado el hallazgo de fosas clandestinas en México.

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"Le pido a Dios tener buena vista, buen olfato, buen tacto, fortaleza, resistencia, que mi cuerpo sea incansable para encontrar y encontrar. Porque si fueras tú, te buscaría con amor hasta encontrarte", declaró Claudia San Román Aguilar, madre buscadora que desde 2012 ha intentado localizar a su hija Reyna Karina San Román Aguilar, desaparecida en diciembre de 2012 en Tlalnepantla, Estado de México.

Desde hace más de una década, Claudia San Román Aguilar ha recorrido todo tipo de terrenos esperando hallar algún indicio sobre el paradero de su hija. Su historia forma parte de los más de 132 mil casos plasmados en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) pero también se consolida como ejemplo de cómo el fenómeno de las desapariciones se ha diversificado en el país.

Si bien el periplo de las y los buscadores del país con frecuencia inicia en sitios cercanos a la zona de desaparición, la falta de certezas, avances en las investigaciones y el incontenible paso del tiempo lleva su lucha por encontrar a sus seres queridos a los rincones más incalcanzables, pero también a aquellos en donde jamás pensaron que estarían.

"En los últimos cuatro años hemos notado un incremento considerable en el uso de inmuebles privados para hacer fosas clandestinas, para esconder fosas clandestinas. Hemos podido documentar justo a raíz de reportes de medios que cada vez hay más fosas en espacios de convivencia y organización social", explicó a MILENIO la Maestra Andrea Horcasitas Martínez, coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana (IBERO) de la Ciudad de México.

Poco a poco, el hallazgo de fosas clandestinas se ha convertido en una realidad que pervive con la cotidianidad de distintas comunidades a lo largo y ancho de México, un factor que no sólo impacta los espacios sino que también obliga a reconfigurar la forma en que se habitan.

Las fosas clandestinas como expresión de violencia

Fosas clandestinas en Puebla | Agencia Es Imagen
Fosas clandestinas en Puebla | Agencia Es Imagen

El hallazgo de fosas clandestinas no es un hecho aislado en México. Así lo plantea el informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza: Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006 -2024), recientemente presentado por la Universidad Iberoamericana.

Más allá de un crudo hallazgo, la inhumación ilegal forma parte de una cadena de violencias en la que también se contemplan graves violaciones a los derechos humanos y diversos delitos como, por ejemplo, feminicidios, desplazamientos forzados, homicidios y desapariciones. En otras palabras, las fosas clandestinas son la culminación de un largo proceso de deshumanización y de la industrialización de la muerte.

De acuerdo con el análisis realizado por el Programa de Derechos Humanos de la IBERO, entre 2022 y 2024 se identificó al menos una fosa clandestina en cada uno de los 32 estados que componen a la República Mexicana. En un periodo de periodo de 18 años, los estados donde más fueron localizadas fosas clandestinas fueron Guerrero (416), Veracruz (400), Sonora (381), Guanajuato (294), Jalisco (263), Colima (228), Chihuahua (202), Sinaloa (184), Michoacán (149) y Tamaulipas (109).

Fosas clandestinas en México


El dato...

La homologación de datos

De acuerdo con la Maestra Andrea Horcasitas, el conteo de fosas clandestinas realizado por la Comisión Nacional de Búsqueda llegó a presentar cifras distintas a las que las mismas fiscalías o comisiones estatales entregaban vía transparencia. Dichas discrepancias orilló al Programa de Derechos Humanos de la IBERO a crear su propio análisis a través tanto de datos oficiales como de reportes periodísticos.

A lo largo de las últimas dos décadas, el hallazgo de fosas clandestinas ha reflejado que en el ocultamiento de cuerpos y restos humanos convergen múltiples violencias. Por un lado la criminal, la cual refiere a la acción misma de intentar desaparecer a alguien, pero también la institucional en donde por omisión o negligencia los casos no han sido investigados o resueltos de forma eficiente, y la estructural, la cual ha permitido que se comentan este tipo de delitos con impunidad.

Al panorama se suma la violencia expresiva, la cual es un mecanismo que busca la imposición de poder a través de la exhibición de terror y la reafirmación de estructuras de dominación cuyas consecuencias buscan convertir comunidades en zonas contaminadas por el horror.

Con dicho precedente la proliferación de fosas clandestinas ha reocnfigurado el espacio que se habita y la forma en la que las comunidades se relacionan con él. Son, en escencia, legados de violencia debajo de la superficie.

Cuerpos y restos humanos bajo el suelo que caminas

Semanas antes del arranque del Mundial 2026, colectivos hallaron fosas clandestinas cerca del Estadio Guadalajara
Semanas antes del arranque del Mundial 2026, colectivos hallaron fosas clandestinas cerca del Estadio Akron | Manu Ureste

A través de los años, el hallazgo de fosas clandestinas no sólo ha incrementado en México sino que también se ha diversificado. Anteriormente o en el imaginario colectivo, los sitios son asociados a espacios remotos, como brechas, el desierto o terrenos baldíos, no obstante, los registros han comenzado a revelar una realidad más cruda: su coexistencia con la vida cotidiana.

"En Tlajomulco, Jalisco es muy común ya que se encuentren fosas clandestinas en parques infantiles. En Campeche se localizó una fosa en 2021 en el parque de un salón de fiestas. En Nuevo León entre 2022 y 2023 se localizaron 13 cuerpos en una cancha de fútbol en un parque público. Por ejemplo, en Jalisco es muy común que en los fraccionamientos localicen fosas clandestinas a lado de casas habitadas por personas...", relató a MILENIO la Maestra Andrea Horcasitas.

Los casos abundan. En marzo de 2023 dentro del Cetis 27 en Uruapan, Michoacán también fue localizada una fosa clandestina. Parques, escuelas, patios e incluso hasta panaderías, son espacios a donde ha llegado el hallazgo de cuerpos en México un factor que, de acuerdo con el reciente análisis de la Universidad Iberoamericana, afecta directamente la relación de la sociedad con el espacio pues, mientras la tierra devuelve fragmentos de vidas interrumpidas, el dolor y la violencia atraviesan la misma superficie que se habita.

El Programa de Derechos Humanos de la IBERO analizó mil 215 reportes de hallazgos de fosas clandestinas en México registrados entre enero de 2020 y septiembre de 2024. Del total de la cifra, los espacios que reportaron un mayor número de casos fueron: predios (32.9%), inmuebles privados (28.3%) y caminos (10.8%). Esos tres conformaron el 73% del total.

Del 27% restante trascendió que las inhumaciones se documentaron en zonas montañosas como cerros o barrancas (7.6%), ejidos (5.7%), a un costado de cuerpos de agua como arroyos, presas o canales (4.8%), terrenos de cultivo (4.1%), pozos (2.8%) y otros espacios como minas (2.1%).

Sobre los inmuebles privados el informe Trazar la ausencia, caminar la esperanza: Análisis de hallazgos de fosas clandestinas en México (2006 -2024) precisa que la categoría abarca desde viviendas y negocios habitados, hasta aquellas que se encuentran en obra negra o abandonados. En ese sentido destaca que en el fenómeno convergen dos lógicas: el primero apunta a una inserción de la violencia en lo cotidiano y la segunda a una explotación de entornos deteriorados y aislados.

Las labores de búsqueda en la fosa clandestina localizada en el camino que conecta la cabecera municipal de Silao con la comunidad de Trejo continúan.
Fosa clandestina en Silao: localizan tres cuerpos y continúan trabajos | Especial

El citado análisis también destaca que en las entidades con el menor número de registros de fosas clandestinas como, por ejemplo, Querétaro, la Ciudad de México o Chiapas, los casos documentados corresponden en su mayoría a inmuebles privados ya sea en viviendas habitadas o abandonadas pero también en ranchos.

"El pensarnos rodeados de este tipo de sitios tan horribles afecta directamente nuestra relación con el espacio, con nuestra comunidad, con las ciudades. Obviamente aumenta la percepción de inseguridad y la ansiedad que vivimos de manera cotidiana. Inconsciente o conscientemente nuestra percepción del espacio te afecta porque, por ejemplo, si yo viviera en Tlajomulco indudablemente pensaría en los parques infantiles como un sitio en el que podría haber personas abajo mientras mis hijos juegan en los alrededores ¿no? Personas bajo tierra esperando que alguien las encuentre", reflexionó la directora del Programa de Derechos Humanos de la IBERO.

En palabras de la Maestra en Derechos Humanos, que las fosas clandestinas sean trasladadas tanto a predios privados como a lugares públicos termina por modificar la forma en la que sus habitantes se relacionan con los espacios toda vez que, al formar parte de una cotidianidad, comunidades optan por evitar ocuparlos.

Uno de los ejemplos toma forma en el Parque Nacional Ajusco que durante años fue un espacio para que habitantes de la Ciudad de México y el área metropolitana asistieran a realizar actividades recreativas y mantener contacto con la naturaleza. Actualmente, esa realidad pervive con la de colectivos de personas buscadoras que se adentran a dicho bosque con la esperanza de encontrar algún indicio o a sus seres queridos desaparecidos.

Es de este modo que la diversificación del hallazgo de fosas clandestinas poco a poco ha ido obligando a las comunidades a vivir “con y a partir de la presencia de cuerpos sin nombre en el espacio”. 

Las dinámicas y los perpetradores

Autoridades localizaron al menos 60 cuerpos en una fosa clandestina en La Calera, Irapuato. La comunidad exige mayor seguridad.
Fosa clandestina en 'La Calera' ubicada en Irapuato. | Foto: Christian Ortiz.

Desde un imaginario colectivo se ha llegado a pensar que el fenómeno de las desapariciones en México está estrictamente ligado a la presencia y operaciones de organizaciones criminales. Si bien dichos actores juegan un papel destacado en el problema, lo cierto es que no es el único factor que interviene.

En el caso del hallazgo de las fosas clandestinas vinculadas al crimen organizado, el análisis de la Universidad Iberoamericana detectó que un uso mixto de espacios cerrados (46%) y amplios y semiabiertos (53%).

"Creemos que responde al control territorial y a la capacidad de vigilancia del entorno. Por ejemplo en Jalisco, que es una de las entidades donde más observamos el uso de inmuebles privados, observamos dos tipos: casas de seguridad que se encuentran en fraccionamientos donde ya son espacios controlados en los que no sólo encierran personas sino que también se cometen otros delitos como trata, reclutamiento forzado, narcomenudeo etc. Y por otro lado tenemos los ranchos, bodegas o grandes inmuebles que no sabemos a quién pertenecen pero que son utilizados para este tipo de actividades", precisó la Maestra Andrea Horcasitas en entrevista con MILENIO.
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El uso de las fosas clandestinas por parte del crimen organizado

Si bien el objetivo más claro es el ocultamiento de cuerpos, en algunos casos se ha podido entender o determinar que también buscan dejar algún mensaje. Características como ejecuciones violentas y el abandono de restos en espacios públicos convierten al cuerpo en mensajero en lugares de convivencia social.

Respecto a las fosas en espacios privados, el análisis apunta a que la mayor parte de los perpetradores han sido identificados como particulares. Por ejemplo, el informe de la IBERO revela que de 41 casos documentados con éstas características, el 70% estaba vinculado con violencia feminicida.

La coordinadora del Programa de Derechos Humanos, Andrea Horcasitas, explicó que dicha dinámica responde a la accesibilidad que los espacios privados representa para los particulares. Dicho factor no sólo se ha detectado en casos de violencia feminicida sino también en la intrafamiliar donde los domicilios se convierten en una opción para preservar los cuerpos.

Así luce el lugar en Irapuato, Guanajuato, donde fueron encontrados al menos 16 cuerpos humanos.
Fosa clandestina en Irapuato | Especial

La desaparición y el hallazgo de fosas clandestinas en un problema multifactorial en México en el que convergen distintos tipos de violencia. Desde la criminal y hasta la institucional -ya sea por omisión o corrupción- han orillado a miles de familias a adentrarse a diversos terrenos a buscar por sus propios medios a sus seres queridos, mientras que también ha transformado los espacios y la cotidianidad de decenas de comunidades.

Al tiempo que colectivos de personas buscadoras continúan surgiendo a lo largo y ancho del país, bajo la superficie que sobre la que se lleva a cabo la vida continúan ocultos cuerpos y restos humanos que siguen en espera de ser encontrados para regresar junto a sus seres queridos y descansar de una forma digna.

ATJ

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Anel Tello
  • Anel Tello
  • Periodista egresada de la FCPyS, UNAM. Amo los ositos cariñositos pero cubro temas de narcotráfico, justicia y seguridad. Aprendiz de realidades.
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