Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental se define como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.
Cuando nos referimos a un trastorno mental, existe una disminución en cualquiera de esas capacidades.
Aquellas conductas, sensaciones y/o actitudes que trastocan nuestra propia sensación de bienestar y tienen una presencia más o menos permanente, pueden considerarse perturbaciones mentales.
En términos más precisos, se trata de una alteración de tipo emocional, cognitiva y/o del comportamiento en el que quedan afectados procesos psicológicos básicos como la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, el aprendizaje y el lenguaje, lo cual dificulta a la persona su adaptación al entorno cultural y social en el que vive y crea alguna forma de malestar subjetivo.
En nuestro país, este tipo de alteraciones se han ido presentando con mayor intensidad en el paso de las últimas décadas.
En México, las enfermedades psiquiátricas más comunes tienen que ver con trastornos de ansiedad o depresivos; los más numerosos son los de ansiedad, dentro de los cuales entran los ataques de pánico, fobias, estrés postraumático, trastorno obsesivo compulsivo, etc.
En segundo lugar, se encuentran los trastornos depresivos: depresión, distimia o tipo de depresión leve, pero crónica; y también el trastorno bipolar.
Los signos más reconocibles al hablar de depresión son: tener un ánimo bajo o triste durante dos o más semanas, a la par un síntoma conocido como anhedonia o pérdida de gusto, placer o motivación por cosas que se disfrutaban realizar, puede existir pérdida o aumento del apetito, insomnio, exceso de sueño durante el día, falta de concentración, sentimiento de incapacidad y/o desesperanza.
En muchos casos de suicidio, se reportan cuadros depresivos previos a la resolución fatal.
Durante el 2017, siete mil trabajadores fueron incapacitados por depresión por el IMSS.
El ritmo de vida, experiencias traumáticas, enfermedades físicas, accidentes, procesos de duelo y las condiciones laborales han hecho que cada vez más personas desarrollen un trastorno mental. Estar atentos a nuestro estado de ánimo puede ser vital.