Reducir el presupuesto del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH), es una jugada de alto riesgo político. No beneficia a la democracia ni a los partidos políticos, aunque los costos institucionales y electorales actuales presentan un enorme gasto fuera de la austeridad; por ello, la inconformidad y hartazgo de la ciudadanía incrementa día a día, solicitando menor gasto y más eficiencia para impulsar la función pública como un espacio de calidad, ético y de conocimiento y capacidades, dejando ya los acuerdos políticos que influyen mucho en ese ramo.
Lo que ocurre hoy para reducir el presupuesto del INE y del órgano electoral local, puede traducirse en llegar a una menor capacidad operativa, permitiendo que el partido oficial y hegemónico, MORENA, siga dominando los espacios de negociación política, manteniendo el control total sobre el sistema y sus aliados, por medio de presión institucional y control indirecto.
Los argumentos recurrentes de MORENA son: con la reducción presupuestal, colocarse como defensores de los líderes y dirigentes de su propio partido y aliados, aunque esto no siempre se materializa en cuanto a que los partidos dejen de ser el supermercado de votos, donde se compran y venden las conciencias del pueblo, de manera que esto no permite el crecimiento del sistema democrático, y se pone en riesgo el sistema del órgano electoral y de los partidos que representan la voluntad del pueblo, dejándolos a ambos sin capacidad y con mayores riesgos logísticos, así como debilidad institucional y de la confianza de la sociedad en ellos, aunado a perder la legitimidad de representación de los partidos políticos e instituciones democráticas y gubernamentales.
Tanto las instituciones electorales como los partidos políticos y la ciudadanía, serán afectados y esto no será favorable en términos de legitimidad. Esto además alimenta la sospecha en el árbitro electoral y en la legitimidad del voto popular. No basta esto sino también pasará a ser una amenaza o un obstáculo para los observadores, inversionistas y organizaciones internacionales, para seguir creyendo en el sistema democrático mexicano.
Reducir el presupuesto, tal vez ayude a MORENA a ganar el voto popular inmediato; pero se perderá la credibilidad que ha logrado México por el sistema electoral construido desde hace tres décadas, ejemplar en toda América Latina.