Las situaciones complejas y cambiantes que vivimos en este mundo globalizado, unido por la tecnología de la comunicación, nos lleva a preguntarnos sobre la forma en que se promueve el aprendizaje en los jóvenes.
La humanidad ha evolucionado a través del tiempo y se ha ido adaptando a los cambios que la sociedad requiere, por tanto el aprendizaje, la enseñanza y el currículo deben existir actualmente de tal manera que sirvan a las personas para comprender esta sociedad globalizada. (Labarrere, 2006. Pág. 66).
La práctica de la enseñanza está orientada principalmente en el aprendizaje de conocimientos teóricos, sin dar importancia al desarrollo de habilidades basadas en valores y en la reflexión de los mismos, pues estos, son la parte fundamental del éxito personal y el triunfo laboral.
Los docentes se encuentran más preocupados por impartir el conocimiento de los temas, que por el desarrollo de las habilidades que fortalecen el “saber hacer” de los alumnos.
La mayoría de las definiciones sobre aprendizaje coinciden en que “ninguna persona puede ver u observar en forma directa el aprendizaje solamente se puede inferir su presencia y naturaleza” (Navas Jose J. 1996. Pág 7).
Es decir, se sabe que el aprendizaje sucedió cuando se presenta un cambio en el comportamiento de la persona.
A partir de los años 70 se empieza a tomar en cuenta el aprendizaje experiencial, de Kurt Lewin (1951), en donde por un lado, se ve al aprendizaje en el sentido de “hacer algo mejor que antes” y por el otro, se toma en cuenta la importancia que tiene la propia experiencia en el aprendizaje.
La educación que se realiza al aire libre (oudoor) incluye una práctica experiencial en la cual, a través de una experiencia práctica se obtiene el aprendizaje significativo.
“Solo en la medida en que haya vivencias reales, desarrollo y refuerzo de habilidades, podrá darse un cambio de actitud y comportamiento siendo los participantes de estas experiencias los que descubren por si mismos los conceptos y criterios nuevos” (Cadavid, J. 1999). Esto es el “saber hacer”, que se logra con la reflexión de lo vivido, provocando un impacto positivo en el alumno, que difícilmente podrá olvidar.
Los alumnos al ingresar a la universidad presentan deficiencias en cuanto a sus habilidades para ser reflexivos y críticos lo que afecta directamente en su desempeño educativo.
Por tal motivo en la Universidad Politécnica de Tulancingo, se llevan a cabo programas para lograr un aprendizaje experiencial que influye positivamente en el “saber hacer” logrando que el alumno sea el protagonista en la construcción de su propia educación.
Dicho aprendizaje experiencial se sustenta en ideales y valores, que entiende a la persona como un ser integral y participativo insertado en un todo considerando su contexto. Por tanto el hecho de que los alumnos participen activamente en la formación de sus conocimientos, los convertirá en seres más reflexivos y analíticos.
Es por esto que la Universidad Politécnica de Tulancingo, a través del cumplimiento de estas actividades experienciales, pretende lograr la transformación social de los alumnos, fortaleciendo en ellos, el desarrollo de habilidades del “saber hacer”.
MARIZA RALUY HERRERO
Profesora de tiempo completo de la UPT