El 28 de enero de 1984 la música pop cambió para siempre y ahora tenemos un hermoso documento para agradecer, apreciar y entender el tamaño del evento que fue “We Are The World”, pero también el poder que la música pop tuvo en ese enorme momento del tiempo.
Quienes recordamos cómo, unas cuantas semanas después, el mundo entero, las estaciones de radio de todos lados se unieron para tocar la misma canción a las 7:50 de la mañana, sin duda estamos extasiados de saber cómo se armó todo lo que fue parte de la campaña USA for Africa y todo lo que desencadenó después.
Y quienes no hayan nacido en esos tiempos, les ruego que no se pierdan ese documental de Netflix, donde se cuenta toda la historia, la generosidad, los egos y las inseguridades de muchos de los más grandes artistas del mundo quienes se juntaron solo una noche para grabar ese sencillo.
El hecho de que este título siga recaudando dinero para causas humanitarias se dice fácil, pero lo que hicieron Lionel Richie, Quincy Jones, Harry Belafonte y Michael Jackson cambió la forma en la que entendimos la capacidad del arte y el entretenimiento para hacer una diferencia. Nadie cobró por estar ahí, los solos fueron bastante peleados, algunos temían ir porque se sentían intimidados por otros talentos, pero funcionó y siempre será un clásico. Las historias, el archivo y los testimonios de quienes aún están con nosotros son un deleite. Es curioso, mis recuerdos iniciales de ese evento eran hermosos. Los años, y payasadas como “Solidaridad”, que luego hizo Televisa, nublaron un poco esos recuerdos. La gran noche del pop me ha restaurado esas memorias.