La Secretaría de Contraloría es una dependencia del Poder Ejecutivo que se encarga del control, vigilancia y evaluación de la administración pública, con el objetivo de garantizar legalidad, transparencia y combate a la corrupción. Por ello es una oficina clave dentro del aparato gubernamental, la cual supervisa el uso del dinero público y su correcta aplicación, desde la revisión de presupuestos, auditorias y edificación de programas sociales, además de promover el acceso a la información pública, para dar seguimiento a las obligaciones de transparencia.
En ese sentido, la semana pasada el contralor Álvaro Bardales manifestó su congruencia con la política de transparencia del gobernador Julio Menchaca Salazar. Los contralores internos de la secretaría de contraloría, junto con la ciudadanía, supervisan 3200 obras públicas en los 84 municipios de Hidalgo, cuya inversión representa más de 9000 millones de pesos. Bardales enfatizó además, que la supervisión y el acompañamiento técnico permiten verificar que cada obra cumpla con su objetivo apegado a la normativa y responda a las necesidades sociales, para llevar a cada obra a buen fin y así garantizar la transparencia ante la ciudadanía.
El enfoque es, pues, consolidar el gobierno de Menchaca y su cercanía al pueblo, que garantiza el uso eficiente de los recursos públicos y el destino de los impuestos a obras y servicios reales, reduciendo desperdicios y gastos innecesarios, con la disminución de prácticas como sobornos, desvíos de recursos y favoritismos. De esa manera, la ciudadanía percibe mayor confianza con las instituciones y la administración pública, aumentando la legitimidad del gobierno actual.
La Secretaría de Contraloría de Álvaro Bardales, puede garantizar por medio de su trabajo y su intervención en la vigilancia de las obras, los buenos resultados que busca la administración de Julio Menchaca, que pretende que se ejerzan con lealtad, eficiencia y transparencia los recursos públicos. Sin embargo, por la falta de comunicación y de canales eficientes de información a la sociedad, estos buenos resultados no logran que la percepción ciudadana deje de ser negativa, como por ejemplo, en el caso de los fraudes que suelen cometer algunos presidentes municipales.