Al parecer no es exclusivo de México. A escala mundial los violadores gozan de fuero.
Durante una comparecencia ante un panel del Senado de Estados Unidos con varias gimnastas de élite, algunas ex integrantes del equipo olímpico de EU y Simone Biles acusaron al FBI de hacerse “de la vista gorda” ante las denuncias de abuso sexual que sufrieron a manos del ex médico de la selección nacional de su especialidad, Larry Nassar.
“Culpo a Larry Nassar y también culpo a todo un sistema que permitió su abuso”, dijo Biles, la gimnasta olímpica más condecorada de todos los tiempos.
Hace unas semanas, las deportistas dijeron a la Comisión Judicial del Senado que habían sufrido y continúan sufriendo por el abuso que experimentaron y su mal manejo.
La cuatro veces medallista de oro olímpica, una de las figuras más famosas del deporte mundial, pidió que los agentes involucrados sean procesados a nivel federal. “¿Cuánto vale una niña?”, preguntó.
La también gimnasta olímpica McKayla Maroney relató un episodio de abuso cuando estaba sola con Nassar: “En cuestión de minutos tenía sus dedos en mi vagina”. Y recordó que mientras narraba lo sufrido, un agente del FBI le preguntó: “¿Eso es todo?” Como si ese abuso no fuera suficiente.
Las voces de las víctimas son ignoradas en sus denuncias, ante autoridades insensibles que privilegian a los violadores y que con indiferencia permiten que estos sigan perpetrando abusos.
Para Equality Now, ONG dedicada a los derechos humanos de mujeres y niñas enfocados en la violencia sexual, la negligencia de las autoridades ante la violación es evidente y constatable.
De hecho su nuevo reporte titulado Falta de protección: cómo las leyes y prácticas discriminatorias de violencia sexual están dañando a mujeres, niñas y adolescentes en las Américas analiza las leyes de violación en 43 jurisdicciones. La investigación encontró que las leyes sobre violación son insuficientes, inconsistentes y no se aplican de manera sistemática, lo que pone a las mujeres, niñas y adolescentes en un mayor riesgo de violencia sexual. Además, la mayoría de las leyes permite la impunidad de los perpetradores y no cumple con las normas internacionales y las obligaciones de permitir de manera adecuada que las sobrevivientes de violencia sexual accedan a la justicia.
Human Rights Watch denunció hace un año lo propio en Reino Unido. Señalaba cómo de manera consuetudinaria las víctimas de violencia han sido vulnerables, situación solapada por un sistema que lo permite. Y la pandemia fue la gota que derramó el vaso poniendo en evidencia “defectos de larga data en el enfoque del gobierno del Reino Unido hacia la violencia”, señaló Hillary Margolis, investigadora principal de derechos de la mujer en HRW. “Éste es un momento crítico para que el gobierno demuestre su compromiso con la inversión a largo plazo en estos servicios para todas las mujeres y niñas”.
Amparados en bajas presupuestales en algunos casos, o en pérdidas de patrocinios y prestigios, como el caso de las gimnastas, como si una víctima de violencia sexual no perdiese su vida destrozada ante un agresor y ante la revictimización que sufre, vale la pena cuestionar a las autoridades y gobiernos internacionales: ¿Cuánto vale una víctima?
Por Sarai Aguilar Arriozola*
@saraiarriozola
*Doctora en Educación y Maestra en Artes. Coordinadora del Departamento de Artes y Humanidades del Centro de Investigación y Desarrollo de Educación Bilingüe UANL