Política

Inician mal los partidos

Los partidos políticos, en su afán por sostener y aumentar su capital, han iniciado campañas electorales anticipadas. Mediante el contacto con diversos liderazgos en los 84 municipios del estado, organizan eventos de promoción política que, aunque se disfrazan de actividades ordinarias, operan formalmente como precampañas. Esta práctica contradice el principio de hacer política los 365 días del año y el objetivo de integrar a la ciudadanía de forma permanente en un proyecto político, y no solo cuando se requiere seleccionar candidaturas.

A través de eventos, propaganda, espectaculares y redes sociales, los partidos intentan posicionar la imagen de posibles precandidatos fuera de los márgenes legales. Estas estrategias personalizadas han provocado críticas tanto de la ciudadanía como de los propios militantes, pues constituyen promociones indébidas e ilegales que fracturan la cohesión interna. El error más común en este esquema es la simulación discursiva: un intento fallido por evadir sanciones mediante el uso de mensajes ambiguos.

No basta con el posicionamiento indebido; el problema se agrava cuando se imponen sin perfiles consultar a la base militante. Esta percepción de los dirigentes suele derivar en violaciones normativas internas. Además, la sobreexposición y la saturación mediática de un aspirante —sin un diagnóstico sólido y con discursos ajenos a la estrategia electoral— solo refleja el interés de sus "padrinos". Esto fomenta la fragmentación interna, rompe las reglas de la democracia y genera una desigualdad en la competencia.

Esta dinámica confunde a los militantes y erosiona la legitimidad del partido debido a los privilegios mediáticos. Los partidos deben acercarse realmente a la gente y no limitarse a utilizar la imagen de una sola persona que logre la aceptación social a través del voto para después alejarse de la sociedad y de su propia militancia.

Es necesario implementar diagnósticos participativos, encuestas cualitativas y mesas de diálogo comunitario integradas por comités vecinales y liderazgos auténticos. Los partidos deben analizar no solo la simpatía personal, sino la trayectoria y las actitudes responsables de sus cuadros. Una estrategia sólida debe diferenciar y defender los ideales frente a los adversarios, mostrando un trabajo social sostenido por convicción y no por la simple espera de un cargo público.

El problema no es iniciar el trabajo político, sino iniciar mal. Al priorizar la visualización mediática sobre la construcción de bases sociales, los dirigentes no mejoran su capital político; por el contrario, generan una profunda desconfianza ciudadana hacia los propios partidos y el sistema político.


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Sarkis Mikel Jeitani
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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