Cada miércoles, los pasillos de la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL se convierten literalmente en un mercado ambulante, donde unos 50 comerciantes venden sus productos a los alumnos.
Lo que debería ser un recinto sagrado del conocimiento se transforma en un tianguis donde una mujer, a quien algunos conocen como Consuelo, vende los espacios como si se tratara de la dueña del lugar.
Por si fuera poco, al viejo estilo de lideresa de central obrera enfrentó a un grupo de estudiantes inconformes y les dijo que nadie puede instalarse en “sus espacios”, dentro de las instalaciones de una de las facultades más antiguas y sobre todo honorables de la Máxima Casa de Estudios.
El que la Universidad sea autónoma, no le da derecho a la señora de pasar por alto a las autoridades municipales que regulan el comercio en la vía pública y mucho menos de transformarla en un mercado al aire libre.
Lo extraño del caso es que ese mismo concepto se ubicaba antes en la Facultad de Contaduría y Administración Pública, donde seguramente tuvo algunos problemas por los abusos y se mudó a Leyes.
La principal queja de los maestros y los muchachos es que ese bullicio de mercaderes y clientes a media semana afecta el desarrollo de las clases, sólo para que alguien ajeno a la institución se enriquezca, porque los precios tampoco son tan accesibles.
Algunos de los “oferentes” aseguran que le pagan a esa persona de 2 mil hasta 8 mil pesos por permitirles trabajar, dependiendo de las dimensiones del stand y la ubicación del mismo, porque hay a la intemperie o bajo techo.
La pregunta que todo mundo se hace es si este negocio, porque sin duda lo es, es de los primos Castillo (Mario Garza, exdirector y actual secretario general de la Uni, y David Castillo Martínez, actual coordinador y orgullo de su nepotismo), porque en época de Mario se ponía cada 15 días y con David es cada miércoles.
Conociendo la integridad del rector Santos Guzmán, dudo que lo haya autorizado, porque a todas luces es una aberración por donde quiera que lo vean.
Se trata de una escuela donde los jóvenes se preparan para defender la legalidad, y por ganarse unos pesos les ponen el mal ejemplo de cómo se violan los reglamentos municipales y la armonía universitaria.